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Dickensiana desesperanza

Antes de publicar la novela que hoy reseño, Broadway-Lafayette, su autor, el venezolano Pedro Plaza Salvati, había publicado un libro de crónicas sobre Nueva York. El libro se titula Lo que me dijo Joan Didion (Fundación para la Cultura Urbana, 2017) y es un magnífico muestrario de lo que la observación in situ de ciertas realidades que tenemos muy cerca de nosotros, y que nos pasan inadvertidas, puede dar de sí. Citaré una crónica de ese libro titulada ‘El canto de los mendigos’, porque nos da la medida narrativa y estilística de Broadway-Lafayette.

Plaza Salvati urde una historia de dos ciudades, Caracas y Nueva York. Una pareja decide marchar de Venezuela y probar suerte lejos de ella. Son Andrés y Cristina. Él se dedicará al negocio de valores mercantiles, y ella, a recabar información para una novela. Andrés retorna durante un mes a Caracas. Cristina se queda en Nueva York. Un día, aquel recibe una noticia de que nadie sabe el paradero de Cristina en Nueva York, como si se la hubiera tragado la tierra. En cierta manera, si no la tierra, sí una línea de metro, la Broadway-Lafayette. En su recorrido por esa línea, Cristina descubre que tiene el material para su novela, pero debe descender más abajo, iniciar un viaje a los infiernos. El subsuelo de Nueva York, donde habitan la pobreza, los mendigos, las ratas y una dickensiana desesperanza. Mientras, Andrés confirma lo que ya sabía cuando salió de su país, la realidad insoportable, el chavismo en toda su crudeza demagógica.

Hice hincapié al principio de esta reseña en las crónicas neoyorquinas de Plaza Salvati. La novela está impregnada de su visión descarnada y a la vez fantasmagórica. En este segmento, la novela gana muchos enteros. Incluso su dramaticidad sentimental es de muy buena ley. Por ejemplo, cuando Andrés retorna a buscar a Cristina y la encuentra para confirmar lo que el lector ya podrá sospechar. En el segmento diríamos sociológico pierde fuelle narrativo. La denuncia del chavismo, con toda su razón, le quita todo el vuelo narrativo que alcanza en el submundo neoyorquino. Salvo ello, fue igualmente un placer leerla.

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