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Cinco monumentos y cinco museos para una visita virtual

Visitar un museo puede resultar agotador. Para muchos, el entusiasmo y la admiración van decayendo tras horas atravesando galerías y pasillos en busca de los cuadros o esculturas imprescindibles. Nada suple el éxtasis de contemplar a escasos metros una obra maestra pero, aunque no sucumbamos al síndrome de Stendhal, recorrer templos de la cultura o grandes monumentos desde la comodidad de casa tiene sus ventajas; como evitar colas y multitudes o descubrir detalles que desconocíamos. Google, por ejemplo, ha trasladado ese acervo cultural a Internet: su plataforma Arts and Culture ha crecido hasta ofrecer obras de más de 1.000 museos de 70 países. Te proponemos las webs de cinco monumentos y cinco museos para descubrirlos al milímetro en una visita virtual.

Una persona recorre en la pantalla de su ordenador el complejo neolítico de Stonehenge.Una persona recorre en la pantalla de su ordenador el complejo neolítico de Stonehenge.

Reino Unido

Stonehenge

El conjunto megalítico de Stonehenge, al suroeste de Inglaterra, es posiblemente el monumento prehistórico más famoso del mundo. Construido en sucesivas fases hace 5.000 años, su propósito final sigue siendo un misterio. ¿Complejo ceremonial, lugar de enterramiento, templo religioso u observatorio astronómico? English Heritage, la institución que protege y promueve el patrimonio histórico de Inglaterra, nos pone literalmente en el centro de una de las cuatro circunferencias concéntricas de bloques de piedra que conforman este monumento neolítico anclado en mitad de la campiña inglesa. Rotando la cámara 360 grados, podremos descubrir, a través de 11 prolijas descripciones (a veces acompañadas de vídeos de expertos), por qué este lugar continúa siendo uno de los grandes enigmas de la historia y un sitio mágico para celebrar el solsticio de verano.

Segovia

Acueducto de Segovia

Pocas obras más representativas de la ingeniería civil romana en la Península que el Acueducto de Segovia, cuyas monumentales arcadas sirven de inspiración y sombra a miles de turistas al año. Visitar este patrimonio mundial a solas ante la pantalla es hacerlo con un nivel de detalle difícilmente igualable a pie de calle. En esta visita virtual, podremos hacer zoom con una profundidad del 3.200% hasta contar los mismísimos poros de los sillares de granito de sus 167 arcos y comprobar que éstos no se mantienen unidos con cemento, sino por un ingenioso sistema de equilibrio de fuerzas. El esplendor de esta majestuosa obra pública levantada en tiempos del emperador Adriano (siglo II d.C.) se puede apreciar desde cinco perspectivas gracias a un laborioso proceso de digitalización en el que se han tomado más de 10.500 imágenes en alta resolución. Además, se puede entrar en uno de los desarenadores del Acueducto: una especie de pozo donde se eliminaban las impurezas del agua, cuyo acceso generalmente está vetado al público.

Kioto

Santuario Fushimni Inari

Fushimi Inari, a las afueras de la ciudad de Kioto, es el santuario sintoísta más conocido y visitado de los 32.000 que hay en Japón. Está dedicado a Inari, la deidad del arroz y del sake desde el siglo VIII, fecha de su construcción. Es conocido por su avenida de toriis (puertas rojas) a los pies del monte Inari, y por ser escenario de multitud de películas como Memorias de una Geisha (2005). Un juego de ordenador permite recorrerlo de manera gratuita gracias a una fiel recreación digital del templo y sus cuatro kilómetros de recorrido. Con una perspectiva en primera persona, el visitante podrá elegir entre seguir el pasadizo techado flanqueado por los toriis rojos o perderse entre una frondosa vegetación hasta coronar la cima del Inari. Por el camino podrá hacer fotos, compartirlas con otros jugadores y elegir qué banda sonora le pone a esta experiencia que bordea lo místico.

Granada

La Alhambra

“Regia morada de los monarcas moros, donde, rodeados del esplendor y refinamientos típicos del lujo asiático, ejercían su dominio sobre lo que ellos consideraron un paraíso terrestre”, escribía Washington Irving en Cuentos de la Alhambra (1832). Con más de dos millones de turistas al año, este complejo monumental que fue palacio, ciudadela y fortaleza sigue siendo un paraíso para los sentidos. Aunque no podamos escuchar el fluir del agua por sus acequias, fuentes y albercas, sí estimularemos la imaginación recorriendo las principales estancias de La Alhambra en una visita virtual y panorámica con 33 paradas, que van desde el icónico Patio de los Leones hasta la mejor vista de todo el conjunto, la que se tiene desde el mirador de San Nicolás en el histórico barrio del Albaicín.

