Las noticias

De la indigencia a la mansión: 13 celebridades que superaron infancias miserables

Cualquier historia de ascenso a la fama fascina al espectador, pero entre todas ellas reinan las que comienzan en lo más bajo. Los protagonistas de estas crónicas tienen en común los premios, las grandes críticas, el reconocimiento de millones de admiradores y una vida acomodada, pero también otra cosa que los une más que nada de lo anterior: una infancia durísima y humilde que los ha convertido en las pocas personas que han estado en todos los estratos sociales posibles del mundo occidental.

Halle Berry en la alfombra roja de los Oscar de 2017.Halle Berry en la alfombra roja de los Oscar de 2017. Foto: Getty

Halle Berry

Es la única mujer negra que ha ganado el Oscar a la mejor actriz, ha participado en X-Men, una de las sagas más taquilleras de los últimos años, y fue chica Bond. Una trayectoria apabullante con la que Halle Berry (1966) no podía ni soñar mientras dormía en los albergues municipales de Nueva York. Como reveló en 2017 a People, sus inicios en la industria no fueron muy glamourosos. Cuando el dinero con el que llegó a Nueva York se acabó, llamó a su madre para pedirle ayuda pero esta se negó. La actriz afirma que aquella situación le ayudó a convertirse en la mujer que es hoy. “Esa es probablemente una de las mejores cosas que hizo por mí”.

Berry encontró trabajo como camarera y poco después su carrera como modelo despegó. No fue la única dificultad en su vida. En 2009 desveló que había sido víctima de maltrato: “No estaba casada con un hombre que me golpeaba, pero mi madre sí”. La actriz tenía tan sólo cinco años cuando vio como su padre tiraba a su madre por las escaleras y la golpeaba con una botella de vino. Tras años de maltrato su madre se separó, pero eso no evitó que ella y su hermana se criasen con grandes dificultades económicas a las que se sumaban los prejuicios raciales por ser hijas de una mujer blanca y un hombre negro.

Jim Carrey llegando como invitado al 'Late Show with David Letterman' en 2014.Jim Carrey llegando como invitado al ‘Late Show with David Letterman’ en 2014. Foto: Getty

Jim Carrey

Se ha hecho famoso por su sonrisa, sus muecas y su facilidad para la comedia, pero como en el caso de otros grandes humoristas, la aparente felicidad de Jim Carrey (1962) enmascara una gran tragedia personal. Durante una entrevista con el recientemente fallecido James Lipton en el programa Actors Studio, Carrey reveló la dura realidad a la que se enfrentó de niño. El actor tenía una buena vida hasta que a los doce años vio cómo su padre perdía el trabajo y toda la familia se vio obligada a irse a vivir una caravana. Cuando finalmente encontró trabajo en una fábrica de neumáticos, sus cuatro hijos le acompañaron haciendo turnos de ocho horas como guardias de seguridad al salir de la escuela. Esas dificultades transformaron el carácter de Carrey, que a los catorce años iba siempre con un bate de béisbol porque “todos tenían dagas y cuchillos, y yo estaba en medio de la locura. Y no me estaba encogiendo en absoluto. Quería pelear.”

Según sus declaraciones a The Hollywood Reporter, el actor estaba permanentemente enfadado y sólo quería tener la edad legal para dejar la escuela, algo que hizo en cuanto cumplió los dieciséis, pero de lo que se arrepintió más de una vez. Aunque realmente su salvación estaba lejos de las aulas, tras el trabajo su padre comenzó a llevarlo a los clubes de comedia de Toronto y allí fue donde el pequeño Jim se enamoró de la interpretación. En cuanto tuvo la oportunidad de subirse al escenario la aprovechó y no tardó en conseguir debutar en televisión, conquistar la gran pantalla con La máscara y convertirse –gracias a los veinte millones de dólares que recibió por Un loco a domicilio– en el actor mejor pagado de Hollywood.

