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Comer se pone por las nubes

Pocas veces fue tan caro comer. En plena escalada inflacionista global, los alimentos se han sumado a una tendencia tan preocupante para el bolsillo de los consumidores —especialmente para los de menores recursos— como para los bancos centrales. La pandemia ha trastocado todas las fichas del dominó económico, y el sector primario no es ni mucho menos ajeno: un inusual y peligroso cóctel de menor oferta y mayor demanda ha elevado en un 30% los precios en origen en solo un año, su nivel más alto en una década, según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

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Ganadores y perdedores, también en el sector privado

El encarecimiento de la comida no solo tiene impacto sobre la distribución de la renta entre geografías o grupos sociales. También entre las empresas hay perdedores y, sobre todo, ganadores. Entre los primeros, el estratega de mercados globales de la plataforma de inversión eToro Ben Laidler apunta a Kraft Heinz, cuyo consejero delegado, Miguel Patricio, ya ha advertido de que los consumidores tendrán que acostumbrarse a un entorno de precios más alto a medio plazo. Entre los segundos, Laidler aporta dos nombres de peso: el fabricante de maquinaria agrícola Deere, que debería sacar rédito del mayor atractivo de este sector, y el productor estadounidense de fertilizantes Mosaic. Aunque ambos están teniendo que soportar costes más altos, el aumento de las ventas debería compensarlo con creces.

“La mayoría de empresas del sector alimentario compran la materia prima a precios bastante económicos y, además, pueden protegerse mediante contratos de futuro”, explica Kona Haque, jefa de análisis de Ed&F. Ambos factores, junto con el hecho de que pueden “traspasar de manera cómoda” esos aumentos de costes al precio final que pagan los consumidores -como ya ha empezado a suceder- hacen que firmas como Nestlé, Mondelez o Pepsi no vayan a tener grandes problemas. Más bien al contrario: “Todas ellas se han quejado por la subida en el precio de la materia prima, pero siguen haciendo enormes beneficios gracias a la fuerte demanda”, sintetiza Haque.

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