Internacional

Batalla vírica en el portaaviones

Más de 4.000 marineros encerrados durante una semana en un portaaviones en el Pacífico con un brote de coronavirus y la primera víctima cae en Washington. Thomas Modly, secretario interino de la Marina de Estados Unidos, tuvo que dimitir el martes después de burlarse públicamente del capitán del portaaviones Theodore Roosevelt, que había pedido ayuda en una carta desesperada para salvar vidas entre sus marineros. De la historia parece emerger un héroe, el capitán Brett Crozier, relevado del mando por Modly de manera fulminante.

El delito de Crozier fue escribir una carta el pasado 30 de marzo con el título: “Petición de ayuda en respuesta a la pandemia de Covid-19”. El encabezado está dirigido al Departamento de Marina de Estados Unidos, pero Crozier la envió a más de 20 personas, algunas de ellas fuera de la cadena de mando. Al día siguiente, la carta estaba en el San Francisco Chronicle y en cuestión de horas era un culebrón nacional.

Crozier pedía ayuda porque en el portaaviones se habían detectado ya más de un centenar de positivos por coronavirus. Las condiciones dentro del buque nuclear hacían imposible cumplir con la cuarentena y el distanciamiento necesarios para prevenir el contagio. “Todos y cada uno de los marineros deben ser considerados como personas que han estado en contacto” con infectados. Era cuestión de tiempo que todo el barco fuera infectado. “No estamos en guerra”, decía Crozier. “No tienen por qué morir soldados”. El tono dramático de la carta hizo que diera la vuelta al mundo.

El portaaviones Theodore Roosevelt, con 34 años de servicio, tiene base en San Diego. Había partido con 4.865 marineros el pasado 17 de enero hacia el Pacífico. El 5 de marzo hizo escala en Da Nang, Vietnam, para celebrar los 25 años de la normalización de relaciones. La tripulación participó en diversas actividades. En esa fecha no había casos de Covid-19 conocidos en Vietnam, pero se descubrieron los primeros positivos

tres días después. El 22 de marzo, un marinero dio positivo por coronavirus. El 27 de marzo el barco atracó en la isla de Guam y ocho marineros tuvieron que ser hospitalizados en tierra.

Crozier aseguraba que toda la tripulación debía ser confinada en tierra menos un 10% que podía realizar las tareas esenciales del barco. El 30 de marzo lo puso por escrito, frustrado por la falta de rapidez en la respuesta. Cundo la carta se hizo pública, Modly explicó públicamente que alrededor de mil marineros ya habían descendido a tierra pero que había dificultades logísticas, por la falta de habitaciones de hotel en Guam, y políticas, por las reticencias de la isla (reticencias que terminaron a las 24 horas).

El 2 de abril, Modly había perdido la confianza en el capitán Crozier, convencido de que estaba exagerando la situación. El capitán dejó que “la complejidad del reto”, dijo Modly, “sobrepasara su habilidad para actuar con profesionalidad”. Crozier fue relevado del mando ese día. Pero no fue suficiente. Modly decidió volar a Guam y dirigirse personalmente a la tropa del Theodore Roosevelt.

Allí quedó claro que Crozier tenía más predicamento entre la tropa del que había calculado el político. Modly se licenció en la Marina, pero luego dedicó su vida profesional a trabajar para PriceWaterHouseCoopers y se ha movido siempre en la intersección entre la Defensa y la consultoría. Cuando llegó a Guam, se habían publicado en redes sociales vídeos grabados por los marineros en los que toda la tripulación despide con una ovación desde la cubierta a Crozier mientras desciende a tierra.

En su discurso ante la tropa atacó personalmente a Crozier, al que llamó “estúpido” y “naif” por hacer circular esa carta. Después de filtrarse el audio del discurso, Modley dijo que se reafirmaba en “cada palabra” que había dicho. No fue hasta que se hizo evidente el malestar de la tropa cuando se disculpó públicamente por sus palabras. “Quiero disculparme por la confusión que puedan haber causado mis palabras. Quiero también disculparme directamente con el capitán Crozier, su familia y toda la tripulación del Theodore Roosevelt por el dolor que hayan causado mis declaraciones”. “Dijo lo que dijo y nadie lo va a olvidar”, declaró a Reuters un marinero sobre las declaraciones de Modly.

El martes, Modly ofreció su dimisión al jefe del Pentágono, Mark Esper. Ese día, había 230 casos confirmados de Covid-19 en el portaaviones. Un equipo de limpieza está desinfectando el barco. Llevan mascarillas hechas con camisetas.

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