Hillary Swank como invitada en el programa 'The Late Late Show with James Corden' en 2018.Hillary Swank como invitada en el programa ‘The Late Late Show with James Corden’ en 2018. Foto: Getty

Hillary Swank

Los dos personajes que le otorgaron el Oscar a Hilary Swank (1974) tienen una característica común con ella: una infancia complicada. Tanto la Brandon Teena de Boys don’t cry como la Maggie Fitzgerald de Million Dollar Baby podrían haber sido vecinas de Hilary en el parque de caravanas en el que se crió. “Solo soy una chica de un parque de casas rodantes que tuvo un sueño”, dijo en su primer discurso de aceptación del Oscar. La actriz formaba parte de una familia con escasos recursos que sufrió discriminación por su clase social: “A los siete años, aprendí lo que eran la clases, porque muchos de los padres de mis amigos no querían que jugara con sus hijos”, declaró a The Telegraph durante la promoción de su película Betty Anne Waters. “Para mí no fue gran cosa porque no sabía que era algo que la gente menospreciaba. Tenía un techo sobre mi cabeza y mi madre trabajó duro para asegurarse de que hubiera comida en la mesa, pero los padres de los niños del vecindario no los dejaban jugar conmigo. Yo no sabía que existía este tipo de estereotipo sobre las personas que vivían en los parques de casas rodantes y ahora miro hacia atrás a aquellos padres que tenían alrededor de treinta años, la edad que tengo ahora, y pienso: ‘¿Cómo pudiste hacerle eso a una niña?”.

A los 15 años Swank dejó la escuela para irse a Hollywood con su madre. Tenían tan poco dinero que dormían en su coche y llamaban a los agentes desde teléfonos públicos, pero esta vez la suerte le sonrió. Tras una serie de pequeños papeles acabó en Sensación de vivir y, poco después, en Boys don’t cry, una película de presupuesto ínfimo que la catapultó a la fama.

La actriz Leighton Meester en el estreno de la película 'Ese es mi hijo' en California en 2012.La actriz Leighton Meester en el estreno de la película ‘Ese es mi hijo’ en California en 2012. Foto: Getty

Leighton Meester

El personaje que la hizo famosa, la Blair Waldorf de Gossip Girl, era el epítome de la niña pija del Upper East Side, una adolescente consentida de criada con cofia –la sufrida Dorota– que sólo abandonaba el barrio más lujoso de Nueva York, para convertirse en princesa de Mónaco –era una serie muy loca, sí–. Pero la verdadera infancia de Leighton Meester (Estados Unidos, 1984) no pudo ser más distinta. Según reveló en 2012 a la revista Marie Claire: “La historia de mi familia es una locura, probablemente la historia más loca que jamás he escuchado”. Su madre dio a luz mientras estaba en la cárcel por tráfico de drogas y después de pasar por un hogar de acogida durante unos meses Leighton acabó en casa de su abuela hasta que su madre recuperó la libertad, ya que su padre –que también estaba en la cárcel– no podía hacerse cargo de ella.

“No podía hablar de cosas de niñas en plan ‘no le gusto a Jimmy’, me importaba más no tener dinero para gasolina o comida. Esas eran mis preocupaciones”, reconoció la actriz, que a los once años se trasladó con su madre a Nueva York y no tardó en debutar en el mundo de la moda. De las campañas de de Ralph Lauren saltó a la televisión con pequeños papeles en series como 24 y House. Después llegó Gossip Girl y los problemas de su infancia ya solo fueron un mal recuerdo.

