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Cómo distinguir a un gorrión de un acentor para pasar el rato en el balcón

El confinamiento obligado por el coronavirus ha transformado los balcones de las casas en el escenario de una actividad inusitada antes de la pandemia. Son la ventana que permite mantener contacto social sin vulnerar el distanciamiento, y también el mirador casero desde donde pueden contemplarse, por ejemplo, aves que antes pasaban desapercibidas y ahora se acercan. En Países Bajos, con amplias zonas de observación debido a sus parques naturales y abundantes parajes húmedos, la Sociedad Protectora se ha visto inundada de llamadas interesándose por especies desconocidas para el urbanita medio. El interés es tal, que la organización ha abierto un curso gratuito sobre pájaros que puede seguirse a través de su página de web. Son diez lecciones para distinguir, por ejemplo, al herrerillo común del carbonero común, además de su canto y costumbres. Lleva una semana en marcha, y suma ya cerca de 3.000 cursillistas.

“Hemos cerrado nuestras instalaciones debido a las normas de protección impuestas por el Gobierno con la Covid-19, pero recibimos llamadas sin parar. El curso está siendo un éxito, porque la gente está metida en casa en primavera, cuando anidan los pájaros, y esta es una distracción educativa y lúdica”, indican los portavoces de la Sociedad Protectora de las Aves, por teléfono.

Dedicado a las especies que pueden acudir con mayor facilidad al balcón o jardín, en la primera lección, el gorrión común y el acentor común son presentados por la bióloga Camilla Dreef y Nico de Haan, uno de los expertos más conocidos del país. Tras una introducción sobre las características de ambas familias de aves, sigue una página que combina modernas ilustraciones de lo que podría ser un texto sobre ornitología, con vídeos sobre el comportamiento de los pájaros, jóvenes y adultos, en un entorno urbano. Se completa con el sonido de su gorjeo.

Dicen los presentadores que el gorrión común es reconocible en las ciudades porque cumple con la creencia popular: “Le gusta la gente y suele anidar cerca de lugares habitados, a ser posible, en entornos un poco desordenados, que son sus favoritos”. La pérdida de zonas verdes urbanas, y el hecho de que el maíz haya sustituido a otras gramíneas en muchos sembrados, ha reducido su número, y la protectora de aves ha diseñado “unos nidos que pueden instalarse a lo largo de las cornisas, y funciona”, indican.

El acentor común es todo lo contrario del gorrión: “Su plumaje le permite camuflarse con facilidad y le gusta ocultarse, de modo que pasa desapercibido”. “Tiene, eso sí, una costumbre fácil de recordar, porque abre y cierra las alas con frecuencia y muy rápido”, aseguran Camilla y Nico.

El hecho de que el curso incluya la reproducción del canto de cada pájaro tiene un valor añadido para la Sociedad Protectora, ya que puede servir para distinguirlos más adelante a distancia. Requiere tiempo, admiten, pero vale la pena. En la siguiente entrega, los elegidos son el mirlo y el zorzal común.

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