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Debate necesario

Contesto a la carta de Pedro Cruz Villalón, publicada ayer, para seguir con las precisiones, tan necesarias en un debate importante como es el de la constitucionalidad de las medidas adoptadas por el Gobierno para hacer frente a la pandemia. Creo que, efectivamente, tenemos una coincidencia en los principios, como era previsible, no solo por el respeto intelectual que nos profesamos, sino por la comunidad de ideas que nos caracteriza. Las diferencias no las tenemos, pues, respecto de los principios, sino de las reglas, o, si se quiere, para que lo entienda cualquier lector, respecto del problema concreto que se ha planteado.

Al margen de una distinta concepción acerca del significado jurídico del término “orden público” o del entendimiento constitucional de los estados de alarma y excepción, sobre lo que no pienso volver, me separa de él la afirmación que hace en su carta de que la declaración del estado de alarma era lo “único que en la fecha del 14 de marzo podía hacerse”, y que “así lo ha entendido también el Congreso de los Diputados” al mantener el estado de alarma. No puedo estar más en desacuerdo con tal afirmación, por las razones que di en mi artículo publicado el pasado día 10 y amplié en mi carta publicada el pasado sábado, y que no procede repetir ahora, aunque sí añadir que, como bien sabe mi querido colega, la autorización de la prórroga por el Congreso de los estados de alarma, como sucede con la convalidación por el Congreso de los decretos leyes, no sana la inconstitucionalidad en que hubieran podido incurrir. Pongo fin, por mi parte, a este agradable debate, porque creo que, gracias a nuestro cruce de opiniones, los lectores de este periódico ya tienen suficientes elementos de juicio para formar su criterio sobre lo que hemos discutido.

Manuel Aragón

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