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Cine para la supervivencia en tiempos de coronavirus

Llevo cinco días de confinamiento, y tengo que hacer esfuerzos para que no me invada la angustia. No tengo ninguna seguridad sobre que esta crisis nos vaya a servir de aprendizaje. Este encierro no debería ser un barbecho temporal para seguir como hemos vivido hasta ahora. Es una señal de alerta que evidencia los límites del planeta y del capitalismo global. Al mismo tiempo, debería servirnos para comprobar el cinismo que somos capaces de soportar, y sobre todo, para hacer una profunda reflexión sobre el modelo de personas y sociedades que queremos llegar a ser.

Los que se han pasado las últimas décadas destruyendo el estado del bienestar y privatizando los servicios básicos como la sanidad o la educación; ahora claman a la solidaridad y a la unidad sin el más mínimo rubor. Son tan grandes las fechorías y el dolor que han causado sobre los sectores más vulnerables y castigados de la sociedad, que cuando uno observa la piel de cordero con la que se camuflan, me entran ganas de que aparezca uno de esos héroes de Marvel y los desenmascare. Pero lamentablemente, he llegado a la conclusión de que tenemos lo que nos merecemos. Existe un Donald Trump, y una Esperanza Aguirre porque hay millones de personas con el mismo pensamiento.

El resultado social y económico de esta crisis todavía está por verse. Sin embargo, si seguimos por el mismo camino trazado a principios de los ochenta, se perpetúan erróneamente las mismas medidas de austeridad. Idénticas a las que nos han conducido hasta aquí. Sea como sea, y tal como señala Ingrid Guardiola, “Cuando esto acabe, intentarán hacernos creer que la culpa es nuestra y, si no hay ninguna estrategia política que ponga al ciudadano en el centro, nos enviarán, como quien organiza un viaje del Imserso, hacia un escenario conocido donde la precariedad será, de nuevo, el espectáculo”. Debemos trabajar para que de esta crisis surja un cambio de mentalidad.

El miedo y la ansiedad inducidos por el sistema, nos han conducido a centrarnos en nosotros mismos. Esta pandemia global nos ha mostrado nuestro verdadero rostro.

A partir de ahora, tenemos que pensar que nuestras elecciones afectan a todos los que nos rodean. No existe tal cosa como “riesgo individual” o “bienestar individual”. Este es el último recordatorio de que estamos inexorablemente conectados unos con otros. Si en un futuro seguimos pensando, por muy tentador que resulte, y por mucho dinero que ganemos, solo a nivel individual, y no colectivo, estamos condenados al más grande los fracasos, la aniquilación del ser humano. Nuestro comportamiento hacia las demás personas, incluyendo a los animales y la tierra determinará nuestro futuro.

George Bernard Shaw, decía “Los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma”. Como lo que necesitamos ahora es alimentar el alma, (el verdadero rostro del sistema ya lo conocemos), he pensado que en estos momentos nos vendría bien a todos y todas, un listado con aquellas películas y libros que durante el encierro nos pueden ayudar a sentirnos algo más libres. No podremos avanzar, si no empezamos por saber quiénes somos realmente.

Estamos en la época dorada de las grandes series y plataformas digitales, sin embargo, no podemos permitir que el cine desaparezca de nuestras vidas. A continuación, paso a detallar un listado de 100 películas (en 2 posts) que no puedes perderte. He dejado al margen algunos clásicos imperecederos, que posiblemente conozca todo el mundo. Lo extraordinario de esta selección es que cuando vemos aparecer los títulos de crédito de la película somos una persona, y cuando asome THE END, nos habremos convertido, por arte de magia, en otra mucho mejor.

  1. El Buscavidas, 1960 – Robert Rossen
  2. Rocco y sus hermanos, 1960 – Luchino Visconti
  3. Senderos de gloria, 1957 – Stanley kubrick
  4. Las uvas de la ira, 1940 – John Ford,
  5. Esta tierra es mía, 1943 – Jean Renoir
  6. Ladrón de bicicletas, 1948 – Vittoria de Sica
  7. La herencia del viento, 1960 – Stanley Kramer
  8. La jauría humana, 1966 – Arthur Penn
  9. Veredicto final, 1982 – Sidney Lumet
  10. Días de vino y rosas, 1962 – Blake Edwards
  11. El fantasma y la señora Muir, 1947- Joseph L.Mankiewic
  12. Los vikingos, 1957- Richard Fleisher
  13. Chantaje en Broadway, 1957 – Alexandre Mackendrick
  14. El mensajero del miedo, 1962 – John Frankeinheimer
  15. Jezabel, 1938 – William Wyler
  16. Al azar Balthasar, 1966, Robert Bresson
  17. Fahrenheit 451, 1966 – François Truffaut
  18. Dogville, 2000 – Lars Von Trier
  19. In the Mood for Love, 2000 – Wong Kar-Wai
  20. The Apartment, 1960 – Billy Wilder
  21. El fuego y la palabra, 1960 – Richard Brooks
  22. Confidencias, 1974 – Luchino Visconti
  23. Incidente en Ox-Bow, 1943 – William A.Wellman
  24. La ley del silencio, 1950 – Elia Kazan
  25. El cuarto Mandamiento, 1947 – Orson Welles
  26. Rio Bravo, 1959 – Howard Hawks
  27. El tren de las 3.10, 1957 – Delmer Daves
  28. Hasta que llegó su hora, 1968 – Sergio Leone
  29. Testigo de cargo, 1957 – Billy Wilder
  30. Senda prohibida, 1942 – Mervyn LeRoy
  31. Los sobornados, 1953 – Fritz Lang
  32. Fury, 1936 – Fritz Lang
  33. La noche del cazador, 1955 – Charles Laugthon
  34. La mujer del cuadro, 1944 – Fritz Lang
  35. Perversidad, 1945- Fritz Lang
  36. No Way Out, 1950 – Joseph L. Mankiewicz
  37. La calumnia, 1960 – William Wyler
  38. Fargo, 1996, Joel y Ethan Cohen
  39. Retorno al pasado, 1947 – Jacques Torneur
  40. Noche en la ciudad, 1950 – Jules Dassin
  41. Cara de ángel, 1952 – Otto Preminguer
  42. Plácido, 1961- Luis García Berlanga
  43. El beso de la muerte, Henry Hthaway
  44. Brigada 21, 1950 – William Wyler
  45. Senda prohibida, 1942 – Mervyn LeRoy
  46. Ace in the hole, 1951 – Billy Wilder
  47. Las diabólicas, 1955 – H-G. Clouzot
  48. Gentleman´s Agreement, 1947 – Elia Kazan
  49. Ángeles sin brillo, 1957 – Douglas Sirk
  50. El verdugo, 1963 – Luis García Berlanga

Josep Giralt es autor del blog Amores Imaginarios, periodista Fundación Barça y asesor cultural

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