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Comienza la batalla legal por la responsabilidad de la muerte de Kobe Bryant y su hija Gigi

Casi cuatro meses después de que el jugador de baloncesto Kobe Bryant falleciera en un accidente de helicóptero junto a su hija Gigi y otros siete pasajeros, incluido el piloto, en Calabasas (California) comienza una cruenta batalla legal por la responsabilidad de las muertes ocasionadas. Vanessa Bryant, la viuda del ídolo de los Lakers, interpuso en febrero una demanda – cuya cuantía se desconoce-, a la que se unieron el resto de familiares de los fallecidos en el siniestro, en la que se acusaba por homicidio imprudente a la compañía del helicóptero, Island Express, debido a que permitió volar pese a que las condiciones climatológicas no eran favorables por la densa niebla que había aquel día que impedía una correcta visibilidad, por lo que, según los demandantes, el accidente fue “consecuencia directa de la negligencia” de piloto y la compañía es “indirectamente responsable a todos los efectos”. Y según recogen ahora algunos medios estadounidenses como People o TMZ, Island Express ha contraatacado alegando que todos los pasajeros debían saber el riesgo que se asume al volar en un helicóptero.

“Cualquier lesión o daño a los demandantes y/o su difunto fue causado directamente en su totalidad o en parte por negligencia o culpa de los demandantes y/o su difunto, incluido su conocimiento y encuentro voluntario con los riesgos involucrados, y que esta negligencia fue un factor sustancial en causar sus supuestos daños, por lo que este demandado que responde no tiene ninguna responsabilidad”, señalan desde la compañía.

El pasado 26 de enero, poco antes de las 10 de la mañana, Kobe Bryant, su hija Gianna, de 13 años, dos compañeras de ella y otros cinco adultos murieron en el acto al estrellarse el helicóptero en el que viajaban a un partido de baloncesto que iban a jugar las niñas. El piloto, Ara Zobayan, tenía mucha experiencia y volaba habitualmente con Bryant. Aquella mañana había mucha niebla sobre Los Ángeles y muy malas condiciones de visibilidad, hasta el punto de que la policía y el sheriff decidieron no sacar sus helicópteros.

Aunque las causas del accidente siguen aún bajo investigación, según los primeros informes, el piloto iba a una velocidad de 184 MPH antes de que el helicóptero se estrellase en una colina de Calabasas. El helicóptero, un Sikorsky S-76B de 1991, estaba en perfectas condiciones aunque carecía de sistemas para volar por instrumentos con baja visibilidad, por lo que Zobayan pidió ayuda a las torres de control de los aeropuertos al norte de Los Ángeles, una maniobra habitual. La aeronave comenzó a dar vueltas alrededor del área de Griffith Park durante un cuarto de hora y, finalmente, no puedo llegar hasta la Mamba Academy, a donde se dirigían los integrantes del helicóptero para disputar un partido de baloncesto juvenil.

En su demanda, los abogados de la viuda de Bryant aseguraron que la empresa Island Express Helicopters e Island Express Holding Corp. son responsables de homicidio imprudente porque el piloto no “puso el cuidado requerido para pilotar la aeronave”. Island Express busca ahora deshacerse de cualquier culpa e insiste en que volar en helicóptero es “inherentemente peligroso” y alguien como el piloto debería haberlo dicho, pero no es responsabilidad de la compañía.

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