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Cómo pagar las nóminas y el alquiler: claves para empresas

Cuando el mundo lucha por superar una terrible pandemia, el dicho de que lo importante es la salud cobra todo su sentido. No obstante, la crisis económica que está generando el coronavirus se ha convertido en una preocupación añadida. Según el Fondo Monetario Internacional, el PIB de España caerá un 8% este año, lo que implica una importante recesión.

Aunque el sector financiero, junto con el Gobierno, está tomando medidas que contribuyan a asegurar la supervivencia de pymes y autónomos, este colectivo se enfrenta a grandes desafíos. Las decisiones que tomen hoy los trabajadores por cuenta propia y los pequeños negocios pueden marcar su devenir mañana, por lo que conviene abordar con acierto los retos que se plantean.

¿Qué hacer para abonar los salarios de los empleados?

En una situación como esta, existen tres soluciones posibles, explica Eduardo Flores, economista y CEO de la consultora Mi Director Financiero. La primera de ellas sería bajar el sueldo de la plantilla en mayor o menor medida. “Esta propuesta tiene sentido si la empresa ha mantenido cierta actividad. Ahora bien, antes de acometerla, hay que contemplar la realidad y el salario neto de cada trabajador: no es igual el sueldo del personal subalterno que el de los directivos”.

Recurrir a un ERTE se ha convertido en la solución más utilizada. “El empresario decide si necesita que sus trabajadores continúen su actividad el total de su jornada laboral o parte de ella, o si tiene que prescindir de sus servicios mientras dure esta situación”, dice el experto. Las ventajas de un ERTE para la empresa son varias, según Flores: “Evita pagar la totalidad del salario del trabajador o parte de él. Además, puesto que le mantiene contratado, cuando pase todo, podrá disponer de su plantilla sin necesidad de buscar nuevos empleados, con todo lo que esto implica. Por otra parte, evita pagar indemnizaciones en un momento de falta de liquidez (aunque los despidos, igualmente, se han dificultado por parte del Gobierno)”. Para los trabajadores, la ventaja de un ERTE es evitar el temido despido y, al menos, garantizarse una renta mínima, que equivale a la prestación por desempleo (en el mejor de los casos, unos 1.100 euros al mes).

Existe una tercera opción: un ERTE al que se le añade un complemento salarial. “Muchos empleados que van al ERTE tienen problemas para mantener su economía familiar con esa prestación. Por eso, algunas empresas deciden complementar el sueldo, en parte o en todo, para que la caída del poder adquisitivo del trabajador se minimice”.

También hay empresas, como Banco Santander, que se han comprometido a preservar el número de puestos de trabajo, tanto de sus servicios centrales como de la red de sucursales en España, y a no realizar ningún ERTE.

¿Cómo afrontar el alquiler de oficinas y locales?

Ante este problema, uno de los más recurrentes, encontramos arrendatarios que, unilateralmente, han condonado a sus arrendadores la totalidad o una parte del alquiler mientras tengan cerrados sus negocios. En el extremo opuesto, encontramos propietarios que se han negado a bajar ni un euro a sus inquilinos. “Lo mejor, como siempre, es intentar negociar con el dueño”, proponen desde Mi Director Financiero.

Entidades como Banco Santander han activado moratorias en alquileres e hipotecas, facilitando el acceso a liquidez para las pymes con dificultades. Asimismo, la entidad ha habilitado periodos de carencia en el pago de créditos para dar un poco de aire a quienes lo necesitan.

La crisis de la Covid-19 también ha obligado a un gran número de compañías a continuar su actividad mediante teletrabajo. “Tras esta experiencia, muchas se replantearán si siguen necesitando (y pagando) los mismos metros cuadrados de oficina en el futuro o si hay gran parte del trabajo que se puede realizar en remoto”, vaticina Ignacio Babé, secretario general y CEO del Club Excelencia en Gestión. “Esto impulsará cambios en las familias, que podrán irse a vivir más lejos de las grandes aglomeraciones urbanas y ganar calidad de vida”.

¿Qué ayudas ofrecen los bancos para abordar estos problemas?

En la crisis económica provocada por el coronavirus, las entidades bancarias están cumpliendo un papel fundamental, ya que canalizan las ayudas que ofrece el Gobierno. “La carencia en el pago de hipotecas o préstamos es una de las propuestas que más puede hacer por el empresario”, explica Eduardo Flores.

Otra de las opciones tramitadas por los bancos son los préstamos ICO avalados por el Gobierno al 80% para pymes y autónomos, y al 70% para el resto de empresas, en el caso de la nueva financiación concedida, y al 60% en las operaciones de renovación, con condiciones más favorables que las habituales. Ahora bien, no está de más advertir a empresas y autónomos que el hecho de que estén avalados por el Gobierno no exime de la futura responsabilidad en caso de impago. “El beneficiario de este tipo de créditos es responsable del 100% de su pago; en caso de no poder cobrarlo, el banco reclamará al Estado ese 60%-80% que ha avalado”, añade el experto de Mi Director Financiero. Para quienes deseen acogerse a esta ayuda, Banco Santander ha abierto la Línea ICO Covid-19, mediante la que ya ha facilitado miles de millones de euros en créditos para las empresas afectadas.

