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Clamor en Inglaterra por la Superliga: “Es pura ambición, son unos impostores”

El mismo Boris Johnson que logró soltar amarras con la Unión Europea para que el Reino Unido recuperara su libertad y buscara alianzas más ventajosas ha sumado este lunes su voz y su fuerza a las de la UEFA para arremeter contra el proyecto anunciado por 12 grandes clubes -entre ellos, seis ingleses- de poner en marcha una Superliga europea que pondría en riesgo la competición de la Liga de Campeones. “No creo que sea una buena noticia para los aficionados, ni para el fútbol de este país. Estos clubes no son únicamente grandes marcas globales, sino equipos que se originaron históricamente en sus pequeñas y grandes ciudades, en sus comunidades locales, y tienen un estrecho vínculo con todos los aficionados”, ha dicho el primer ministro británico. Los seis grandes clubes ingleses, Manchester United, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Chelsea y Tottenham Hotspur, se han unido desde el primer momento a una apuesta que amenaza con dar la vuelta por completo al mundo del fútbol.

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Y han provocado una de esas tormentas perfectas en la que los tabloides británicos comienzan a salivar y los políticos ven la ocasión perfecta para situarse en el lado bueno -que siempre es el populista- de la batalla. “Los Seis Sinvergüenzas”, clama el Daily Mail en un descomunal gráfico con los rostros de los seis propietarios de los equipos ingleses: tres estadounidenses (Manchester United, Liverpool, Arsenal), un ruso (Chelsea), un emiratí (Manchester City) y tan solo un británico (Daniel Levy, del Tottenham). “Guerra Civil en el Fútbol”, titula el mismo diario en una línea muy similar a la del resto de medios amarillos. El Gobierno de Johnson tiene previsto incorporar el asunto al debate parlamentario, y ya ha comenzado a filtrar supuestas maniobras legislativas para entorpecer o evitar la creación de la Superliga europea. El Ministerio del Interior estaría estudiando la retirada de la seguridad policial en los encuentros, para obligar a los clubes a financiar de su bolsillo despliegues tan costosos. Se baraja además llevar el asunto ante los tribunales británicos, y acusar a los clubes promotores de quebrar la leyes británicas de competencia. E incluso, en una maniobra extrema, podrían cambiarse las leyes de propiedad para asemejarlas al modelo alemán, en el que el límite de participación privada no puede superar el 49% de las acciones para mantener siempre una mayoría del 51% de los socios. Y una amenaza mucho más eficaz, que contaría con gran apoyo popular: obligar a los clubes a devolver las millonarias ayudas del Estado que han recibido durante la pandemia. “Vamos a estudiar con las autoridades deportivas todo lo que sea posible hacer para evitar que esta propuesta salga adelante del modo en que está actualmente planteada”, ha prometido Johnson durante una visita electoral a la localidad de Gloucestershire.

Johnson no disfrutará solo para él la batalla que se avecina. El líder de la oposición laborista, Keir Starmer, ha reaccionado también con rapidez: “Esta propuesta supone dar a los aficionados con la puerta en las narices, y convertirlos en meros espectadores y consumidores”, ha dicho en su cuenta de Twitter.

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El exfutbolista y entrenador Gary Neville, una leyenda del Manchester United, ha sido de los más duros en su arremetida contra los propietarios de los clubes díscolos: “Es pura ambición. Son unos impostores. Los propietarios del Manchester United, del Liverpool, del Chelsea o del Manchester City no tienen nada que ver con el fútbol de este país. Son los aficionados que vienen al terreno los que importan (…) Pienso abalanzarme contra ellos con la fuerza de una tonelada de ladrillos”, ha clamado Neville. El propio Alex Ferguson, el entrenador más famoso de la historia del Manchester United y todavía miembro de su junta directiva, también ha tomado partido en contra de los presuntos intereses inmediatos del club: “La idea de una Superliga europea nos aleja de lo que han sido 70 años de historia de las competiciones europeas. Durante mi época al frente del United, jugamos cuatro finales de la Champions, y siempre fueron las noches más especiales”, ha recordado Ferguson.

Los diputados del Partido Conservador se han encontrado con una causa mucho más noble y atractiva que la de cuestionar, por su innato instinto de rebeldía, las medidas de distanciamiento social de la pandemia que se habían dedicado a criticar durante todo el año. “Es una jugada completamente cínica, una trama para conseguir más dinero. Y viene de todos estos propietarios estadounidenses que se han traído con ellos las ideas de la NFL [la liga nacional estaodunidense de fútbol americano]”, ha denunciado Damian Collins, expresidente de la Comisión parlamentaria de Cultura y Deportes y uno de los cabecillas del grupo de representantes políticos que ha comenzado a moverse para evitar la maniobra de los grandes clubes.

La Premier League ha enviado una carta a los 20 equipos de la competición en la que expone su postura. Richard Masters, el presidente de la liga inglesa, exige a los rebeldes “que se retiren inmediatamente de la maniobra antes de que se produzcan daños irreparables”. Según el diario The Times, el texto incluye la advertencia de posibles sanciones en forma de expulsión de la competición o reducción de los puntos acumulados.

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