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Cómo tomar hoy las decisiones que su yo del futuro le agradecerá

Cuando pensamos en nuestro pasado, a menudo nos damos cuenta de que algunas de las decisiones que hemos tomado acabaron por revelarse como correctas, pero otras no tanto. Es inevitable pensar que, si pudiéramos encontrarnos con nuestro yo del pasado, le habríamos advertido sobre muchos aspectos que han terminado por resultar de vital importancia. ¿Qué nos diríamos si nos encontrásemos con nosotros mismos pero con cinco, diez o 20 años menos? ¿Lo que nos importaba entonces era lo mismo que ahora? Y si, además, ¿pudiéramos conversar con nuestro yo del futuro? ¿Qué le preguntaríamos, qué podría aconsejarnos sobre nuestro porvenir? ¿Nos ayudaría a tomar las decisiones correctas?

Esta inquietud, profundamente humana, es el eje de la campaña Te lo digo a mí, una reflexión sobre la importancia de nuestras decisiones, sobre los distintos ciclos de la vida y cómo nos podemos beneficiar de la voz de la experiencia y de profesionales contrastados a la hora de elegir correctamente nuestro camino en la vida y poder anticiparnos a aquellas situaciones que, aunque ahora no seamos capaces de ver, nos esperan en el futuro. En un cortometraje protagonizado por Lola Dueñas asistimos a un juego de espejos en el que vemos como el personaje de la actriz, Beatriz Durán, recibe una misteriosa nota para citarse con alguien a quien no conoce. Esa persona no es otra sino ella misma en su primera juventud. De este modo, establece un diálogo con su yo del pasado, que vive un momento en el que las decisiones sobre la vida profesional y sentimental, desde los primeros trabajos o la vivienda hasta el amor, comienzan a ser determinantes.

Dentro del mismo cortometraje, dirigido por Elena Trapé, el personaje interpretado por Lola Dueñas se encuentra después con su yo del futuro, la voz de la madurez, en el momento en el que recogemos los frutos de nuestro esfuerzo y dedicación, y en el que agradecemos aquellas buenas decisiones que tomamos en el pasado. Es un momento de confirmación y plenitud, de haber llegado a buen puerto gracias a nuestro sentido común y, también, gracias al consejo de aquellos que tienen la experiencia y el saber hacer para aconsejarnos en algunos de los aspectos más importantes de nuestra vida.

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Al igual que las tres edades que se representan en el cortometraje, el ciclo financiero va cambiando a lo largo de nuestra vida. Las decisiones de hoy se verán reflejadas en el futuro, incluso si nuestras necesidades van mutando con el paso del tiempo, con nuestro proyecto de vida, de familia y nuestras expectativas laborales. Para alcanzar muchas de estas metas que nos proponemos en la vida necesitamos planificación, anticiparnos a lo que sucederá dentro de unos años y estar preparados para poder cumplir nuestros sueños. Pero en algunos aspectos no solo contamos con nuestra intuición o capacidad de preparación, sino que podemos recibir los consejos de profesionales en la materia.

Banco Mediolanum, la entidad bancaria española mejor valorada por sus usuarios según el estudio Benchmarking de Satisfacción de Clientes realizado por la consultora independiente Stiga, pone un especial énfasis en esa labor de asesoría financiera, personalizada y adaptada a nuestras necesidades y a cada etapa de nuestra vida, anticipándose al futuro para ayudarnos a conseguir nuestras metas. Sus Family Bankers son las figuras que nos asesoran en el aspecto financiero, ayudándonos a planificar y crear una estrategia que nos permita cumplir todo aquello que nos proponemos. Una persona de confianza que conoce nuestras necesidades y expectativas, y que nos acompaña a lo largo del camino para que las decisiones que tomemos sean las adecuadas. Algo que nuestro yo del futuro siempre nos agradecerá.

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