Sarah Jessica Parker con Robert Downey Jr., su pareja por aquel entonces, en 1988.Sarah Jessica Parker con Robert Downey Jr., su pareja por aquel entonces, en 1988. Foto: Getty

Sarah Jessica Parker

Carrie Bradshaw, el personaje más emblemático de Sarah Jessica Parker (1965), es sinónimo de ropa de Prada, zapatos de Manolo Blahnik y Cosmopolitan en el Soho, unas imágenes muy alejadas de lo que ella vivió en su ambiente familiar. “Recuerdo mi infancia como dickensiana“, declaró a The New York Times en el año 2000. ”Recuerdo ser pobre, a veces no teníamos electricidad, navidades o cumpleaños. A veces venían los cobradores de facturas o la compañía telefónica llamaba y decían: ‘Estamos cortando sus teléfonos’. Y todos teníamos la edad suficiente para ver las reacciones de mi madre o ver a mis padres estirando el dinero”. Parker tiene siete hermanos más y sus padres tenían grandes complicaciones para mantener su economía a flote, sin embargo guarda buenos recuerdos de su infancia: “No cambiaría nada de eso, para nada, casi siempre teníamos todo lo que necesitábamos”.

Aunque también recuerda el mal trago que suponía para una niña pequeña colocarse a la cola para recibir la comida gratuita estatal mientras sus compañeros la miraban.’Sabía que era diferente de los niños que pagan el almuerzo o traen su almuerzo de casa. Era un estigma”. A pesar de la falta de recursos, su madre, una enamorada de las artes, inculcó a sus hijos el amor por la cultura y les animó a participar en todas las actividades gratuitas posibles, lo que acercó a Parker a la interpretación y gracias a ello a su situación actual, muy distinta de la que vivía hace cuatro décadas y que provocaría incluso la envidia de la propia Carrie –de la que la verdad, nunca supimos cómo podía mantener ese estilo de vida con una columna semanal–. La actriz reconoce que sigue manteniendo una relación complicada con el dinero y también que trata de inculcarle a sus hijos su importancia. “Mis hijas usan los vestidos que yo usaba cuando era niña. Estamos en un estado constante de rotación entre los hijos de mi hermana y los míos”, declaró durante la presentación de su línea de moda.

Shania Twain actuando en los American Music Awards de 2019 en Los Ángeles.Shania Twain actuando en los American Music Awards de 2019 en Los Ángeles. Foto: Getty

Shania Twain

Los problemas de la cantante canadiense Shania Twain (1965) no fueron simplemente económicos. Su madre tenía depresión y su padrastro era alcohólico y sufría un trastorno mental, lo que provocó que Shania y sus tres hermanos se criasen en un entorno con poco dinero y mucha violencia. Según declaró a The Guardian, “estaba preocupada porque mi padre matara a mi madre, pensé que se matarían unos a otros. Mi madre también fue bastante violenta. Muchas noches me acostaba pensando: ‘No te duermas, no te duermas, espera hasta que estén durmiendo’. Y me despertaba y me aseguraba de que todos respirasen”. En sus memorias From This Moment on, describe cómo en una ocasión su padrastro golpeó a su madre hasta dejarla inconsciente y después metió su cabeza en el retrete. Para protegerla, Shania le golpeó con una silla y él le lanzó un puñetazo a la mandíbula. Tenía once años. Y tenía uno menos cuando, según relató a The Guardian comenzó a abusar sexualmente de ella.

Su única obsesión era huir de aquel infierno y para ello se refugió en la música: “Quería escapar”. ¿De qué? “De todo. Casa violenta. Tensiones. Nada para comer. Cuando tienes hambre no puedes hacer nada al respecto, sólo distraerte del hambre. Y realmente funciona, es terapéutico. Muchos niños juegan con muñecas y yo jugué con palabras y sonidos”. A los ocho años ya ayudaba a la economía familiar con sus canciones y cuando sus padres fallecieron en un accidente de coche ella se convirtió en el único soporte de la familia. En 1993 firmó con un sello discográfico y hoy es la única cantante femenina con tres discos de diamante en Estados Unidos y un álbum, Come on Over, que es con 40 millones de copias vendidas el más exitoso de la historia de la música country.