Las entidades bancarias también facilitan a pymes y autónomos los llamados PPI, Préstamos para Pagos de Impuestos: “Se trata de préstamos rápidos, normalmente preconcedidos, y que sirven para atender el pago de impuestos. Se conceden a corto plazo y se suelen pagar en tres meses”. Asimismo, conviene tener en cuenta la moratoria de deuda no hipotecaria en favor de las personas físicas que acrediten su situación de vulnerabilidad económica como consecuencia de la crisis de la Covid-19, que concede una moratoria de tres meses para créditos y préstamos no hipotecarios. Durante ese tiempo, se suspenden las obligaciones derivadas de los contratos y, en lo que afecta a las obligaciones del deudor, deja de pagar cuotas y no se devengan intereses.

¿A qué medidas del Gobierno pueden acogerse los emprendedores?

Además de las ayudas citadas, tanto en la relajación en las condiciones para tramitar los ERTE como en la tramitación de los préstamos ICO, hay otras medidas que pueden contribuir a que las compañías puedan salir airosas de esta crisis, tal y como apunta Flores. Una de ellas es la flexibilidad introducida en el pago trimestral de impuestos, que puede prorratearse durante seis meses (los tres primeros, sin intereses). El Gobierno también ha determinado que el pago trimestral de impuestos como el IVA, el IRPF y el Impuesto de Sociedades estipulados el día 20 de abril se posponga al 20 de mayo, lo que dará un respiro a muchas empresas.

¿Cómo pagar la Seguridad Social de los trabajadores en tiempo de crisis?

Para evitar pagar la Seguridad Social de los trabajadores, la empresa debe solicitar un ERTE por fuerza mayor y, si se lo conceden, estará eximida de pagar los seguros sociales de sus contratados mientras dure el estado de alarma. “A cambio, la compañía está obligada a mantener a sus empleados durante seis meses. De lo contrario, si las cosas van mal, y tiene que despedir a alguien, la Seguridad Social le reclamará esas cuotas no abonadas en su momento”, concluye el experto. Ante la duda, lo mejor es pedir un ERTE por causas económicas y pagar los seguros sociales. “La ventaja de esto es que no estará pagando el salario de los empleados que estén adheridos a ese ERTE y la empresa no estará atada a esta restricción durante seis meses”.

¿Cómo actuar con los proveedores?

“Hay que seguir pagando a los proveedores porque debemos intentar que la circulación del dinero no se detenga, algo primordial para superar esta situación y no colapsar la economía”, aconseja Flores. “Si una empresa tiene problemas de liquidez, lo mejor es negociar formas de pago con sus proveedores. De igual modo, las compañías deben ser comprensivas con sus clientes y ofrecerles flexibilidad a la hora de cobrar sus facturas”, recomienda.

En este sentido, por ejemplo, Santander España ayudará a los proveedores que dan servicio en sus instalaciones, actualmente afectados por el cierre, para evitar que estas empresas se vean obligadas a despedir a sus trabajadores por falta de actividad. Al mismo tiempo, negociará con las pequeñas contratas de servicios con más dependencia del banco en España para cubrir el pago de las nóminas de los empleados más vulnerables y pondrá en marcha iniciativas con los proveedores para dar respuesta a las necesidades más urgentes derivadas de la emergencia sanitaria.

La comunicación, una necesidad

Ante la crisis generada por esta pandemia, no todas las empresas están respondiendo de la misma manera. Ignacio Babé, secretario general y CEO del Club Excelencia en Gestión, asegura que sacan ventaja “aquellas que llevaban tiempo trabajando con modelos de gestión innovadores, como el de la EFQM –que pretende analizar las fortalezas de las compañías y detectar posibles oportunidades o amenazas que puedan afectarles en el futuro–, con estrategias a corto, medio y largo plazo. Gracias a ello han sido capaces de adaptarse con mayor agilidad a los cambios impuestos por el entorno VICA en el que nos encontramos (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad), de transformarse hacia las necesidades de la sociedad y del mercado”.

Para el experto, una de las grandes bazas para salir reforzados de esta situación reside en la comunicación bidireccional entre empresa y empleados, “básica para mantener la cohesión entre equipos y evitar la desinformación y la incertidumbre en estos momentos tan difíciles. También para dar la posibilidad de trasladar ideas y proyectos de todos los miembros de una misma compañía y potenciar la innovación a nivel interno”. Tampoco hay que olvidar la comunicación interna y hacia los clientes, “facilitando vías de respuesta de las que se pueden obtener también ideas innovadoras, críticas constructivas y apuntes de mejora. Se trata de fórmulas que están sirviendo para cambiar el rumbo de estrategias erróneas o, simplemente, desviadas hacia otras más exitosas. Ahora, más que nunca, la colaboración entre organizaciones es clave para salir de la crisis y prepararse para el futuro”.

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