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Aznar aconseja a Casado no renunciar a la batalla de las ideas y evitar la “indefinición”

José María Aznar y Pablo Casado, en el Auditorio de la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid.
José María Aznar y Pablo Casado, en el Auditorio de la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid.FERNANDO VILLAR / EFE

Después de las críticas estos días, algunas muy contundentes, de José María Aznar al rumbo actual del PP, el expresidente del Gobierno ha querido rebajar la tensión con Pablo Casado este martes, en el coloquio que ambos han protagonizado en un momento convulso para el partido. El acto se ha celebrado para conmemorar el 25.º aniversario de la victoria del PP en las elecciones generales de 1996 que ganó Aznar, y era el primero conjunto después de que Casado se desmarcara de la corrupción del PP ―que nace en la etapa de Aznar― y del fiasco electoral de la formación en las catalanas. El expresidente popular ha evitado confrontar con su sucesor, pero sí le ha dejado algunos mensajes. Aznar ha pedido a Casado que no renuncie a la “batalla de las ideas”. “Si se renuncia (…) y se mete uno en el terreno de la indefinición, o indiferencia, porque no hay que definirse ante las cosas, nunca se encontrarán las recetas adecuadas”, ha reflexionado. El líder del PP ha respondido reivindicando el legado de sus predecesores, y lamentando todas las desventajas que a su juicio él sufre respecto a la etapa en la que Aznar pudo llegar al poder.

Aznar ha sido este martes menos crítico con el partido que dirige su discípulo, probablemente porque Casado estaba sentado a su lado en el escenario, pero sí ha vuelto a dejar encima de la mesa sus reflexiones sobre la compleja situación en la que se encuentra el PP. Y estas tienen que ver con la definición de un proyecto claro, que Aznar sugiere que no ve en Casado. En el 96, el año en el que el PP llegó por primera vez al poder, “había una alternativa” al PSOE, ha recordado Aznar, “porque se había trabajado en unir a la derecha, en hacer tarea de oposición y en definir un proyecto muy claro”. En el mismo sentido, el expresidente del Gobierno ha recetado a Casado que se centre en forjar una alternativa. “La consolidación de la alternativa, el convertirte en un polo de atracción, para evitar que los extremos crezcan, me parece una cuestión esencial. Y una de las lecciones más importantes que se pueden extraer” de la victoria del 96, ha considerado.

Casado tenía claro que no iba a dejar que el titular del acto fuera la tensión que avanza entre su dirección y los dos expresidentes del PP, José María Aznar y Mariano Rajoy. Por eso, nada más tomar la palabra ha proclamado: “Pinchan en hueso aquellos que pretendan dividir a la nueva generación del PP con sus predecesores”. Casado se ha confesado “orgulloso de liderar el mejor partido de España y el más grande de Europa”, y ha defendido que eso es compatible “con intentar erradicar cualquier conducta que no haya sido tan ejemplar en el partido”.

El discípulo y su mentor han aparecido juntos en un contexto convulso para el PP, con el inicio hace unas semanas del juicio sobre la caja b del partido, que investiga si la reforma de la sede nacional de la formación en la calle Génova 13, en Madrid, fue pagada con dinero negro; y tras el fiasco electoral del partido en Cataluña, que retrocedió de cuatro a tres escaños y fue doblado en votos por Vox. Tras ese resultado, Casado ha responsabilizado los problemas electorales del PP a la herencia de la corrupción del partido, y ha tomado una decisión que ha causado malestar en algunos presidentes autonómicos y en dirigentes de las anteriores etapas: el abandono del histórico edificio de Génova, 13, para romper con el pasado corrupto del PP.

Con motivo del aniversario de esa victoria, Aznar ha reaparecido públicamente estos días para reivindicarla y ha dejado reflexiones críticas sobre el PP que dirige Casado. En una entrevista en La Sexta el pasado domingo, Aznar subrayó que el partido que él dirigió durante 14 años “no está en su mejor momento” ni en su “mejor hora”, y reprochó la separación de un espacio de centroderecha unido que él forjó. En El Mundo, el exlíder del PP llegó a expresar así “una de las grandes diferencias” entre su etapa y la actual del PP: “Teníamos una idea y un proyecto político claro”.

En el encuentro, que lleva el título de España, Constitución y libertad. 1996-2004, un análisis, organizado por el Aula de Liderazgo IADG-UFV, ha participado también el vicepresidente de FAES y exdiputado del PP, Manuel Pizarro; la miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras y notaria Isabel Estapé; y el catedrático de Historia del Pensamiento y los Movimientos Sociales y Políticos de la Universidad Rey Juan Carlos, Manuel Álvarez Tardío. El acto ha estado moderado por el periodista Ignacio Camacho.

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