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Cada día un disfraz diferente: la salida diaria de un padre y su hija

Hace mes y medio, en el segundo día del estado de alarma, Jaime Coronel estaba ordenando la casa y guardando cosas en el trastero cuando dio con un disfraz de Olaf, el muñeco de nieve de Frozen. También lo vio su hija Mara, de tres años y medio, y los dos se pasaron el día jugando en casa a disfrazarse. Cuando llegó la hora de bajar la basura, Coronel seguía vestido de Olaf y se dijo: “Vamos a hacer la tontería” y bajó con el disfraz puesto. Lo hizo coincidiendo con los aplausos de las ocho, pensando en los vecinos y en los niños del barrio que estarían asomados a los balcones.

A partir de entonces, como explica a Verne por teléfono, nació una pequeña tradición: Coronel, que tiene 34 años y vive en Puertollano (Ciudad Real), bajaba cada día la basura a las ocho con un disfraz diferente y volvía a subir a la terraza para unirse a los aplausos. Después compartía en su cuenta de Instagram los vídeos que grababa su mujer, añadiendo música adecuada a la indumentaria, ya fuera de ladrón de La casa de papel, de momia o del Joker. Primero lo hacía solo, pero cuando los niños pudieron comenzar a salir a la calle, se le unió su pequeña.

Coronel explica que, desde que Mara nació, los dos se disfrazan cada Carnaval y Halloween. “Como teníamos los disfraces a mano y teníamos que estar en casa confinados, pues había que distraer a la niña. Así que cada día nos disfrazábamos de una cosa y yo salía así directamente a bajar la basura”. Coronel cuenta que le animó ver que el vecindario lo acogía de forma muy positiva: “Estaban esperando a que saliera”, dice, y apunta que los niños lo pasaban bien al verle salir cada día con un traje diferente. “En el barrio son muy majos”.

Lo hizo durante 29 tardes, con 29 disfraces diferentes. Tras descansar unos días y cuando se permitió a los niños salir a la calle, bajó nueve veces más, acompañado de su hija. Mara tenía ganas de sumarse, cuenta Coronel, que recuerda cómo en los primeros vídeos a la niña se la oye a veces decir “papi, papi”. Repitieron un par de atuendos, como el de Olaf (ella salió de Elsa) y el de Bestia (ella fue de Bella), pero el resto también fueron diferentes. Por cierto, la familia tiene otro hijo, pero demasiado pequeño para unirse: nació en marzo.

Como es natural, Coronel no tenía casi 40 disfraces en casa. Alguno lo pudo comprar, pero una gran parte de la diversión consistía en fabricarse estos trajes haciendo manualidades entre padre e hija. Con ayuda ocasional de la abuela, que es auxiliar de enfermería, pero también fue costurera. Uno de los disfraces que hicieron en familia fue el de casa, que llegó a la cuenta de la empresa de disfraces Funidelia. Esta empresa de disfraces aragonesa difundió este vídeo en sus cuentas en redes sociales y, más tarde, después de contactar con Coronel, compartió un recopilatorio de disfraces de padre e hija que en Twitter se ha reproducido más de tres millones de veces desde este viernes.

Coronel, de 34 años, aprovecha para aclarar que, a pesar de lo que comentaban algunos al ver sus vídeos, no tiene ninguna relación con el sector de los disfraces. Trabaja en la empresa familiar de mudanzas que, de hecho, aparece en una de sus indumentarias: un día bajó la basura vestido de trabajador de la compañía, acarreando una caja de la que salía un torero.

El homenaje de las ambulancias

Después de bajar ocho días con su hija, iba a dejar ya la tradición porque con el cambio de horarios de las actividades no podía seguir saliendo con ella más tarde de las siete. Además, “está todo cerrado y no podemos comprar más material para las manualidades”. Pero su mujer le insistió para que bajara una última tarde, con la excusa de que a la niña le hacía mucha ilusión salir vestida de Wonder Woman. “Tuve que hacerme el disfraz de Batman en tres horas, deprisa y corriendo”, cuenta Coronel.

Cuando padre e hija llegaron a la calle se encontraron con que había dos ambulancias con la sirena puesta, que habían pasado expresamente para saludarles, sin que Coronel ni Mara supieran nada. Estos sanitarios habían visto uno de los vídeos de sus disfraces en Facebook. En la publicación no se mencionaba la cuenta de Coronel, pero preguntando pudieron dar con su mujer y preparar la sorpresa. “Ya habían pasado dos o tres días antes, pero como bajamos rápido, solo para tirar la basura y volver, ese día no llegaron a tiempo”.

En sus dos últimos vídeos de disfraces en Instagram, publicados este jueves, Coronel despide la iniciativa dando las gracias a sus vecinos, “que son la leche”, y a los trabajadores de las ambulancias que han rendido homenaje a su “pequeñaja”. “¡Nos ha hecho muchísima ilusión!”. Los disfraces quedan aparcados de momento, pero en Halloween planea volver a disfrazarse con Mara: “Tenemos que mirar ya la temática”, avisa.

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