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Del ‘storytelling’ al ‘storydoing’: las marcas quieren que vivamos sus historias

Luego de que las marcas se dieron cuenta de que la gente estaba tan ocupada que no tenía tiempo, ni ánimo, de ver publicidad, estas tuvieron que encontrar la manera de atraer nuevamente su atención. La respuesta a su dilema la encontraron en dos palabras: contar historias, o lo que en el ámbito publicitario denominan storytelling.

“Las historias que mejor funcionan son las que tienen subidas y bajadas, con personas de carne y hueso con problemas que las hacen madurar y crecer”, apunta Carmen Díaz, content marketing manager, en su página Social Media Pymes. 

El gran descubrimiento: el cliente es el verdadero héroe

“Pero la verdad es que estamos saturados de historias”, comentaba desde hace un par de años Carmen Díaz en un artículo publicado en la plataforma Semrush Marketing.

Ante el desgaste de esta tendencia, las marcas tenían nuevamente frente a sí, el reto de captar la atención de sus clientes y sus creativos respondieron con un nuevo concepto: el storydoing, el cual implica pasar de las palabras a la acción.

“El salto al storydoing es crear experiencias en torno a los productos que pongan de manifiesto que la marca practica lo que predica”, aclara Díaz. 

Y la mejor manera de lograrlo era involucrando un elemento que, lastimosamente, nunca había sido tomado en cuenta de verdad: el cliente. El storydoing pasa de la ficción a la realidad, tomando los deseos, necesidades y molestias de los consumidores reales. 

Ya no se necesita crear un héroe porque el verdadero protagonista, y sobre quien se deben centrar los esfuerzos, siempre estuvo allí. En esta estrategia de marketing no se cuentan historias al consumidor, el consumidor es el héroe de las historias y quien hace posible que estas sean contadas. 

Las industrias de todo el mundo y de todos los sectores han comprendido esto y han colocado al cliente y su experiencia de uso o de compra en el aspecto más importante, ese factor al que deben canalizar la mayor parte de los recursos.

Sí, la tecnología y ese nuevo poder de ser escuchado y que las redes sociales le han concedido al consumidor, han contribuido mucho, pero el verdadero disruptor es que las empresas se han dado cuenta de que el cliente debe ser el centro de todo. 

Unirse con la competencia

“Tenemos que llegar a los consumidores justo en donde a estos les interesa ser abordados. Toda la información con la que contamos sobre los clientes ahora debe ser utilizada para transformar la relación que establecemos con ellos”, comenta Emmanuel Got, director ejecutivo de Desarrollo de Negocio en Banco Sabadell.

El directivo señala como ejemplo la forma en que su institución pasó del storytelling al storydoing, estos es, del dicho al hecho, para convertir a sus cuentahabientes en el centro de sus decisiones.

“Al ser parte de un mundo global y conectado, muchas industrias han sumado esfuerzos y hecho equipo con otros que podrían verse desde fuera como ‘competencia’. En nuestro caso, toda la experiencia e infraestructura se unió al surgimiento de las fintech en el afán de crear productos y servicios que entienden al cliente como el gran protagonista de la nueva banca”.

Para Emmanuel Got, este esfuerzo en pro del cliente requiere de mucho trabajo, esfuerzo y, sobre todo, de un cambio radical en el mindset: “La empresa que no opte por tomar este camino es probable que no pueda sobrevivir a esta nueva era”, concluye.

En un sector tan tradicional como lo es el bancario y en el que parecía que ya todo estaba escrito, es prueba de un gran ejemplo de cómo innovar y desarrollar ese nuevo concepto hasta el más alto nivel para después volver a innovar. ¡Que las buenas ideas nunca se agoten!

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