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Claudia Salas: “En mi ‘insti’ no había asesinatos, lo máximo una peleílla en el recreo”

Rebeka, la Rebe, es, en sus propias palabras, “la única piba del mundo que de un hermano macarra y otro tolai, se enamora del tolai”. Claudia Salas (Madrid, 1994) se lo ha pasado ¿teta?, ¿pirata? prestándole un vocabulario más cheli que Gen-Z a su personaje, hija de una narcotraficante que choca con los pijos de Las Encinas. “Yo estoy rodeada de Rebekas y además me he ido fijando en actitudes random de la gente. De ahí saqué el Barbie latina, tronco, tronqui, chulo, campeón, máquina”. Al principio, veía el tupé, los aros y el maquillaje de Rebeka “como un disfraz” pero ahora agradece doblemente todo ese aparataje, porque le ayuda a crear el personaje y porque le sirve para pasar desapercibida por la calle, ya que cuando va vestida con su ropa “sosa y minimalista” nadie la reconoce. Cuando se apague el ruido de la serie, está preparada para volver a hacer castings y pelear por cada papel. Es más, no aceptaría que se los diesen por ser “la de Élite”.

¿En qué ha cambiado Rebeka de la segunda a la tercera temporada? En la tercera vemos a una Rebeka muy vulnerable, muy partida por la mitad, que se ha ido despojando de muchas capas que tenía. De repente ha hecho clic y se ha dado cuenta de que no puede seguir ocultando su mundo exterior. Cae en esta asignatura pendiente que tiene el ser humano de escucharse, de quererse, de entenderse. Se sigue manteniendo la Rebeka cañera ,pero vamos a ver otra parte del personaje que es muy linda.

¿Reviviste algo de tus años en el colegio? Georgina Amorós nos contaba que ella recordó cuando quiso que la aceptaran las ‘guays’ del colegio para entender a Cayetana. La verdad es que no. El instituto en el que yo estudié no tiene nada que ver con el mundo Élite. Nuestras personalidades distan mucho la una de la otra, tu lo nutres de cosas tuyas, pero no tiene mucho que ver. También es que en mi insti no había asesinatos. Lo máximo una peleílla en el recreo.

¿Veías Élite antes de unirte al reparto? Sí, y pensaba: “Qué potente, qué bien que se haga esto en España”. Me parecía que no se quedaba en la típica serie de instituto. Me enganchó mucho la trama del asesinato, cómo jugaban con los flashbacks…

Ya sabías lo que te esperaba entonces, en términos de atención, seguidores… Uf, yo descuido mucho las redes, soy un poco viejoven. No les presto atención, porque soy muy torpe. Y todavía no he vivido un cambio de vida en realidad. Estoy tan centrada en lo que es mi trabajo que a todos lo estímulos de fuera no les echo mucha cuenta. El personaje dista tanto de la Claudia que yo soy por la calle que casi nadie me reconoce. Yo jamás me hago tupé, no me pongo oros… agradezco mucho a peluquería y maquillaje su trabajo. Al principio lo vi como un disfraz, pero me ha ayudado mucho a encontrar el flow del personaje. Yo los creo a todos a partir del cuerpo y eso incluye la manera de mirar, de moverse, de pestañear…Intento dotar al personaje de pequeñísimos detalles.

Entonces, ¿puedes hacer exactamente la misma vida que antes de Élite? Yo tenía ese miedo atroz, pero contra todo pronostico salí a la calle y nada, cada día camino por Sol, por Callao, por Gran Vía…estoy en Malasaña un viernes y nadie me mira. Si voy con un compañero de reparto, sí. Nos pasó con Mina [El Hammani, que da vida a Nadia] el otro día. Una chica le pidió una foto y Mina dijo: “Nos la hacemos todos”. Entonces la chica me miró y dijo: “¡Ah, que tú tambié eres!”. No soy fácil de identificar estéticamente y lo agradezco. He visto que mis compañeros tienen que mirar a qué sitios van, a qué horas, yo sigo haciendo mi vida tal cual. En mi día a día soy super aburrida vistiendo, muy minimalista. Siempre voy de negro, soy mucho más sencilla, clásica y aburrida, ella es un mundo.

¿De dónde te sacaste a Rebeka? Cuando me llega un personaje intento construirlo de fuera hacia dentro. He estado muy rodeada de Rebekas y me he ido fijando en actitudes random de la gente. Frases que me voy apuntando. Obviamente respetas el guion por encima de todo, pero si añades frases al personaje los guionistas y creadores lo agadecen y yo he metido muchísimas. Todos los “barbie latina, tronco, monstruo, socio, campeón, chulo, chula…”. Un montón de frases hechas y la manera de decir ese tipo de frases en plan macarra.

¿Qué te ves haciendo después de Élite? Me gusta todo lo audiovisual, me encantaría hacer cine pero soy muy animal de escenario. Lo que siento cuando hago una función de teatro es muy difícil de expresar, es una cosa que me llena muchísimo. Esa adrenalina de no poder cortar la toma y tener que que tirar adelante. Puestos a pedir, me encantaría trabajar con Blanca Portillo. La admiro muchísimo. Cuando tenía 18 años ó 17 vi el Segismundo que hizo ella y no te puedo decir lo que paso por mi cabeza… cómo ella sostenía la obra… me quedé muy sorprendida, me gustó muchísimo. También Me encantaría trabajar con Carmen Maura, con Eva Llorach, que es mi mamá en Élite, hacer teatro con ella, y con Penélope Cruz, con Almodóvar, con Amenábar, Icíar Bollaín…

En los premios Feroz, Eva Santolaria os dijo: «Antes de iros a otra orgía, escuchadme, soy vuestro futuro. Disfrutad del momento, haced contactos y… preparaos para el fracaso. Las series de adolescentes son como las boy bands: triunfa uno y el resto se queda esperando a que los vuelvan a juntar». ¿Estáis preparados para eso, para volver a ir a castings por ejemplo? Es que no veo la posibilidad de no hacerlos y entrar directamente en un proyecto. Si me ofrecieran un papel, igualmente pediría una prueba. No quiero entrar por haber hecho Élite. Si no que se lo den a una actriz que lo pueda hacer mejor.

Esta entrevista es un avance del gran reportaje sobre Élite que publicaremos en el próximo número de ICON, a la venta desde el sábado 4 de abril. Lee nuestra última entrevista con Claudia Salas aquí.

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