Oprah Winfrey en 2019.Oprah Winfrey en 2019. Foto: Getty

Ophra Winfrey

Cuando el nombre de Oprah Winfrey (1954) sonó como candidata a la presidencia de los Estados Unidos no pareció una propuesta tan alocada. La presentadora de uno de los programas más influyentes de la televisión americana, propietaria de una revista y capaz de convertir en superventas cada libro que pasa por su club de lectura, tiene como valor añadido una de esas historias que fascina a sus compatriotas: es una mujer hecha a sí misma y en las peores condiciones. 

Oprah nació en Mississippi en los años cincuenta en medio de la pobreza más absoluta. Hija de una madre adolescente y de padre desconocido, fue criada por su abuela en una situación tan extrema que se veía obligada a ir al colegio vestida con la tela de los sacos de patatas. No fue su única tragedia: en 1986 reconoció en su programa que había sido agredida sexualmente cuando era una niña: “Fui violada a los nueve años por un primo y luego otra vez por otro miembro de la familia”,

Cuando tenía catorce años, fruto de esos abusos, dio a luz un niño prematuro que falleció poco después. La presentadora, cuyo brillante paso por la escuela le permitió acceder a una beca completa para la Universidad Estatal de Tennessee, nunca ha tratado de esconder su terrible historia, sino que ha hablado de ella abiertamente. Esto ha despertado la suspicacia de biógrafos como Kitty Kelley (azote de celebridades con Nancy Reagan o Elizabeth Taylor), que han puesto en duda la veracidad de su terrible historia.

Bruno Mars en los premios Grammy de 2018 celebrados en Nueva York.Bruno Mars en los premios Grammy de 2018 celebrados en Nueva York. Foto: Getty

Bruno Mars

En 2016 Bruno Mars (1985), desveló en el programa 60 Minutes que durante su infancia había vivido dos años en un parque de atracciones en el que trabajaba su padre. Una casa sin baño en medio de un parque que tenían que cruzar cada vez que querían utilizar el inodoro. Cuando el complejo cerró, tanto Bruno como su hermano y su padre se vieron obligados a vivir en azoteas o incluso dentro de coches: “Mi padre era el rey a la hora de encontrar esos escondrijos para que nos quedáramos, aunque fuesen sitios en los que evidentemente no deberíamos estar”, declaró la estrella, que ha actuado dos veces en la Super Bowl.

Sin embargo, esas vivencias no le resultaron traumáticas: le animaron a buscar una vida mejor porque, según confesó, no carecían de lo más importante: “Lo teníamos todo, nos teníamos los unos a los otros. Nunca sentimos que nuestra situación fuera el fin del mundo. Mas bien nos decíamos: ‘Bueno, no tenemos electricidad, pero no pasa nada, es solo algo temporal. Ya se nos ocurrirá qué hacer”.

Viola Davis tras recoger su Oscar por 'Fences' en 2017.Viola Davis tras recoger su Oscar por ‘Fences’ en 2017. Foto: Getty

Viola Davis

La infancia de Viola Davis (Estados Unidos, 1965) podría inspirar un película similar a las que le han proporcionado tres nominaciones al Oscar. Davis se crió en la casa de una sola habitación de sus abuelos, descendientes de esclavos. Cuando se mudó junto a sus padres y hermanos, la situación no mejoró. Sin dinero, la familia recaló en un edificio en el que no tenían que pagar alquiler porque estaba a punto de ser demolido y las ratas campaban a sus anchas. Para evitarlas, Viola se acurrucaba con sus hermanas en la litera superior y se cubrían el cuello y las muñecas con trozos de tela. Hace unos años la actriz, ganadora de un Oscar por Fences, abrió su corazón en una entrevista con la revista Glamour en la que desveló que aquellas ratas no eran su mayor enemigo, sino el hambre.

