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Cuáles son los requisitos para trabajar en una ‘start-up’

Las start-ups españolas cobran cada vez más protagonismo en el panorama internacional. Estas pequeñas y medianas empresas (pymes), que se caracterizan por utilizar la innovación tecnológica de forma intensiva y crecer rápidamente, han demostrado su fortaleza al incrementar notablemente la financiación obtenida en la primera mitad de este año. El volumen de inversión alcanzó en el primer semestre 2.057 millones de euros en 394 operaciones, un 27% más que en el mismo periodo del año pasado, según la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (Ascri). A la hora de captar estas inversiones, el equipo humano es su principal activo, según los expertos. Por ello, para trabajar en una start-up, más allá de cumplir con el perfil que puede requerir una empresa en un determinado momento, se necesitan unas capacidades específicas, como la tolerancia a la incertidumbre, la disposición a aprender algo nuevo y la motivación por formar parte de equipos multidisciplinares.

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Apetito inversor por la innovación

El 75% de los 2.057 millones de euros en financiación que han conseguido las start-ups españolas llega de fondos extranjeros, señal de que, según el presidente de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (Ascri), Aquilino Peña, “España conserva su atractivo, pese a la inquietud de este período [debido a la covid-19]”.
Este interés se reflejó en la última edición del Mobile World Congress (MWC), celebrada en Barcelona en junio, en la que quedó patente que “las start-ups se están recuperando de manera mucho más rápida que el resto de la economía, por su flexibilidad y su capacidad de reinventarse”, destacan desde la Asociación Española de Start-ups (AES). Para explicar la ingente cantidad de inversiones cosechadas por las start-ups españolas esgrimen “el fin de las restricciones más estrictas derivadas de la pandemia y la desaparición de la incertidumbre inicial son factores que contribuyen a que ese capital vuelva a estar en movimiento”. Asimismo, “hay un apetito inversor por la innovación en muchos sectores, ya que la covid-19 ha acelerado los cambios sociales y económicos que ya se estaban produciendo antes de su irrupción”, añaden. “Las start-ups de fintech [que aportan soluciones tecnológicas en las finanzas] y de insurtech [que aplican la innovación digital en el ámbito de los seguros] son las que están más en boga. Además de las de medicina y de educación, ya que “responden a los desafíos de la pandemia”, señalan. Pero también ocupan un lugar importante, añaden desde la AES, las relacionadas con la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IoT), el blockchain (la tecnología que hace posible las criptomonedas) o las que cumplen con ciertos objetivos de carácter social o medioambiental.

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