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Barcelona regula el acceso a dos playas por el gran volumen de bañistas

Bañistas este viernes en la playa de la Mar Bella de Barcelona.Bañistas este viernes en la playa de la Mar Bella de Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

El Ayuntamiento de Barcelona ha tenido que redistribuir, por primera vez, a decenas de bañistas después de que esta tarde dos de las playas de la capital catalana registraran un gran volumen de bañistas. El pasado lunes fue el primer día que se permitió el baño lúdico en las playas de Barcelona después de entrar en la fase 2 de la desescalada. La semana comenzó lluviosa y las playas estuvieron muy por debajo de su aforo. Pero el buen tiempo de este viernes ha animado la asistencia y esta tarde los trabajadores municipales han tenido que redirigir a decenas de usuarios de las playas de Nova Icària y Bogatell ya que no se podía respetar el distanciamiento social.

El lunes comenzaron a colocarse 18 videosensores en las diez playas barcelonesas. Esta tecnología se acabará de instalar este fin de semana y permitirá, en tiempo real, saber la ocupación de todo el litoral. Hasta que entren definitivamente en funcionamiento los videosensores, los informadores de playa y la Guardia Urbana son los encargados de calcular el número de personas en la arena y de distribuir a los bañistas por las playas. Precisamente ha sido este viernes cuando han tenido que actuar. Los cálculos de los informadores y los agentes han concluido que las zonas de Bogatell y Nova Icària tenían una ocupación de entre el 60% y el 80% del aforo ahora permitido. En ese porcentaje se dispara la alarma denominada “indicador naranja” (por encima solo está el rojo) y los trabajadores municipales han tenido que intervenir redirigiendo a usuarios.

Las imágenes de las playas llenas de gente han comenzado pronto a viralizarse en las redes sociales. Algunas de ellas se han realizado con teleobjetivo, que hacen la imagen mucho más plana creando una ilusión óptica donde se ve a las personas en la arena mucho más concentradas de lo que en realidad estaban.

Según el Ayuntamiento de Barcelona, para garantizar el distanciamiento social solo puede haber en el total de las diez playas de la ciudad entre 25.000 y 38.000 personas, ya que cada usuario utiliza entre seis y nueve metros cuadrados de arena.

El Consistorio lleva toda la semana vallando las playas de Ciutat Vella –Somorrostro, Barceloneta, Sant Miquel y Sant Sebastià- y solo permitirá el acceso por determinados puntos desde donde se controlará el aforo. Estas son precisamente las playas que más afluencia han tenido otros años. Este año, sin turistas, parece que los barceloneses prefieren Nova Icària y Bogatell.

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