El cheque de bienestar social llegaba a principios de mes y con tantas bocas que alimentar se acababa rápido: “Sentía que si no lo comía ahora, se habrá ido y vas a tener hambre hasta el próximo”. Davis todavía recuerda el hambre de aquellos días y la búsqueda de algo que comer en los cubos de basura. “Siempre tuve tanta hambre y vergüenza que no podía aprovechar mi potencial. No podía dedicarme a ser yo”. Pese a todos estos reveses, su talento le permitió acceder a una beca para la prestigiosa Juilliard School en la ciudad de Nueva York. Ahora, desde su posición de privilegio, colabora activamente con campañas en contra de la pobreza infantil: “Este es el país más rico del mundo. No hay razón para que los niños vayan a la escuela con hambre. La comida es algo que todos deberían tener”.

Cristiano Ronaldo durante un partido de Champions con la Juventus en 2018.Cristiano Ronaldo durante un partido de Champions con la Juventus en 2018. Foto: Getty

Cristiano Ronaldo

“La vida no era fácil entonces en Madeira. Solía jugar con botas viejas que heredaba de mi hermano o que me prestaban mis primos. Pero cuando eres niño, no te preocupa el dinero”. Así narraba su infancia Cristiano Ronaldo (Portugal, 1985) en 2017 en un reportaje en en The Players Tribune donde repasaba su carrera. Al pequeño Ronaldo, en honor a Ronald Reagan, no le preocupaba la falta de dinero, pero sí a su madre Dolores Aveiro, que en la biografía Madre coraje, La vida, la fuerza y la fe de una luchadora, de Paulo Sosa Costa, deja entrever la dura situación familiar en la que se desenvolvieron antes de que llegasen los deportivos, los relojes de diamantes y los contratos de cifras mareantes.

Aveiro cuenta en el libro que su infancia fue un infierno. La matriarca del clan y principal apoyo del delantero se crió en un pueblo de pescadores sin luz ni agua corriente y dejó los estudios cuando todavía era una niña para ayudar a sostener la economía familiar. Hasta que, harta de la miseria, se escapó de casa para buscar un futuro mejor. Ese futuro tardó en llegar. Cuando se quedó embarazada de su tercer hijo, Cristiano Ronaldo, pensó en abortar porque no sabía cómo iba a para poder alimentarlo. “El bebé que cambiaría el rumbo de todos”, como lo llama en el libro, no tardó en dar muestras no sólo de su talento con el balón, sino también de una férrea fuerza de voluntad que le ha llevado a conseguir todos los títulos individuales y a mantener desde hace más de una década una pugna con otro futbolista de origen humilde, Lionel Messi, por convertirse en el más grande de la historia.

El tenista Novak Djokovic jugando en Wimbledon en 2019.El tenista Novak Djokovic jugando en Wimbledon en 2019. Foto: Getty

Novak Djokovic

Durante la rueda de prensa posterior a su victoria en el último Open de Australia, Novak Djokovic (Serbia, 1987) tuvo un momento para recordar su infancia: “Mis años de crianza en Serbia durante los noventa fueron muy difíciles”, arrancó el flamante número uno del mundo. “Con el embargo en nuestro país, teníamos que hacer cola para conseguir pan, leche, agua y otras cosas básicas de la vida y este tipo de cosas te hacen más fuerte y te generan más hambre por el éxito en lo que sea que decidas hacer. Es probable que esa haya sido mi base, el hecho de que literalmente vengo de no tener nada. Es probable que esa sea una de las razones que me hacen más fuerte a nivel mental, para superar desafíos”. El tenista serbio se crió bajo las bombas que asolaron la antigua Yugoslavia desde 1991 a 2001, una realidad compartida por miles de familias entre las que se encontraba también el madridista Modric o el barcelonista Rakitic.

