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Dora Postigo y la nueva generación de artistas que alimenta el clan Bosé

Cuando Miguel Bosé debutó por primera vez en televisión en el programa de José María Íñigo en abril de 1977, delgadísimo y embutido en un traje azul eléctrico arremangado y con camiseta debajo, su padre, el torero Luis Miguel Dominguín afirmó que estaba más nervioso que si tuviera delante juntos a los 3.000 toros que ya habían pasado por su capote. En la misma mesa, entre el público del programa, también se encontraba su madre, la actriz que fue Miss Italia, Lucía Bosé, que dijo que había perdido 10 kilos pensando en el estreno de su hijo y que le ilusionaba muchísimo que algunos entendidos musicales aseguraran que tenía madera de figura.

Los años han demostrado que los expertos no andaban errados en el caso del cantante. También que el torero y la actriz han inoculado un gen artístico a sus tres hijos, Lucía, Paola y Miguel, que continúa en la siguiente generación. Un clan, que ahora es más conocido por el apellido de la madre que por el del padre, y que a pesar de divorcios, distancias, diferencias y alguna tragedia, se mantiene unido alrededor de la figura de Lucía Bosé y de la vena artística que siempre ha formado parte del ADN familiar.

De Miguel Bosé se sabe casi todo, o al menos lo que él ha querido que se supiera, pero poco a poco van apareciendo en escena otros nombres de la familia que quieren encontrar su hueco en el mundo artístico. La última que ha llegado pisando fuerte es Dora Postigo, la hija mayor de Bimba Bosé, modelo y cantante que falleció en enero de 2017 a causa de un cáncer de mama, y del músico y cineasta Diego Postigo.

Dora tiene 15 años y ha demostrado su afición por la música desde muy pequeña. Cuando solo tenía 11 años ella y su madre homenajearon al diseñador David Delfín en el programa de Telecinco Levántate All Stars, interpretando la canción No puedo vivir sin ti y también ha ofrecido pinceladas de su estilo en vídeos publicados en sus redes sociales. Solo unos meses antes de morir su madre, colgó uno en su canal de YouTube en el que cantaba junto a Bimba Bosé Master Blaster (Jammin), una canción de Stevie Wonder. En 2017 ofreció su primer concierto con 13 años en el Hard Rock de Madrid y después actuó en el Festival de Jazz de la misma ciudad. El año pasado llegó el momento de su primer álbum, Dora, con temas compuestos por ella misma, y el domingo de la semana pasada sorprendió a un público masivo con su delicada interpretación de su nuevo single, Ojos de serpiente, un bolero con toques electrónicos que estrenó en directo en la gala de Operación Triunfo. Es joven, mucho, y el colegio sigue en su horizonte, pero la música ha llegado a su vida para quedarse y cuando lleguen las vacaciones volverá a su pasión: tiene previsto cantar en los festivales de Bilbao BBK Live (del 9 al 11 de julio) y Low Festival (en Benidorm, del 31 de julio al 2 de agosto). Una carrera que ella se toma sin prisas pero con pasión y de la que los críticos esperan grandes cosas como se atrevieron a afirmar de su tío abuelo.

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Además de Bimba Bosé, Lucía Dominguín Bosé, de 62 años, la hermana mayor de Miguel tiene otros tres hijos que también han dejado pinceladas artísticas a su manera. Olfo Bosé ha sido modelo y DJ, también el más criticado por desvelar en televisión algunos secretos de familia que provocaron enfrentamientos con su tío Miguel cuando la necesidad de exclusivas hizo acto de presencia. Jara Tristancho es diseñadora y llegó a tener con dos socias una marca de zapatos, Oli&Dom, de la que ella era la encargada creativa. Ahora se ha centrado en la cocina y lleva una empresa de catering con la que trabaja en México. “Con la moda lo que hizo fue probar, pero lo que le apasiona es la gastronomía, algo que ha heredado de mi padre”, dijo hace unos meses su hermana Palito Dominguín en una entrevista en La Vanguardia.

Palito, de 23 años, –el nombre por el que se la conoce y con el que se identifica Lucía Tristancho–, vive en Barcelona desde finales de 2019 para intentar abrirse camino como modelo. Estudió Bellas Artes en Londres, confiesa que es una enamorada del campo –donde quiere vivir cuando logre juntar unos ahorros– y ha desfilado para Francis Montesinos, Ángel Schlesser, Ágatha Ruiz de la Prada, Dolores Cortés o en la 080 Barcelona Fashion, entre otros. Se declara multifacética y la moda es la disciplina por la que se ha decantado porque le “ofrece los recursos que ahora necesito. Me tratan muy bien y me lo paso genial”, dijo en la misma entrevista.

Quienes se haya perdido en el enredo de apellidos no duden que Bimba, Olfo, Jara y Palito son hermanos, los dos primeros del matrimonio de Lucía Dominguín Bosé con el italiano Alejandro Salvatore, y las dos pequeñas de su unión con el actor y empresario Carlos Tristancho. El resto lo hace la elección de cada uno de la parte de los apellidos familiares por los que se decantan para darse a conocer en sus profesiones.

Aunque la familia es mucho más numerosa, aún hay otro nombre de la nueva generación del clan que se dedica a la interpretación. Se llama Nicolás Coronado, tiene 32 años, y es el hijo de Paola Dominguín Bosé y el actor Jose Coronado. En 2017 su trabajo adquirió cierta notoriedad en la serie Tierra de lobos, el año pasado rodó una película en Colombia en la que interpretó a su propio abuelo, Luis Miguel Dominguín y también tiene un proyecto cómico junto a su padre, Jose Coronado.

Ambos comparten profesión pero Nicolás, que estudió Bellas Artes y también hizo sus pinitos como modelo, se declara un hombre de campo, que necesita la naturaleza, mientras su padre es más de asfalto. Vive en las afueras de Toledo y Madrid es su centro de trabajo y al lugar al que viene para seguir viendo a su progenitor con quien estuvo muy cercano cuando sufrió un infarto y a quien ayudó enseñándole técnicas de meditación, yoga y relajación que él mismo practica. Precisamente de esa forma de vivir surgió uno de sus últimos proyectos, el documental Kómoda, la vida sin energía, un trabajo dirigido por Douglas Belisario y conducido por Nicolás Coronado que se centra en la fatiga social, el estrés laboral, el sedentarismo y la mala alimentación.

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