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Cosas que hacer durante la cuarentena (IV): cómo limpiar y desinfectar el sofá, incluso cuando no tiene fundas

Vivimos días de Netflix y libros que han convertido al sofá en el rey indiscutible de la casa. También, en el centro de manchas derivadas de los placeres culpables (o no) a los que invita este asiento. Pero en los días cuarentena por el coronavirus (COVID-19), más que nunca, esta pieza necesita una desinfección a conciencia. Seguir estas recomendaciones, equivale a disfrutar de un sillón higiénico y como recién comprado.

De tela, los más versátiles

Son cómodos, funcionales, pero, dependiendo del tipo de tejido los lamparones pueden saltar a la vista fácilmente. “Lamentablemente una las principales desventajas de las tapicerías en tela es que son muy propensas a que se produzcan manchas y se acumule suciedad por el uso continuo, problemas que afean la impecable apariencia original de nuestro mobiliario”, comparten desde tutiendadesofas.es.

Antes de meterse en faena es necesario conocer las características de la tapicería. Las telas sintéticas y microfibras, utilizadas por su gran resistencia, y unas de las recomendadas para las casas con animales, son también fáciles de limpiar. Sin embargo, los de algodón, loneta, terciopelo, lino o lana tienen características especiales que han de conocerse para no arruinarlos.

“Debe saberse que el algodón, el lino y la lana son fibras naturales, frescas, resistentes y ligeras, y absorben rápidamente cualquier sustancia que podría mancharlas. Por tanto, requieren un mayor cuidado, pero toleran muy bien los lavados a máquina. Mientras que la chenilla y el terciopelo deben alejarse de la aplicación de calor, como la secadora o la plancha”, continúan los expertos.

1. Aspirar y cepillar (cada semana)

Es el primer paso del proceso y debería formar también parte de la limpieza rutinaria del sofá, al menos una vez cada semana. “Un sofá de tela suele ser el imán perfecto para atraer polvo, suciedad, pelos de mascotas y otros residuos. Se acumulan entre los cojines y en la superficie pueden derivar en problemas higiene. Además de ocasionar alergias y malos olores que perturban el descanso de las personas, desmejoran la estética de la tapicería y hacen que el mueble se observa opaco”, explican desde el portal.

Como limpiar un sofaSalón de la casa del interiorista Guille García-Hoz, con un sofá de terciopelo impoluto. | Guille García-Hoz

Para el aspirado, lo ideal es utilizar un cabezal para tapicerías y utilizar un ciclo suave. El movimiento de la máquina debe ser entrecruzado, sin olvidar pliegues o ranuras. A continuación, es el momento de retirar restos de pelusas o pelos con un cepillo suave o especial para telas y recuperará su lustre original.

2. Trucos para lavar las fundas

Si las piezas del sofá son desenfundables, la lavadora es una gran aliada para su aseo. Los expertos del sofá recomiendan poner las fundas a remojo: “En caso de que la tela se vea muy sucia, será apropiado dejarla unas horas en agua tibia con un jabón neutro, para luego colocarlas en la lavadora en un ciclo de prendas delicadas. No es recomendable agregar lejía, suavizante o algún producto muy abrasivo”. Para evitar que la tela encojan o pierdan su color original, hay que prestar atención al proceso de secado. Nunca debe someterse a temperaturas superiores a los 40º C, ni exponerlas directamente al sol. Siempre es mejor dejarlas secar al aire libre y en la sombra.

3. Higiene sin desmontar: alcohol o limón

Los sofás más fieles a la tendencia no suelen incorporar fundas. Pero para ellos también hay esperanza sin tener que recurrir a la limpieza en seco. Algunos productos de uso cotidiano actúan de forma efectiva contra la suciedad. “El alcohol común puede colocarse en una botella con atomizador para rociar la tela. A continuación, hay pasar un cepillo de cerdas suaves y finalmente, un paño limpio. La suciedad queda en el paño y el alcohol se evapora rápidamente dejando una superficie higienizada y agradable”, exponen desde el site especializado.

Otro aliado para dejar el sofá como una patena es el limón. Los expertos recomiendan rociar con una solución con media taza de agua, un vasito de alcohol, medio vasito de zumo de limón y una cucharada de detergente líquido o lavavajillas. Tras pulverizar con ella toda la superficie, se puede ir retirando la suciedad con un paño humedecido.

4. Manchas sospechosas

Pueden llevar meses en el sofá y pasar desapercibidas, pero cuando se pone el foco de atención en la superficie, saltan a la vista. “Es posible que al aplicar productos químicos para tratar una mancha, se cree un cerco de forma permanente”, explica la cleanfluencer Melissa Maker, de Clean my Space. Para evitar este fenómeno, recomienda no utilizar ningún elemento caliente al limpiar una mancha ya que el calor contribuye a fijarlos.

Pero si el daño ya está hecho, la organizadora profesional propone aplicar un poco de sal y agua carbonatada: “Intenta contener el líquido en la zona de la mancha para que no se extienda. Después, con un cepillo de dientes viejo, frota suavemente la mezcla. Ten a mano un paño para ir limpiando la zona”. Otro de sus consejos es aplicar un poco de lavavajillas a la solución, dejarlo actuar unos minutos y repetir el proceso con el cepillo hasta que no se formen burbujas. “Nunca recomendaría un quitamanchas con lejía, ya que esto puede cambiar el color de la tapicería”, añade.

5. Cuidado con el terciopelo

Mantener este tejido impecable requiere un mantenimiento constante que aleje el polvo y cualquier tipo de partículas de su superficie, ya que cualquier elemento empañará su aspecto. “El mejor aliado para las manchas en este tapizado es el vapor. Utiliza una vaporeta o cualquier máquina que pueda desprenderlo y aplícalo a una distancia de cuatro o cinco centímetros. Una vez humedecido, prepara una mezcla con un litro de agua y dos cucharadas de amoniaco. Vierte un poco en un trapo y pásalo por la superficie”, comparten desde la empresa Relimpiax.

Si no se dispone de la máquina a vapor, existen otros trucos que también consiguen eliminar la suciedad de forma eficaz. Los expertos de la compañía proponen mezclar dos litros de agua tibia con una cucharada de detergente y agitar hasta formar bastante espuma. “Poco a poco coloca la espuma en una esponja suave y frota de forma delicada”, explican. Solo falta pasar un trapo seco para eliminar los restos.

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