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“Busca otra vivienda”: un médico y una cajera sufren el rechazo de sus vecinos

Los trabajadores sanitarios y de otros sectores esenciales están recibiendo durante el confinamiento el agradecimiento generalizado de la población. Pero hay excepciones. El desconocimiento de las vías de contagio o la desconsideración han provocado casos de rechazo vecinal a quienes trabajan con enfermos o de cara al público. 

Así le ha ocurrido a un joven médico en Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Jesús Monllor se encontró hace unos días con una nota anónima en la que un vecino le pedía que dejara de dormir en su casa mientras dure la epidemia. “Sabemos de tu buena labor en el hospital y se agradece, pero debes pensar también en tus vecinos. Aquí hay niños y ancianos. Hay lugar como el [hotel] Barataria donde están alojando a profesionales. Mientras esto dure te pido que lo pienses”, rezaba el escrito dirigido al facultativo, que trabaja como residente en el Hospital La Mancha Centro. 

Un vecino del pueblo ciudadrealeño ha recabado más de 4.000 firmas de apoyo a una texto de protesta ante lo que considera una coacción al sanitario. “No sé si hay alguna fórmula legal contra esta acción, pero al menos mostrar públicamente el apoyo de un pueblo hacia un héroe sin capa”, señala el vecino. “Es un honor tener un vecino así”, remata.

“Quiero pensar que el mensaje que me mandaron parte del miedo por la situación que vivimos. Me gustaría explicarle a quien lo puso y piensan igual cuales son las medidas de seguridad y el grado de desinfección al que nos sometemos cada día”, ha señalado el médico en respuesta al mensaje hostil y al apoyo de buena parte de sus vecinos. 

Una cajera de supermercado de Cartagena (Murcia), Míriam Armero, se ha visto en una situación similar. El pasado fin de semana, vecinos de su comunidad la instaron a abandonar su casa, en la que vive de alquiler con sus dos hijos, en una nota anónima que, según ha relatado al diario La Verdad, le pasaron por debajo de la puerta y encontró uno de los menores, de 10 años. “Somos tus vecinos y queremos pedirte por el bien de todos que te busques otra vivienda mientras dura esto”, le dejaron por escrito. “Aquí vivimos muchas personas mayores y no queremos más riesgos”.

“Gracias a nosotros, vosotros coméis cada día”, dejó escrito la cajera más tarde en otra nota, que colocó junto a la que había recibido en el portal de su edificio. “No puedo darles un beso a mis hijos hasta que no he me limpiado ni desinfectado”, apuntó, en referencia a las precauciones que toma tras volver de su trabajo. La mujer ha pedido a sus vecinos “un poco más de empatía” antes que “tanto aplauso a las 20.00 horas”.

En Argentina varios profesionales sanitarios han denunciado haber recibido mensajes similares. A una médica le dejaron bajo la puerta de su casa una nota en la que la conminaban a no permanecer en las zonas comunes de su edificio. “Si sos médico, enfermero, farmacéutico y/o trabajas en salud, ¡andate! Nos vas a contagiar a todos”, se encontró en el ascensor de su bloque un farmacéutico de Buenos Aires.

También se han registrado casos de hostilidad vecinal en Francia. “Conociendo su profesión, ¿sería posible para garantizar nuestra seguridad que no tocara las puertas de las zonas comunes de la finca o que en los próximos días se alojara en otro sitio? Y ¿podría pasear a su perro más lejos?”. Es la nota que encontró Sophie, una auxiliar de enfermería de 24 años, en la puerta del edificio de Toulouse en el que habita.

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