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Carmen Cervera condiciona el regreso de ‘Mata Mua’ a la negociación del alquiler de su colección con Cultura

Mata Mua ya no está en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, como adelantó EL PAÍS. Está a la venta, pero todavía no se ha vendido. “Si hay una oferta espectacular, se lo haríamos saber al Gobierno”, aseguran los abogados de Carmen Cervera, Ángel Acebes y José María Michavila, sobre el lienzo pintado por Paul Gauguin, valorado en más de 40 millones de euros. Insisten en que la intención de su clienta es que “alguna” de las pinturas regresen al lugar de donde han desaparecido y donde se han mostrado en las últimas dos décadas. Para que esto ocurra hay una condición: “Que vuelvan a España, aunque alguno se venderá, depende de la negociación con el Ministerio de Cultura”, explica la propietaria y vicepresidenta del museo que ha visto devaluado su valor con la salida, también, de Caballos de carreras en un paisaje (1894), de Edgar Degas, El “Martha McKeen” de Wellfleet (1944), Edward Hopper y El puente de Charing Cross (1899), de Claude Monet.

Cervera indica que está en plena negociación para mandar el Mata Mua a una exposición temporal durante medio año, “en un importante museo de Europa”. Ha retirado la pintura más reconocida de su colección, en plena pandemia de la covid-19, pero asegura que su “ilusión” es que sus cuadros estén en el museo que ella misma gestiona. Sin embargo, tal y como ha podido saber este periódico, en enero había estrechado la mano del exministro José Guirao para que Mata Mua no saliera. A cambio pudo disponer para su venta de las otras tres obras, así como de siete millones de euros en alquiler al año durante los próximos 15 años. Ese era el pacto, pero se interrumpió cuando Guirao fue destituido por el presidente, Pedro Sánchez.

“Si Guirao hubiera seguido, el acuerdo habría estado firmado en semanas. Si hubiera sido por nosotros, habríamos firmado en abril. Pero ahora volveremos a negociar en el punto en el que se quedó el acuerdo”, aseguran Acebes y Michavila. Pero la situación ha cambiado mucho, porque la joya de la corona está fuera del museo y la negociación de la propietaria, ahora, podría ser al alza: “Mata Mua no es un rehén. Ella tiene su derecho a venderlo y podría haber sucedido en cualquier momento, dentro o fuera del museo”, añaden. Sin embargo, no es del todo cierto. El PP había concedido a Cervera una cláusula que le daba una sobresaliente ventaja en las polémicas negociaciones: toda su colección (más de 400 obras) tenía concedida el permiso de exportación de manera automática. Podía sacarlas del país cuando quisiera. José Guirao anuló esto para negociar sin presiones, pero con la llegada de José Manuel Rodríguez Uribes y su equipo, Mata Mua volvió a contar con el pasaporte para salir del país y venderse fuera. Y así pasó.

Tristeza e indignación

La dueña de la colección aprovechó la inesperada circunstancia del cambio de ministros para, en la renovación del préstamo tres meses después, en abril, levantar el Gauguin del pacto. “Cervera, que está abierta a negociar, quería tener disponibilidad para vender los cuadros”, indican sus abogados, que apuntan que “alguno podría volver”. Es probable que El puente de Charing Cross no esté entre ellos. Tomás Llorens fue el primer director del Museo Thyssen, entre 1991 y 2005, y asesoró en la compra de esta obra de Claude Monet al barón Hans Heinrich “Heidi” von Thyssen-Bornemisza: “Estoy muy triste”, indica. El que también fuera primer director del IVAM y del Museo Reina Sofía indica que La esclusa, de Constable, fue también otra gran pérdida, pero que Mata Mua es la obra más popular de la colección y “es una pérdida muy, muy grande”.

El especialista señala que “la pérdida para la oferta museística española es grave, porque en el área del impresionismo son muy débiles”. Llorens añade que espera de esta marcha “un tanteo” para negociar el alquiler, porque es una obra tan reconocida que “no se sabe el precio que podría alcanzar en una subasta”. El galerista Guillermo de Osma coincide en el análisis: “En estos momentos, un Gauguin de este calibre es una absoluta rareza, porque las obras de esta etapa en Tahití ya están en los museos. Era la única obra de este pintor en España, no volveremos a ver nada parecido. Porque no volverá a aparecer algo similar y porque no lo podríamos pagar”, cuenta.

Para Javier Arnaldo, conservador y jefe de investigación del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, entre 2001 y 2011, es grave que Cervera esté “fragmentando” la colección de esta manera. “Saca los cuadros de valor excepcional y se le permite y deja el resto. Al final, el Estado se quedará con una colección ridícula”, cuenta, aunque señala Los segadores, de Picasso como una pieza importante. Por último, Carmen Giménez, pionera en dar a conocer la colección del barón, que comisarió una selección de los fondos cuando todavía no eran propiedad del Estado, en 1986, en la Biblioteca Nacional de España, dice que la salida de Mata Mua es “un grave error histórico”, porque Gauguin es un pintor fundamental en la formación de Pablo Picasso. Giménez se muestra “indignada” ante este “escándalo”,

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