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Bruselas alerta de la parálisis del sistema de acogida y reparto de refugiados por la pandemia

Una barcaza con migrantes en el Mediterráneo con destino a Europa.Una barcaza con migrantes en el Mediterráneo con destino a Europa.ONG Sea Eye / EFE

La pandemia de covid-19 ha vuelto a poner contra las cuerdas la ya precaria política migratoria de la Unión Europea. La Comisión Europea admite que las operaciones de llegadas y reparto de refugiados y de retorno de inmigrantes irregulares a sus países se están viendo comprometidas, cuando no paralizadas, por el cierre de fronteras o la drástica reducción de vuelos comerciales. Bruselas pide “flexibilidad” a los Veintisiete para seguir con los procedimientos en marcha y no poner en peligro la salud y los derechos de los migrantes.

El cierre de las fronteras exteriores de la UE y los controles entre países miembros impuestos por la covid-19 está complicando la gestión de la política migratoria. A ello se añade el cierre de puertos de Italia y Malta, que este viernes denunciaron las ONG que realizan rescates de migrantes en el Mediterráneo, y el recrudecimiento de las condiciones en la frontera entre Grecia y Turquía después de que el presidente Recep Tayyip Erdogan decidiera empujar a miles de refugiados hacia Europa. Según la Agencia Europea de Fronteras (Frontex), la llegada de inmigrantes irregulares al continente cayó a la mitad respecto al mes anterior.

En una comunicación aprobada esta semana, la Comisión admite que la pandemia ha tenido “consecuencias directas” en los mecanismos de asilo comunitarios y de retorno. Las restricciones internas en la UE ha paralizado prácticamente el sistema de transferencias de migrantes refrendado en el Reglamento de Dublín. El acuerdo acaba dando la responsabilidad sobre un solicitante de asilo al país por el que ha entrado a la UE, salvo que este pueda acogerse a criterios como la reagrupación familiar o la residencia.

Las autoridades del país en el que se hace la demanda tienen seis meses para trasladar a ese migrante al Estado por el que llegó a Europa. En caso contrario, la responsabilidad pasa a ser suya. Según la Comisión, durante el mes de marzo eso acabó ocurriendo con 1.000 personas que pidieron protección internacional. Bruselas estima, además, que hasta el 1 de junio ocurra lo mismo con otros 5.000 migrantes más. Un portavoz del Ejecutivo comunitario admitió la complejidad del sistema. “En general, la posibilidad de suspensión de las transferencias no está prevista en la regulación de Dublín”, reconoció.

La UE aparcó para después de Semana Santa el nuevo paquete legislativo para abordar la migración en Europa, pero aún no tiene fecha. España, Alemania, Francia e Italia han mandado una carta a la Comisión Europea para que no detenga ese trabajo. Según publicó Politico, los cuatro países pidieron la creación de un “mecanismo vinculante” para una “distribución justa”, teniendo en cuenta también cuando un socio tiene una presión “desproporcionada”. El mismo portavoz confirmó que ha recibido la carta, pero no quiso comentarla.

Bruselas pide a todos los países que reanuden las transferencias bajo el sistema de Dublín cuando sea posible. Y les recuerda que nada impide que se pongan de acuerdo bilateralmente para retomar las que quedan pendientes más tarde. La Comisión solicita que se lleguen a esos pactos en especial cuando se trate de casos de reunificación familiar o de menores no acompañados, que también se cuentan dentro de ese millar de migrantes.

El brote de covid-19 también ha parado los reasentamientos de refugiados a la UE previstos para 2020. En diciembre, Bruselas anunció que habría 29.500 plazas disponibles. Sin embargo, la Comisión constata que los Estados miembros, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) tienen “temporalmente suspendidas” esas operaciones, por lo que lo que la acogida de refugiados en la UE está actualmente parada.

Tramitación de demandas de asilo

Bruselas admite en la comunicación publicada esta semana que muchos países han informado del cierre de las administraciones que tramitan las solicitudes de asilo o bien de que su acceso solo es posible mediante notificación previa o por correo electrónico. Algunos incluso han informado de que el registro de demandas está suspendido o solo permitido para casos de personas vulnerables. La Comisión entiende los retrasos por razones de protección, pero pide que no se dejen sin atender los casos que le llegan. Por ello, requiere de nuevo la “máxima flexibilidad” a los países, incluso obviando procedimientos como las entrevistas personales en caso de que el solicitante de asilo pueda estar infectado por la covid-19. Si es necesario, el Ejecutivo comunitario recomienda usar mecanismos online, como videoconferencias.

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