No era la primera vez que hacía referencia a una realidad que condicionó su vida. En 2016 ya había mostrado en sus redes sociales cómo las balas habían dejado huella en el muro que le devolvía sus primeros golpes. “En aquellos días tuve mucho miedo, nunca sabíamos si las bombas caerían en nuestras casas, en nuestras cabezas… Pasé un cumpleaños llorando porque escuchaba que afuera caían las bombas. Es el período que no queremos recordar. Pero por todo lo que sufrí, hoy valoro la vida mucho más”, explicó emocionado en AS. Una realidad trágica que contrasta con la personalidad bromista y efervescente del serbio, que siempre contó con la confianza absoluta de un padre que en cuanto tuvo ocasión buscó una salida del país para que su hijo pudiese desarrollar su increíble talento.

Shia LaBeouf en 2014 en Nueva York.Shia LaBeouf en 2014 en Nueva York. Foto: Getty

Shia LaBeouf

Fue el protagonista de la franquicia Transformers y su nombre sonó para convertirse en el nuevo Indiana Jones, pero antes de consolidar su estrellato la vida de Shia LaBeouf (Estados Unidos, 1986) se torció varias veces y es fácil pensar que su infancia tuvo mucho que ver. Al menos él menciona el divorcio de sus padres cuando sólo tenía cinco años como el suceso más traumático de su vida. Su madre era artista visual y su padre un veterano de la Guerra de Vietnam adicto a la heroína que acabó trabajando en un circo. Antes de la separación, las discusiones entre ambos eran constantes y el detonante siempre el mismo: la falta de dinero.

LaBeouf, que durante temporadas se alimentaba gracias a los cupones y muchas veces pasó hambre, trató de ayudar a mantener la economía familiar desde muy pequeño. “Para mí, de una manera muy simple, tener dinero significaba tener una familia. Cuanto más dinero tenía, más podía tener a mi familia unida”, relató a The Hollywood Reporter. El propio LaBeouf, que también ha tenido problemas con el alcohol y las drogas, trató de exorcizar su trauma de infancia con el guión de la película Honey Boy, en la que se relata su compleja relación con su padre.

Cary Grant en París en 1930.Cary Grant en París en 1930. Foto: Getty

Cary Grant

Pocas estrellas de Hollywood han simbolizado mejor la clase y la elegancia que el británico Cary Grant (1904-1986) y pocas han tenido que superar una infancia más traumática. El protagonista de Con la muerte en los talones fue criado en un hogar acuciado por los problemas económicos y por un padre alcohólico que durante años le ocultó que su madre había ingresado en un sanatorio mental. Grant creció creyendo que su madre le había abandonado, lo que le ocasionó un trauma que le llevó a mantener un comportamiento errático que implicó el abandono de los estudios y un estilo de vida más cercano al de un pequeño delincuente callejero que al de un “héroe romántico burgués”, como como fue definido por el periodista Tom Wolfe.

No supo la verdad hasta que ya era una estrella consagrada y entonces pudo volcarse en ayudar a aquella madre tantos años ausente, como cuenta Marc Eliot en Cary Grant: La biografía. Al contrario que otras estrellas, Grant no hizo alardes de su vida humilde e incluso prefirió inventarse una infancia desahogada en una familia bien situada económicamente. Aunque lo cierto es que la salvación le llegó tras unirse a un grupo de acróbatas con el que desembocó en Nueva York, todavía tendría que soportar más penurias antes de ver su nombre en las marquesinas. Su primer contacto con las estrellas tuvo lugar gracias a su trabajo como uno de los gigolós más solicitados de la ciudad, entre sus clientes encontraban el legendario diseñador Orry-Kelly y un buen número de actrices de Broadway.

En estos tiempos de confinamiento no es tan sencillo conseguir ICON como siempre. Por eso, el número de abril ya está disponible en formato PDF, y es descargable de forma gratuita haciendo clic aquí.

Puedes seguir ICON en Facebook, Twitter, Instagram,o suscribirte aquí a la Newsletter.

Leave a Reply