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Brasil supera las 10.000 muertes por la covid-19 mientras Bolsonaro califica de “neurosis” la pandemia

Un hombre camina por el cementerio de Caju, en Rio de Janeiro.Un hombre camina por el cementerio de Caju, en Rio de Janeiro.CARL DE SOUZA / EL PAÍS

Brasil alcanzó las 10.627 víctimas después de haber registrado el viernes el mayor número de muertes en 24 horas. La nación sudamericana se convierte en el sexto país con más muertes por la covid-19 en el mundo, detrás de Estados Unidos, Reino Unido, Italia, España y Francia. El Ministerio de Sanidad asegura que se han registrado 730 muertes del viernes al sábado. 234 se produjeron en los últimos tres días. Los fallecimientos confirmados el sábado se acercan al número de muertes provocadas por el dengue —una enfermedad que todavía causa estragos entre los brasileños— en todo 2019 (782). Brasil tiene 155.939 personas infectadas por el virus SARS-CoV-2.

El presidente Jair Bolsonaro, indiferente a la curva ascendente de la pandemia, pasó la tarde del sábado montando en moto acuática en el lago Paranoá, en Brasilia. Sin mascarilla, se hizo fotos con seguidores que se reunieron en el embarcadero para saludarlo. En un vídeo grabado por la tripulación de un barco, que estaba preparando una barbacoa, el mandatario subestimó nuevamente la gravedad de la enfermedad. “Es una neurosis. El 70% [de la población] contraerá el virus”, afirmó. El número de muertes por la covid-19 en Brasil se ha duplicado en los últimos 10 días. El 28 de abril Bolsonaro reaccionó con un “¿y qué?” a las cifras de aquel día, 5.107. El último presidente brasileño que se dejó fotografiar en una moto acuática, el actual senador Fernando Collor, comentó provocativamente una publicación que lo compara con Bolsonaro. “Si continúa así, se hundirá”.

Bolsonaro se ha desdicho de la barbacoa que iba a organizar en el Palacio de la Alvorada con ministros e integrantes del Gobierno. A lo largo de la semana, había informado a sus partidarios que organizaría una fiesta para animar al ministro de la Controlaría General, Wagner Rosário, que pasa por problemas personales. Las críticas al anuncio crecieron y Bolsonaro dijo a los periodistas, en tono irónico, que recibiría hasta 3.000 invitados en su residencia oficial. El sábado por la mañana, sin emabrgo, publicó en Twitter que la barbacoa era falsa: atacó a la prensa y al Movimiento Brasil Libre (MBL), que presentó una demanda contra la realización del evento.

Mientras Bolsonaro paseaba en moto acuática, los manifestantes de la ultraderecha volvieron a saltarse las medidas de aislamiento social recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y las autoridades médicas para realizar otra manifestación pública en contra del confinamiento y a favor de reabrir la economía. Protestaron en contra del exministro de Justicia, Sergio Moro, quien ahora es visto como enemigo por el Ejecutivo, el Congreso Nacional y el Supremo Tribunal Federal.

El Congreso decretó el viernes el luto oficial de tres días por las víctimas de la covid-19 en un acto realizado por los presidentes del Senado, Davi Alcolumbre, y de la Cámara de los Diputados, Rodrigo Maia. “Este Parlamento, que representa al pueblo y el equilibrio federativo de esta nación, no es indiferente a este momento de pérdida, tristeza y dolor”, informa el comunicado firmado por los líderes de las cámaras legislativas. El Supremo Tribunal Federal también declaró luto en honor de las víctimas de la pandemia. “Necesitamos, más que nunca, unir fuerzas, en solidaridad y fraternidad, a favor de la preservación de la vida y la salud. La salida de esta crisis se encuentra en la unión, en el diálogo y en la acción coordinada”, afirmó el magistrado Dias Toffoli, presidente del Supremo.

Otra institución que ha discrepado del Ejecutivo es la Fiscalía, que ha solicitado al Ministerio de Sanidad recopilar información sobre la tasa de ocupación de camas y el número de respiradores pulmonares disponibles en la sanidad privada. La Fiscalía sugiere que se regulen las solicitudes de camas privadas por parte de los gerentes públicos y recomienda que sea obligatorio registrar los ingresos hospitalarios de casos sospechosos y confirmados de coronavirus en todos los establecimientos sanitarios. En un comunicado, la Fiscalía explica que, en una situación de pandemia como la actual, la Constitución prevé que se puedan requisar bienes y servicios de la sanidad privada. “El Ministerio de Sanidad y las Secretarías locales pueden decidir cuándo es necesario adoptar la medida, regulando el acceso a la propiedad privada de acuerdo con las prioridades sanitarias de cada región”, señala la nota.

Durante la semana, el ministro de Sanidad, Nelson Teich, afirmó que estaba en contra de que el Gobierno utilizara camas privadas. Argumentó que el Gobierno debería negociar con los hospitales de la iniciativa privada y solo si la sanidad pública se colapsa. “Tenemos que ser lo suficientemente eficientes para que la sanidad pública pueda enfrentar [la pandemia]. Si llega al límite, habrá que sentarse con la sanidad privada y las aseguradoras, hablar y ver una forma en la que puedan formar parte de la solución cooperando y no tomándoles los hospitales”, dijo el ministro.

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