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De ‘Padres forzosos’ al rock furioso: el cómico que inspiró la rabia y el éxito de Alanis Morissette

En 1995 se inauguró Port Aventura y salió a la venta la primera Playstation. En los cines arrasaban títulos como Toy Story o Jumanji. Muchos de los tótems culturales que se erigieron hace un cuarto de siglo siguen vigentes hoy en día. Otros,l no tanto. En aquella época la MTV aún tenía influencia y las comedias de situación como Padres Forzosos, Ellen o Primos Lejanos encumbraban (o destruían) a las nuevas deidades catódicas.

Fue ese el año en el que las radios empezaron a pasar en bucle una canción que hablaba de despecho, rabia y sexo oral en teatros. Una canción que se atrevía a berrear fuck con la misma naturalidad con la que se decía en la calle. Una canción que se convirtió en un himno de empoderamiento femenino entonces y que lo sigue siendo ahora. Taylor Swift la definió hace un par de años como “la mejor canción de desamor de la historia”. Eso sí que es vigencia.

Alanis ha confesado en más de una ocasión que ciertas emisoras se negaban a pinchar su tema aduciendo que ya ponían a Tori Amos y Sinead O’Connor. “Ya tenían a dos mujeres, no podían poner más. Literalmente”

Muchas mujeres le han cantado al desamor con despecho, tarareando insultos y reproches sincopados. Lo hizo Janis Joplin, lo hizo Aretha Franklin. Lo hizo, con especial ensañamiento, Paquita la del Barrio. Pero fue Alanis Morissette (Ottawa, 1974) quien consiguió conectar con el público de forma más visceral y exitosa. You oughta know, hablaba de un ex novio que la había dejado y sustituido rápidamente por otra mujer. Fue su single de presentación, la canción que llevaría al álbum Jagged Little Pill a vender 31 millones de copias, convirtiéndose en el disco de una artista femenina más vendido hasta el momento. “Conectó con muchísima gente por lo que cantaba y por cómo lo cantaba, con esa rabia que pocas veces se le permitía a una mujer demostrar”, explica Anabel Vélez, periodista musical y autora de los libros Rockeras y Mujeres del rock. “Fue la voz de una generación que se sintió identificada y la de muchas mujeres. Y lo hizo desde el mainstream”.

El camino no fue fácil. En los primeros años noventa, las rockeras eran la excepción y quienes se atrevían a rasgar una guitarra lo hacían lejos de los focos del éxito. Propuestas de calidad y potencial comercial, como PJ Harvey, se veían orilladas a los márgenes del indie más gafapastesco. Empezaban, no obstante, a surgir movimientos desde el underground reivindicando el papel femenino en el rock. Vélez considera que Alanis bebió de esas influencias para hacerlas más asumibles por parte de la industria, considerándola una especie de versión light de las Riot Grrrls: “Era más fácil comercialmente que se aceptase a alguien como Alanis. Las mujeres gritando no vendían. Ese era el mantra”.

El actor Dave Coulier y Alanis Morisette, entonces su pareja, en el estreno de la película 'Indian Summer' en Los Ángeles en 1993. Alanis todavía no era la superestrella en la que se convirtio dos años más tarde.El actor Dave Coulier y Alanis Morisette, entonces su pareja, en el estreno de la película ‘Indian Summer’ en Los Ángeles en 1993. Alanis todavía no era la superestrella en la que se convirtio dos años más tarde. Getty Images

Tanto era así que You oughta know tuvo problemas para ser radiada no tanto por su lenguaje explícito como por el sexo de su autora. Alanis ha confesado en más de una ocasión que ciertas emisoras se negaban a pinchar su tema aduciendo que ya ponían a Tori Amos y Sinead O’Connor. “Ya tenían a dos mujeres, no podían poner más. Literalmente”, se lamenta Vélez.

Fue, de hecho, una mujer con buen olfato quien le abrió las puertas de la industria. Y en los noventa (y en los ohenta, y en la década de los dos mil y hasta que le dio por cantar “cha-cha-cha” con Maluma) no había mujer con mejor olfato musical que Madonna. “Ella le abrió la puerta de su sello, Maverick, y le puso todas las facilidades para crear un álbum como Jagged Little Pill”, apunta Vélez. “Tuvo que ser una mujer, con visión de negocio y ya consagrada, la que le diera paso”.

