Las noticias

Confesiones de la aburrida mamá de Boston que era una espía rusa

Tracey Ann Foley fue durante años la viva imagen de la clase media acomodada de Estados Unidos. Una bonita casa en las afueras de Boston. Dos hijos. Una buena vida. Aburrida vista desde fuera, tal vez. Foley había decidido junto a su esposo, Donald Heathfield, también francocanadiense, que ella se quedaría en casa cuidando de los niños. Así que se convirtió en una de esas ”mamás del fútbol”, que van a los entrenamientos y partidos, y organiza excursiones y barbacoas. Hasta que los hijos se hicieron mayores y empezó a trabajar de agente inmobiliaria.

Seguir leyendo

Leave a Reply