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Choques entre Junts per Catalunya y ERC por la gestión de la crisis sanitaria

Los problemas entre socios de gobierno, a raíz de la gestión de la crisis del coronavirus, no son exclusivos de La Moncloa. Las ya tensionadas costuras del Govern, con Junts per Catalunya y Esquerra inmersos en su particular guerra fría por la hegemonía independentista, sufren por el test de estrés de la pandemia. Pese a la imagen de unidad que buscan dar a diario en su conferencia de prensa conjunta y a la consigna de que la prioridad es atender la emergencia, ambas formaciones se critican entre sí cada vez más, y de manera más abierta. El rifirrafe por las residencias es solo la punta del iceberg.

A la Generalitat le cayó como un jarro de agua fría el estallido de la crisis de las residencias de mayores. El Govern había tropezado con la misma piedra que Madrid días antes y sin lograr cambiar el curso de una situación que se venía venir. El panorama es delicado: en Cataluña hay 1.073 residencias, en las que se han registrado casos positivos en 252 centros y hay más de 900 fallecidos.

El president Quim Torra criticó abiertamente en una entrevista en Ser Catalunya cómo Trabajo y Asuntos Sociales había reaccionado. “No hemos informado bien desde el primer momento y esto ha creado alarma social”, dijo. En ERC sintieron que era un golpe bajo, pues tanto el consejero Chakir El Homrani como el secretario general Josep Ginesta estaban aislados en casa al haber dado positivo en la prueba de coronavirus. “No voy a entrar en esa lógica. Estoy confinado en una habitación, ¿Qué hago? ¿hago entrar a un equipo a la habitación?”, respondió El Homrani a Torra en una entrevista a RNE, en referencia a cómo dar una rueda de prensa en su situación.

“ERC ha sido lenta en tomar decisiones drásticas. Como el cierre de los colegios”, asegura una de las cabezas visibles de Junts per Catalunya. “No creo que generar pánico sea lo más adecuado para la ciudadanía en este momento”, responde un dirigente republicano cuando se le pregunta por la manera como los neoconvergentes han utilizado, por ejemplo, algunos informes de trabajo del departamento de Salud. El nombramiento del epidemiólogo Oriol Mitjà para hacer un informe sobre la estrategia para después del confinamiento tampoco sentó bien en las filas republicanas y lo califican de “apuesta personal de Torra”.

Técnicamente el Govern tenía fecha de caducidad. En enero pasado, Torra dio por terminado el matrimonio de conveniencia tras la decisión de la presidencia del Parlament de quitarle el escaño y anunció que convocaría unas elecciones una vez se aprobaran los nuevos Presupuestos. Se abrió así el telón de una larga precampaña y que ahora nadie sabe cuánto más se puede extender.

Precisamente, la posibilidad de modificar el proyecto de Presupuesto para incluir nuevas partidas específicas, pensadas para responder al nuevo panorama, generó el primer choque. El pasado 17 de marzo, la portavoz del Govern, Meritxell Budó, abrió la puerta a hacer cambios. En la Vicepresidencia Económica explicaron después que era imposible hacer algo así en el estado de tramitación. El vicepresident Pere Aragonès, también aislado, tuvo que salir a explicar que el Govern apostaba por aprobar las cuentas y después hacer las modificaciones.

Junts y ERC comparten las críticas a la recentralización de competencias derivada del estado de alarma. Creen que eso mina la capacidad de respuesta frente al coronavirus. Sin embargo, dentro de las filas republicanas, no sentó bien la manera como Torra abordó este conflicto, ni que lo llevara al plano internacional con tanta intensidad, por ejemplo, con la polémica entrevista en la BBC en la que criticó a Sánchez.

En Junts per Catalunya, por su parte, reprochan un tuit de los republicanos, del pasado 30 de marzo, en el que explicaban que la Vicepresidencia, Salud y Trabajo y Asuntos Sociales, en manos de ERC, habían adquirido material sanitario por 1,6 millones de euros. “La tarea del Govern es colegiada, lo entendemos como una suma. Este tuit se desacredita a sí mismo”, aseguró el portavoz del PDeCAT, Marc Solsona.

Los republicanos consideran que ha habido “deslealtades serias” por parte de Junts. Para ERC la respuesta a la pandemia ha sido especialmente dura, con varios cargos infectados y responsable de tres de las áreas más calientes: Salud, Trabajo y Asuntos Sociales y Educación. Cuando negociaron la formación del Govern, pelearon para hacerse con los departamentos “sociales” y así poder demostrar su capacidad de gestión y tenerla como argumento para ensanchar la base electoral del independentismo. Sienten que sus socios quieren cuestionarla.

Otra de esas “deslealtades”, explican, es que el alcalde neoconvergente de Igualada (Anoia), Marc Castells cuestionara los datos de fallecimientos que cada día publica Salud. La consejera Alba Vergés se vio obligada a aceptar que, como en el resto de España, los números no cuadraban y aceptó cambiar la contabilización.

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