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Bono, un hombre de fe convertido en súper éxito

Bono siempre ha sido un hombre de fe. El cantante de U2 y uno de los músicos más mediáticos del planeta siempre ha hecho alarde de su profunda espiritualidad, motivada por una estricta educación religiosa desde niño, incluso cuando se ha tratado de hablar de la posibilidad de jubilarse: “Ser de U2 es como pertenecer al sacerdocio: solo hay una manera de salirse, y es dentro de un ataúd”. Cumplidos los 60 años, no hay ataúd preparado para Bono, un hombre que encarna como pocos en el mundo del rock el éxito, o más bien el súper éxito, todo un símbolo de alguien capaz de alcanzar las metas más impensables y lejanas desde el escalón más bajo.

Paul David Hewson –su nombre verdadero– sabe bien lo que es empezar con todo en contra. Fue el último miembro de la banda en entrar en U2 y encima lo hizo como cantante cuando su audición era como guitarrista. Fueron The Edge y el bajista Adam Clayton quienes le convencieron de que se pusiera al frente del micrófono ante lo mal que tocaba la guitarra. No cantaba mucho mejor, pero su perseverancia y su fe le terminaron consolidando no solo como vocalista sino también como líder del grupo. U2, una banda fundada por cuatro adolescentes en Dublín, ganó un concurso de talentos en 1978, pero, a diferencia de otras formaciones en las mismas circunstancias, no tuvieron un contrato discográfico hasta tiempo después. Acabada la escuela y sin casa discográfica, sus miembros se forjaron en los bares de la capital irlandesa, haciéndose valer por la fuerza de su música y por un Bono que aprendió a ser un frontman de primera tras tomar clases de mimo y hacer de sus rarezas auténticas bazas en directo. El mismo chico que adoptaba todo tipo de personajes sobre el escenario y se aplicaba delineador de ojos luchó también contra la muerte de su madre. Bono quedó traumatizado por su fallecimiento, pero fue capaz de transformar el dolor en energía para la música de U2. Muchas de sus canciones lo atestiguan.

La fe ha sido una constante en su vida. Incluso cuando U2 no tuvo el éxito que se esperaba de ellos tras sus primeros discos, Bono decía que lo suyo era una carrera de largo recorrido. Después, cuando la banda irlandesa se convirtió en una empresa global con la publicación de The Joshua Tree en 1986, el músico, un perfeccionista y fanático del control, se mostraba confiado en que su presencia en la cúspide del pop no decaería. No lo ha hecho. A 2020, U2, con más de 150 millones de discos vendidos, un récord de 22 premios Grammy y algunas de las giras más impresionantes de la historia, es una de las bandas más poderosas del mundo, capaz de llenar estadios en cualquier continente.

Con su cargante aire mesiánico en ocasiones, Bono no es solo la cara más reconocible de la gigantesca firma U2, sino que además es una figura pública de primera magnitud. Adora estar en todos los saraos. Se codea con los líderes políticos más importantes, sin ninguna distinción. Así, este caballero de honor de la Orden del Imperio Británico se vio con los expresidentes estadounidenses Barack Obama y George W. Bush. Nominado al Premio Nobel de la Paz en tres ocasiones, también es abanderado de campañas solidarias mundiales, alzándose como una de las voces más activas a favor de la cancelación de la deuda externa en los países del Tercer Mundo. Y, entre tanto, el activista Bono es todo un empresario capaz de asociarse con multinacionales empresariales como Apple para la salida de discos de U2, así como de gestionar una de las mayores riquezas del pop.

De esta forma, su perfil más conocido es el de ese cantante hiperactivo, ataviado con sus particulares gafas de sol y que hace corear a decenas de miles de personas With or Without You en un estadio, pero tras la estrella hay también un padre de familia, con cuatro hijos adultos y casado desde 1982 con Alison Hewson, una activista y empresaria irlandesa con la que empezó a salir en la escuela. Como si de una fórmula secreta se tratase dentro del clan familiar, sus hijos también triunfan en sus profesiones. Jordan Joy Hewson es la mayor de los cuatro y, al frente de empresas tecnológicas que buscan erradicar la pobreza, formó parte de la lista de Los 30 menores de 30 que han hecho fortuna, según la revista Forbes. Eve Hewson es actriz consolidada y protagonizó la serie de televisión The Knick, dirigida por Steven Soderbergh. Y el joven Elijah Hewson sigue los pasos de su padre en el mundo de la música, liderando la banda Inhaler, cuyos promotores la venden “como el grupo del hijo de Bono”. Como si eso garantizase su éxito.

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