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¿Detox? ¿Antiojeras? Los mitos y beneficios de los pepinos

¿Sabías que el pepino es de la misma familia que la sandía y la calabaza? Los tres son ilustres miembros del clan de las cucurbitáceas, famoso por producir frutos bastante grandes y, por lo general, protegidos por una corteza firme. Las antiguas civilizaciones asiáticas ya conocían y cultivaban pepinos allá por el 1.000 a. C. Su sabor fresco e intenso, similar al melón, lo trajo al Mediterráneo, donde griegos y romanos, lo incorporaron a su dieta y, de paso, a la de buena parte de sus conquistados. Y así hasta hoy, donde es una hortaliza muy cultivada en Europa y América del Norte y ocupa el cuarto puesto en la producción mundial de hortalizas. Solo le superan el tomate, la col y la cebolla.

El tamaño, la forma y hasta el color de la piel sirven para clasificar las distintas variedades. El pepino corto o pepinillo (tipo español) es pequeño, no supera los 15 cm de longitud y tiene la piel verde con rayas amarillos o blancas. Se toman en fresco o encurtidos. Un poco más largo tenemos el pepino medio largo, con una longitud entre 20 y 25 cm. Dentro de este grupo hay dos subtipos: el pepino con espinas y el de piel lisa. Finalmente, el pepino largo u holandés alcanza hasta 25 cm de longitud y su piel es lisa y más o menos surcada.

Es una hortaliza de verano, si bien la incorporación de los invernaderos en el sur de Andalucía y en las islas Canarias hace posible encontrarlos en cualquier momento del año.

El tamaño no lo es todo

Una piel sin irregularidades es señal de que el producto muy posiblemente esté bueno. Mejor cuanto más verde y más oscura, sin manchas amarillentas ni defectos. Al tacto deben ser firmes: huye de las piezas blandas o amarillentas. También de las demasiado grandes, tienen muchas papeletas de ser más amargas, blandas y con semillas endurecidas.

En casa hay que guardarlos en el frigorífico y consumirlos a lo sumo entre tres y cinco días. ¿Te sobra un trozo del almuerzo? Cúbrelo con plástico transparente y a la nevera. Este detalle es de suma importancia: al ser casi en un 96% agua, el pepino absorbe con facilidad otros olores de dentro del refrigerador. No pueden congelarse, ya que el frío rompería las estructuras acuosas del interior y al descongelar tendrías una masa blandengue con sabor a pepino.

El agua que se come

El 95,7 % del pepino es agua. Esto se traduce en una hortaliza con solo 2 gramos de carbohidratos y 12 kilocalorías por cada 100 gramos de porción comestible. Con esos valores casi se puede afirmar que tomar pepino es como comer agua. Y ese es su valor principal para colarse siempre en las dietas de control de peso o las específicamente diseñadas para perder grasa.

Aun así, es fuente de fibra y vitamina K, que contribuye a la coagulación normal de la sangre y al funcionamiento normal de los huesos. En el resto de nutrientes, su aporte es discreto. Sin embargo, es un excelente tentenpié que nos evita la tentación de hincar el diente a otros picoteos menos saludables. También podemos incluirlo en ensaladas o sopas frías, donde aporta sabor y no grasas, azúcares añadidos o sal.

El zumo de pepino no ‘detoxifica’

Su alto contenido en agua le convierte en el candidato perfecto para elaborar zumos verdes, por lo general, poco dulces y perfectos para aquellos paladares que huyen de los matices suaves de frutas y otras hortalizas. Pese a que su contenido en vitamina C no es deslumbrante, suele incluirse en los famosos batidos verdes detoxificantes (coloquialmente conocidos como los détox). Sin embargo, pese a sus propiedades antioxidantes, la dietista-nutricionista Virginia Gómez, alias Dietista Enfurecida, recalca que, “ningún alimento detoxifica por sí solo. Los antioxidantes, como la vitamina C, protegen las células del daño oxidativo, que ya es bastante para prevenir el deterioro de las estructuras corporales por efecto de los radicales libres. De lo otro, lo de eliminar toxinas, ya se encargan el hígado y los riñones”.

El antiojeras de la abuela

Antes de que hubiera cosméticos específicos para todo, la sabiduría popular tiraba a mano de la huerta para hacer remedios de belleza. La presencia de varios antioxidantes confiere al pepino ciertas propiedades antiinflamatorias. Frío, cortado en rodajas y aplicado sobre bolsas y ojeras actúa como un descongestivo natural. Así que no iba tan desencaminada la abuela del pueblo al tumbarse con las rodajas de pepino sobre los ojos. Hecho puré también puede aplicarse sobre una piel sobre expuesta al sol. Los antioxidantes aplacarán el desastre causado por los radicales libres de la radiación ultravioleta.

El líquido de los pepinillos es la nueva isotónica

Por inverosímil que parezca, muchos deportistas estadounidenses han incorporado el líquido resultante de encurtir los peinillos como una bebida deportiva más. Algunos solo se mojan las yemas los dedos en este zumo para evitar ampollas. Otros, directamente, se lo beben porque se cree que alivia los calambres. Una botella estándar del elixir contiene unos 75 mililitros de agua filtrada, vinagre orgánico, sal, aceite de eneldo, potasio, zinc y vitaminas C y E. Se estima que esta combinación contiene diez veces más electrolitos que las bebidas isotónicas. Según Luis Miguel Benito, médico especialista en el aparato digestivo, su aporte de potasio “mejora el transporte iónico a través de las fibras musculares. Y tiene función prebiótica de las bacterias buenas del intestino”. Por si fuera poco, un estudio publicado en 2010 en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise señala que es más rápido que otras bebidas recuperadoras: los calambres llegan a desaparecer 35 segundos después de ingerir el líquido.

En gazpacho o uramakis

Además de incluirlo como un ingrediente más en ensaladas o en el tabulé, siempre aliñado con un buen aceite de oliva virgen, jugo de limón o vinagre, prueba a darle más protagonismo en una crema o gazpacho al estilo búlgaro (con yogur). O vacíalos y rellénalos de vegetales, con o sin mayonesa. También puedes elaborar sushi uramakis de atún y pepino (los famosos California Rolls), o, directamente, hacerlos vegetales con pepino y zanahoria. Y, por qué no, aprovecha su sabor intenso y fresco para sustituir la cebolla fresca por pepino en las hamburguesas.

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