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Conversaciones sin coronavirus: cómo (y por qué) dejar de lado el tema que acapara todos los diálogos

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Parece imposible hablar de otra cosa. Ya sea con la familia, con un amigo en la otra parte del mundo, con los vecinos o el tendero del mercado, no hay manera de que la conversación escape del coronavirus. La pandemia ha monopolizado todos los canales de comunicación: los medios, las redes sociales y nuestros diálogos. Y, por supuesto, no sin consecuencias. “Vivimos rodeados de mensajes sobre la enfermedad y eso nos afecta muchísimo. Genera inquietud, ansiedad y miedo”, explica el psicólogo clínico Arun Mansukhani, quien anima a que la cháchara verse sobre otra cuestión. Sí, aunque parezca una misión imposible, existen formas de esquivar la covid-19.

Pero, ¿cómo se arranca un diálogo en estos días que no esté relacionado con la covid-19, cuando incluso una pregunta tan habitual como “¿cómo estás?” alude irremisiblemente a la situación? Según la directora de la Escuela Internacional de Protocolo de Granada Manuela Suárez, dependerá del escenario en el que se inicie la charla. Hay tres: que sea con quienes convivimos y pasamos la cuarentena, que se trate de una llamada con familiares o amigos, y que sea una conversación con compañeros de trabajo (o personas menos cercanas).

En el primero, explica, “se pueden poner normas sencillas como no hablar de coronavirus con los niños delante o a ciertas horas, lo que facilita que se charle de otras cosas”. Algo similar a cuando en las fiestas navideñas las familias evitan la política para evitar enfrentamientos innecesarios. En el segundo contexto, la fórmula más eficaz es arrancar la conversación con otro tema. Así se establece un marco de referencia al que podemos volver siempre que nos desviemos. Si le preguntas a tu interlocutor qué libro está leyendo, qué ejercicio que practica o afirmas qué bien le sienta el peinado nuevo a la otra persona, ya estás dejando claro que prefieres no hablar de la pandemia. En el tercer supuesto, la experta en protocolo subraya que “con mucha educación se puede cambiar de asunto directamente”. También es posible optar por una vía más disimulada, indica: “Ir haciendo preguntas o sacar temas que se vayan desviando del coronavirus”.

La clave para cambiar de tema está en escuchar

“Si una persona se siente escuchada, es más fácil que sea receptiva a lo que tengamos que contarle y poder reconducir la conversación. Además, trabajar nuestra capacidad de atención nos mejora también como personas, porque nos hace tener más empatía“, asegura el experto en comunicación social Ángel Madero. Prestar atención activamente ayuda a saber qué temas importan a la otra persona o por qué nos está hablando de ello. Si está preocupada por su futuro, podremos decir que nosotros también, pero también que nos apetece charlar de otra cosa durante un rato para relajarnos. Cuanta más información hayamos obtenido de la conversación, más fácil será reconducirla. ¿Hacia dónde? Dependerá del contexto. “Si con determinada persona hablábamos habitualmente de fútbol o cocina o cualquier otra cosa, lo más fácil será recuperar esos temas, no otros de los que jamás hemos hablado”, dice Madero.

Francisca Expósito, catedrática y decana de la facultad de Psicología de la Universidad de Granada, ofrece consejos si nos quedamos faltos de ideas. “Se pueden recordar cosas del pasado, la última vez que nos vimos con ese amigo, aquella fiesta donde estuvimos juntos o un viaje divertido. En definitiva, situaciones que en la mayoría de los casos sabemos que van a volver a ocurrir”, explica. También recomienda hablar de cosas que nos motiven o nos hagan sentir útiles. “Somos seres sociales y la tecnología está ayudando a acercarnos, algo muy positivo para nuestra salud”, añade la experta, que ve positivo hablar de la vida pasada y planear la futura. Eso nos puede ayudar “a reorganizar la vida anterior” y pensar en lo vulnerables que realmente somos. Pero también nos puede servir para obviar durante un rato el presente y, así, escapar del monotemático coronavirus.

Los especialistas también recomiendan que antes de la videollamada se plantee un tema principal a hablar o una actividad para realizar entre todos. Es lo que hacen, por ejemplo, quienes organizan juegos de preguntas —tipo Trivial— a través de las aplicaciones de videoconferencia. “Me pareció una forma diferente de pasar el sábado noche y mis amigos aceptaron encantados” cuenta la malagueña Auxi Barea, que cada dos sábados organiza uno de estos juegos desde su casa de la castiza Plaza de Cascorro. Desde allí conecta ciudades como Málaga, Madrid, Barcelona, París o Nantes y, durante dos o tres horas, la conversación solo gira alrededor de las preguntas planteadas. “Si quedas para tomarte una copa virtual, la conversación siempre gira en torno a la situación actual y hay muchas preguntas a las que no hay respuesta. Pero con este juego compartimos un rato de diversión, nos metemos en el papel de estar en un concurso de la tele y todo son risas”, concluye Barea.

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