El cómico que inspiró la rabia: de ‘Padres forzosos’ a ‘Cómo conocí a vuestra madre’

Los textos de las canciones eran muy importantes para Alanis. Tanto que en su versión internacional, Jagged Little Pill fue publicado con un libreto que los traducía a varios idiomas (pero no lo suficiente para impedir que en Ironic utilizara mal la palabra “irónico” hasta 18 veces), incluido el español. You oughta know es un claro ejemplo de esta sublimación de lo literario sobre lo melódico. En ella, las guitarras distorsionadas y el ritmo machacón pasan a un segundo plano ante la contundencia de frases como: “Cada vez que dices su nombre, ¿sabe ella que dijiste que me abrazarías hasta que murieras?” o “¿Estás pensando en mí cuando te la follas?”. Morissette habla aquí con sinceridad exhibicionista de sus anhelos frustrados y sus sueños rotos. “Creo que hay que tener en cuenta el contexto”, explicaba la cantante en un podcast de Spotify. “Y lo cierto es que yo no sabía que tanta gente acabaría escuchando esta canción”.

Hablar desde la sinceridad es algo que se espera de una cantautor, pero la cosa toma otro cariz cuando se pone nombre y apellidos al ex con el que quería ajustar cuentas. “La prensa de la época se obsesionó con la literalidad de You oughta know, con saber quién era el hombre al que se dirigía”, recuerda Vélez. “Trascendió lo musical para buscar la literalidad de las palabras en el mundo real”.

[embedded content] Videoclip de ‘You Oughta Know’, uno de los grandes éxitos de Alanis Morisette.

El primer damnificado fue el cómico Dave Coulier, famoso en aquella época por su papel de tío Joey en la sitcom Padres Forzosos. Coulier llevaba años trabajando la imagen de muchachote bonachón, el tipo de perfil blanco, familiar y unidimensional que abundaba en la televisión de la época. No cuadraba en absoluto con el hombre que describía Alanis y la noticia podía perjudicar su carrera.

Lo cierto es que la cantante fue prudente y se abstuvo de confirmar o desmentir nada al respecto. Si bien es cierto que en la época de la grabación del disco acababa de romper su relación con el actor, nunca reconoció explícitamente que el hombre misterioso, al que bautiza como Mr Duplicity en la canción, fuera efectivamente Coulier.

Davd Coulier estaba cenando con su compañero de reparto cuando Alanis llamó por teléfono. Este habría contestado cortante, diciendo que estaba ocupado y no podía hablar, una anécdota que quedó entre los muchos reproches de You Oughta Know’: “Siento molestarte en medio de una cena”

Fue el compañero de Coulier en Padres Forzosos, el actor Bob Saget, (Danny Tanner en la serie), quien confirmó el rumor, llegando incluso a narrar un episodio que se menciona en la canción. Según Saget, estaba cenando con su compañero de reparto cuando Alanis le llamó por teléfono. Este habría contestado cortante, diciendo que estaba ocupado y no podía hablar, una anécdota que quedó grabada, en la memoria de Alanis y en el estudio. Entre los muchos reproches de You Oughta Know destaca la frase “siento molestarte cuando estás en medio de una cena”.

Si fue un ataque directo, Coulier no se dió por aludido. A lo largo de los años el actor ha confirmado y desmentido alternativamente ser el sujeto de You oughta know, llegando incluso a bromear con ello. Es lo que hizo en su comentado cameo en Cómo conocí a vuestra madre. En el capítulo PS: I Love you, el actor interpreta a un presentador televisivo que da paso a una canción grunge de desamor (inspirada claramente en You oughta know) mientras comenta “¿Por qué todo el mundo cree que se refiere a mí?”.

El rumor se acabó convirtiendo en leyenda urbana y el cotilleo en chascarrillo. Sin embargo, en lo musical, You oughta know ha seguido manteniendo su vigencia. Mientras Alanis se alejaba del éxito con cada nuevo álbum (el noveno, Such Pretty Forks In The Road, se publicará en los próximos meses) la sombra de Jagged Little Pill no ha dejado de crecer. You ought to know es quizá el éxito más incontestable de ese álbum, una canción que ha sido versionada hasta la saciedad y mencionada como inspiración por las generaciones posteriores.

Nadie parece acordarse ya de Dave Coulier cuando se habla de esta canción (ni en ningún otro momento, pero esa es otra historia). Quizá nunca debió hacerse. “Sinceramente, creo que si hubiera sido un hombre, la prensa no se hubiera obsesionado con buscar quién era el protagonista de la canción”, opina Vélez. “Porque, al final, ¿a quién le importa él? Lo importante es ella, lo que siente, lo que le escupe en la cara”. El tiempo parece haber confirmado esta idea y hoy Alanis, que está preparando una gira mundial para conmemorar el aniversario de su álbum más famoso (que incluye Madrid y Barcelona en octubre y, al menos por ahora, no se ha cancelado debido al covid-19), sigue recibiendo alabanzas por una canción de desamor que escribió hace 25 años. Eso sí que es vigencia.

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