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Bebés prematuros: los bancos de leche materna, bajo mínimos por el coronavirus

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Más de 3.000 bebés reciben, en decenas de hospitales españoles, leche materna que madres altruistas donan a alguno de los 15 bancos existentes en el país. Se trata mayoritariamente de recién nacidos de extrema prematuridad con menos de 32 semanas o 1.500 gramos de peso, con riesgo de patología digestiva o intestinal, déficit inmunitario o una salud precaria, a los que su propia madre no está pudiendo amamantar. Pero el estado de alarma a causa del coronavirus ha confinado también estas donaciones.

A principios de marzo, muchos de los bancos se vieron obligados a detener sus recogidas. Si durante las últimas semanas han podido seguir suministrando leche con normalidad a los neonatos ha sido gracias a sus reservas, que funcionan con una previsión de unos dos meses, pero algunos ya empiezan a ver su stock comprometido.

Vanessa Pleguezuelos, bióloga y responsable del Banc de Llet de Catalunya, hacía esta semana a través de las redes una llamada de urgencia a las madres pidiendo nuevas donantes. A pesar de contar con servicio de recogida a domicilio, su unidad decidió detener las donaciones por precaución. “Queríamos observar cómo evolucionaba la situación para no poner a las donantes ni a los repartidores en riesgo”, señala. La recogida se ha reanudado esta semana. Los repartidores, que pertenecen a una empresa privada, ahora llevan mascarilla y no entran en los domicilios.

Pero cada banco es un mundo. No hay una ley estatal que regule su funcionamiento. En Castilla y León se detuvo casi toda la actividad del banco al considerar que no se trataba de un servicio esencial. “Si tuviéramos una regulación, muy probablemente esto no habría ocurrido”, afirma Nadia García, neonatóloga y presidenta de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana. García añade que “salvo en Estados Unidos, donde es un poco más uniforme”, esta disparidad de criterios es habitual. La institución que preside ha emitido pautas y recomendaciones generales y ha servido durante este tiempo para compartir protocolos, criterios de exclusión y medidas de seguridad entre bancos. García, que también coordina el banco del hospital madrileño 12 de Octubre, expone que su hospital ha mantenido la recogida puerta a puerta que había puesto en marcha a principios de año. “No hemos tenido muchos problemas de suministro porque el primer trimestre del año fue muy bueno al haberse implantado la recogida a domicilio en toda la comunidad. Aunque en abril ha habido menos donaciones, teníamos reservas y nos hemos mantenido. Los bancos que no disponen de esta opción lo han notado mucho más”.

En Granada, el banco del hospital Virgen de las Nieves, que no dispone de recogida, solicitó ayuda al gremio de taxistas de la ciudad. “Les propusimos que hicieran ellos los traslados y recibimos una respuesta estupenda por su parte, lo que nos ha permitido mantener la actividad”, explica Manuela Peña, neonatóloga y coordinadora del banco. Con un protocolo revisado por el servicio de Medicina Preventiva, se instruyó a los taxistas para realizar las recogidas con seguridad. “Es un gesto altruista del gremio que agradecemos enormemente en un momento excepcional”.

Cada gota cuenta: un litro de leche donada puede alimentar a un bebé nacido con 750 gramos durante tres semanas

El banco de Euskadi, por su parte, fue otro de los que tuvo que paralizar las entregas y empieza a retomarlas poco a poco. Antes, las madres tenían un plazo de 15 días para llevar las donaciones a puntos dependientes del banco de transfusiones y tejidos de la comunidad y ahora el plazo se ha ampliado a un mes. “Pero si llegado el caso tuviésemos que ir a recogerlas a su casa, lo haríamos”, explica la bióloga María Villaverde, su responsable.

Pero la recogida no es el único escollo a salvar. La entrada de nuevas donantes también se ha paralizado. Hasta ahora, el proceso de dar de alta a una donante incluía una entrevista personal y una analítica de sangre en la sede del banco, por lo que en las últimas semanas solo se ha dado de alta a mujeres que ya debían acudir al hospital, como madres con bebés ingresados o trabajadoras del mismo. Para sumar nuevas donantes, se están barajando varias opciones: el banco catalán estudia que los análisis puedan realizarse en puntos móviles de donación de sangre, donde las donantes tendrían preferencia; y Castilla y León plantea que una enfermera se traslade al domicilio de la mujer para sacarle sangre, entre otras iniciativas. ¿Pero que ocurriría si no remontaran las donaciones?

“En situaciones de falta de abastecimiento se prioriza: si no tienes reservas para todos los prematuros de menos de 1.500 gramos, las destinas a los de menos de 1.250 gramos, los de más riesgo”, explica la presidenta de la Asociación de Bancos, pero alerta de que “los efectos nocivos de alimentarles con fórmula aumentarían: más necrosis intestinales, más patologías pulmonares crónicas, más problemas digestivos, infecciones…”. Hoy por hoy, la previsión es que la falta de abastecimiento no se alargue más de uno o dos meses.

Pero más allá de las restricciones de los propios bancos, el confinamiento presenta una serie de problemas de conciliación que pueden ser una traba importante para algunas donantes. Es el caso de Núria Hornos, farmacéutica de Barcelona que fue donante con su primera hija y lo ha sido con la segunda antes de que se decretara el estado de alarma. “Creo mucho en la donación. Sé que es un bien para los prematuros. Pero ahora mismo no tengo tiempo. Si al menos la mayor pudiera ir a la escuela infantil, estar con los abuelos o ir a jugar a casa de algún amigo sería más fácil encontrar el momento de donar. Pero con el teletrabajo y sin ayuda ni distracciones exteriores, me resulta imposible“, lamenta Hornos.

A pesar de las dificultades del momento, Pleguezuelos cree que en algunos casos el contexto actual puede aportar ventajas: “Hay mujeres que debían incorporarse al trabajo presencial tras su baja maternal y que, al no tener que hacerlo, pueden mantener mejor su producción de leche”.

Una higiene más exhaustiva

Aunque las medidas higiénicas que deben seguir las donantes en casa se han reforzado, las coordinadoras de los bancos no creen que eso suponga un obstáculo para mantener las donaciones. “Las medidas ya eran exigentes y de hecho estaban en la línea de lo que ahora se recomienda. No ha habido que hacer mucha modificación”, explica García.

Para reforzar la seguridad, las mujeres deben realizar el proceso con mascarilla y limpiar los botes, una vez cerrados, con alcohol de 70 grados, lo que se suma a la esterilización del material y el lavado exhaustivo de manos que ya se recomendaba. Además, cualquier madre que presente síntomas de covid-19 o haya estado en contacto con un infectado debe esperar treinta días antes de extraerse leche para donar. Aunque la evidencia disponible muestra que la leche no es transmisora de la enfermedad, se busca evitar que las muestras se puedan contaminar al manipularlas en casa. Si se diera el caso, la leche se desecharía tras ser analizada en el hospital, donde se realiza un análisis riguroso. Cada gota cuenta: un litro de leche donada puede alimentar a un bebé nacido con 750 gramos durante tres semanas.

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