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El adiós por vídeo a dos abuelos antes de morir por Covid-19

De un lado a otro del mundo, la pandemia ha obligado a que muchas relaciones familiares se restrinjan a las conversaciones por teléfono, las redes sociales o las videollamadas. Algunas situaciones, rutinarias, se reanudarán tras el fin de la epidemia. Para otras, en cambio, no habrá ya vuelta atrás. Las restricciones de visitar a familiares que imperan también en Estados Unidos han obligado a los familiares de Merle y Dolores Dee Tofte, una pareja de octogenarios del estado de Washington, a decirles adiós por vídeo antes de que ambos fallecieran a causa de la Covid-19, recoge The Washington Post.

Dee Merle empezó a sentirse mal a principios de marzo. Apenas una semana antes había celebrado su 85 cumpleaños, sin que sus familiares notaran ningún temblor ni agitación provocada por el párkinson. Pero el día 7 del pasado mes, la anciana no pudo ponerse en pie y le costaba hablar. Una ambulancia la llevó al hospital. Su marido, de 86 años, la siguió cuatro días más tarde. Acusaba una tos continua, fiebre y dolor corporal, según ha relatado su hija, Lori Kohler, al diario norteamericano.  

Dos días después del ingreso, ambos dieron positivo en la prueba por coronavirus, y la hija más joven de la pareja tuvo que mantener una cuarentena durante dos semanas. Mientras, sus padres iban perdiendo sus escasas fuerzas en el hospital. 

La familia recibió la mala noticia, el pasado día 16, de que a la pareja le quedaban pocas horas de vida. Como el confinamiento y la cuarentena impiden visitar a los ancianos incluso en su lecho de muerte, los cinco hijos de Dee y Merle y sus cuatro nietos, que viven en tres lugares distintos de la costa norte del Pacífico, llamaron a sus mayores a través de la aplicación de vídeo FaceTime para despedirse. 

Dos de las nietas cantaron a sus abuelos la canción A Bushel and a Peck, una canción romántica de los años cincuenta que era la favorita de los dos ancianos y que popularizó, entre otros, Doris Day.

Dee y Merle fallecieron pocas horas después, con poca diferencia entre uno y otro. “El que los dos se hayan marchado juntos, por más duro que nos resulte, fue lo mejor para ellos. Si hubiera quedado solo uno, habría sido horrible”, señalaba una de sus hijas.

Nadie en la familia pudo asistir al entierro. Taylor, la hija menor en cuarentena, lo lamentaba en su cuenta de Facebook: “No puedo consolar a mis hijos, que han perdido a sus abuelos. Y no puedo celebrar un funeral ni asistir al entierro de mis padres”. “Quería tiempo e intimidad para llorarlos, pero si su historia puede ayudar a salvar una vida, tiene que contarse. Por favor, compartid esto”, subía a su cuenta, junto a la etiqueta #stayfomeifyoucan (“si puedes, quédate en casa”).

El Gobernador del Estado de Washington decretó el confinamiento la semana pasada, hasta al menos el próximo día 8 de abril. Solo se permiten la compra de comida, salir para ir al trabajo si es esencial y dar una vuelta al domicilio.

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