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Cada liga a su aire

El complejo panorama del fútbol europeo, inmerso en una crisis histórica por la emergencia sanitaria, afronta desde la angustia su futuro inmediato. Y también alberga sensibilidades distintas a la hora de gestionar algo tan difícil como la incertidumbre.

En Inglaterra, la Premier, la Federación y la asociación de aficionados, tras remarcar que los campeonatos están paralizados indefinidamente, emitieron el miércoles un comunicado conjunto lleno de cordura, respeto y empatía hacia los hinchas y toda la familia del fútbol inglés: “En medio de la incertidumbre actual no hay respuestas rápidas sobre cómo y cuándo volveremos a lo que solía ser nuestra normalidad futbolística. Los clubes y sus seguidores tienen un papel vital que desempeñar para apoyar las orientaciones del Gobierno y garantizar la fortaleza y la solidaridad de la comunidad. Todos estamos comprometidos a volver a jugar el juego que amamos, pero solo cuando sea seguro hacerlo”.

Al igual que la Premier, la Bundesliga quedó paralizada a falta de nueve jornadas por disputarse. El martes los clubes alemanes extendieron formalmente la interrupción de la Bundesliga como mínimo hasta el 30 de abril. “Al menos hasta final de temporada, no es realista pensar que vamos a volver a jugar en estadios llenos”, reconoció el CEO Christian Seifert, “lo que no quiere decir que sea irreal pensar en jugar en estadios llenos en agosto”. Los clubes germanos acordaron también la creación de una comisión médica encargada de evaluar las opciones para reiniciar la actividad futbolística. Este grupo de trabajo integra especialistas de diversos ámbitos, como la epidemiología de infecciones, y está encabezada por el profesor Tim Meyer, director del Instituto de Medicina Deportiva de la Universidad de Sarre y jefe médico de la selección nacional alemana. La comisión se encargará de dictar “los procesos específicos para organizar partidos y entrenamientos, que se definirán en estrecha cooperación con expertos y autoridades externas y se establecerán en forma de directrices estandarizadas”.

En Italia el primer ministro, Giuseppe Conte, frenó en seco las intenciones de algunos clubes de reanudar los entrenamientos en sus centros deportivos esta misma semana. El miércoles se emitió el decreto gubernamental que prorroga hasta el 13 de abril el régimen de confinamiento generalizado con una alusión casi explícita para las mentes más ansiosas y agobiadas del calcio: se decreta el bloqueo absoluto de las sesiones de entrenamiento para deportistas, profesionales o no, dentro de instalaciones deportivas de todo tipo. Un síntoma de las profundas divisiones que padece el fútbol italiano. Gabriele Gravina, presidente de la Federación, declaró que una vez superada la emergencia sanitaria la prioridad absoluta es finalizar el campeonato. La mitad de los presidentes de los 20 clubes de la Serie A se muestran partidarios de que se disputen las doce jornadas pendientes. Otros ocho optan por dar la temporada por finiquitada, y hay quien prefiere no pronunciarse de manera definitiva, como la Juventus de Cristiano Ronaldo.

Claudio Lotito, presidente de la Lazio, pretendía que sus futbolistas retomaran las sesiones de preparación el próximo sábado. Pero también hay dirigentes como Massimo Ferrero, el volcánico propietario de la Sampdoria, que no quiere escuchar nada sobre una posible reanudación: “¿Jugar? Imagina a Gabbiadini [uno de los ocho jugadores del club genovés contagiados por el coronavirus]. Se acaba de recuperar y ahora quizás deba decirle que en mayo regresa al campo. No es un coche que se apaga y se vuelve a arrancar. ¿Y quién irá al estadio? ¿Gente con máscaras? Enfrentemos este momento con cabeza y dignidad”.

Sin privilegios

En uno de los últimos artículos que Gianni Mura firmó en La Repubblica poco antes de fallecer por un infarto el pasado sábado, el excelso periodista puso por última vez su pluma al servicio del sentido común: “Dado que el fútbol es el deporte más popular en Italia muchos gobiernos temen volverse impopulares si perturban a sus protagonistas. Lo que no debería ser impopular es decirle al fútbol que forma parte del país. Que no es una zona franca con privilegios en casos de emergencia”.

Mientras, el consejo de administración de la Pro League, la primera división belga, recomendó este jueves suspender definitivamente la competición y declarar campeón al Brujas, primero cuando el campeonato se interrumpió el 11 de marzo. La decisión, a falta de ser refrendada por la Asamblea General de la liga, incluye la abolición de los descensos esta temporada. El Brujas se clasificaría directamente para la Champions League. Aventajaba en 15 puntos al segundo clasificado, el Gante, que disputaría la fase previa.

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