Dordoña

Cueva de Lascaux

A la cueva de Lascaux, descubierta accidentalmente durante la Segunda Guerra Mundial por cuatro adolescentes en la región francesa de Dordoña, no se puede acceder desde hace más de cuatro décadas. La acumulación de dióxido de carbono tras años de visitas indiscriminadas hizo necesario su cierre para asegurar las pinturas rupestres, un catálogo impresionante de figuras simbólicas de bisontes y mamuts. Su réplica, abierta en 2016, alberga en sus paredes más de 1.500 representaciones que suponen el culmen del arte prehistórico en Europa, junto a Altamira. Como si fuéramos montados en una vagoneta sobre raíles, durante este recorrido virtual sentiremos la claustrofobia y la humedad al adentrarnos en sus pasadizos para sumergirnos de golpe en un pasado remoto. Con un simple click pararemos el travelling de la cámara para leer detalladas explicaciones, en español, de las pinturas, recreadas con gran detalle. Un viaje fascinante en busca de nuestros ancestros.

París

Louvre

El Louvre es el gran museo francés y la referencia absoluta para el resto de pinacotecas del mundo. También el más visitado, con 10,2 millones en 2018. Su colección es vastísima y en ningún caso la pretensión de sus responsables ha sido volcarla en su integridad en la web. A cambio, ofrece tres tours virtuales temáticos como adelanto del festín para los sentidos que supone toparse de cara con La Gioconda o La Venus de Milo, entre otras obras maestras. De los tres paseos, el más impactante es el que se adentra en el Egipto de los faraones, con la imponente esfinge de Tanis (2600 a.C.) como estrella de la colección. Podremos recorrer dos plantas del ala este del museo: la subterránea, consagrada a las piezas de mayor peso como sarcófagos y esfinges; y la primera, en la que admirar joyas de esta civilización como el Escriba Sentado, una escultura de piedra caliza policromada (2600-2350 a.C.) que sorprende por su excelente estado de conservación.

Florencia

Galería de los Uffizi

Con tres millones y medio de visitantes anuales, la Galería de los Uffizi, en Florencia, es uno de los templos de la cultura europea que más padece la masificación, con salas atiborradas y sempiternas colas en su entrada. Nada de eso sufrirá el visitante que acceda a su página web, donde encontrará una mimada colección de pinturas de los maestros del Renacimiento italiano: Botticelli, Leonardo o Caravaggio en todo su esplendor. Además de poder acceder a un ingente archivo con más de 4.000 obras catalogadas, a través de un sencillo buscador donde elegir entre pintura, escultura o arquitectura, el museo ofrece visitas temáticas guiadas como la que, con ocasión de la Semana Santa, reúne los cuadros centrados en la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Londres

El Museo Británico

No hay museo más ambicioso en el mundo que el Británico de Londres. El riesgo aquí es perderse ante la avalancha de conocimiento que nos espera al abrir su web. Nada menos que dos millones de años de historia, un impresionante repaso al legado artístico de la humanidad a través de cuatro millones de objetos que abarcan todas las civilizaciones imaginables. Se trata de 60 galerías que podremos explorar libremente, aunque para facilitar las cosas este catálogo casi infinito se divide temáticamente en secciones, siendo la más importante de todas la del Antiguo Egipto, donde admirar la piedra Rosetta, cuyo hallazgo facilitó la traducción de textos jeroglíficos. Un ejercicio para los más morbosos: al teclear mummy (momia en inglés) en su buscador irrumpirán más de 2.000 imágenes de cuerpos momificados de personas y animales. Y también extremidades sueltas.

La Sala del Diamante aparece perfectamente recreada en esta visita virtual al Hermitage ruso.La Sala del Diamante aparece perfectamente recreada en esta visita virtual al Hermitage ruso.

Rusia

Hermitage

Dicen que para ver las tres millones de obras que atesora el Museo Hermitage de San Petersburgo, dedicándole apenas un minuto a cada una de ellas, harían falta 11 años. Una misión titánica. Lo que sí está a nuestro alcance es sentirnos como los antiguos zares recorriendo con una sencilla interfaz las opulentas estancias del Palacio de Invierno, edificio central de la colección, con sus refinados salones rococó repletos de tesoros artísticos de todas las épocas. Más que las obras expuestas, impresionan los majestuosos techos artesonados y bóvedas doradas, como las de la Sala de Júpiter, repleta de esculturas de la Roma clásica. Hace falta tiempo para explorar a conciencia los cuatro pisos que nos brinda el museo, aunque merece la pena asomarse a los aposentos de los zares para entender mejor su trágico final y el triunfo de la Revolución Rusa.

Madrid

Museo Thyssen

Un millar de piezas componen la colección permanente del Thyssen. Para su observación y estudio lo mejor es sumergirse en la visita virtual que propone el museo madrileño, un recorrido que arranca en la planta baja con el impresionismo y el pop art y sigue, en orden cronológico descendente, hasta culminar en su segundo piso con el gótico italiano del siglo XIII. Los detalles de cada cuadro pueden ser ampliados hasta notar la rugosidad del lienzo y es posible descargarlos en alta resolución y a su tamaño original para fines educativos. La exposición temporal Rembrandt y el retrato en Ámsterdam, que iba a estar abierta al público hasta el 24 de mayo, también se puede visitar en un tour virtual por sus cinco salas en las que se confronta la obra del genio neerlandés con la de otros pintores del siglo XVI. Para hacer más inmersiva la visita, podemos acompañarla de una lista de Spotify con música barroca seleccionada por el propio comisario de la exposición.

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