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Arqueólogos e instigadores: el valor de Los Hermanos Cubero

Son tiempos de pastiche, pero también son días fructíferos para la escena española. Días en los que hay auténticos arqueólogos musicales, pero también instigadores de visiones renovadas. Gente capacitada para mantener la tradición sonora y otorgarla un aire actual. Gente como Los Hermanos Cubero, que llevan desde hace una década alimentando un cancionero popular a base de actitud y tesón y vuelven a ser noticia por la publicación de dos discos casi simultáneos.

Los Hermanos Cubero siempre son una buena noticia para la música española, aunque sigan transitándola desde los márgenes. Roberto y Enrique han regresado y lo hacen con buena munición: un gran disco, Errantes Telúricos, en el que demuestran una vez más que su mirada del acervo español es necesaria y reivindicable. Ahora, por suerte, además apoyada por nombres de toda condición como Josele Santiago, Christina Rosenvinge, Grupo de Expertos Solynieve, Amaia, Rodrigo Cuevas, Carmen París, Hendrik Röver de Los Deltonos, Ara Malikian, Nacho Vegas y Rocío Márquez.

Voces dispares, provenientes del pop, el rock, el flamenco o el folk, validando aún más la labor de un par de tipos que en Errantes Telúricos, más que beneficiarse de sus colaboradores, les hacen brillar en esta estupenda reclamación folclórica. Los invitados habitan en el disco con soltura y encontrando un lugar en el que lucirse en otro molde distinto al conocido. Esto se comprueba bien en las intervenciones de Amaia, Josele Santiago, Hendrik Röver y Nacho Vegas, por ejemplo. Incluso, cuando son los hermanos quienes se arriman al folclore de otros países, lo hacen con lucidez. De esta forma, suena realmente bonita Así llegué a Granada, con el acompañamiento de Grupo de Expertos Solynieve, una estupenda reinterpretación que hacen del clásico country That’s How I Got To Memphis, de Tom T. Hall. Es habitual en ellos: Los Hermanos Cubero ya han trabajado antes desde prismas de bluegrass, blues y country.

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La canción tradicional española es cada día más visitada desde todos sus frentes, esto es, desde las distintas perspectivas que vienen de los muchos puntos de la península. Se ve en artistas ya clásicos como Elíseo Parra o La Musgaña, pero también en otros de última generación como Fetén Fetén, Lorena Álvarez, María Rodés, Rodrigo Cuevas, Ana Alcaide o Maria Arnal i Marcel Bagés. Como todos ellos, los Hermanos Cubero, casi como cruzados, siguen en su línea concienzuda de liberar de prejuicios las enseñanzas del folclore. Tanto es así que, al mismo tiempo, junto con este álbum, estos guadalajareños han publicado Proyecto Toribio, un trabajo con el que festejan el violín como instrumento tradicional de ronda y baile en la provincia de Guadalajara. Lo hacen a partir del material de Toribio del Olmo junto a muchos de los mejores tañedores castellanos de violín.

C. Tangana parece eclipsar todo en este 2021, pero sería una pena pasar por alto el trabajo de Los Hermanos Cubero. La música española también transita fuera del mainstream. El folclore español no solo debe concebirse como una oportunidad para embellecer el pop, sino también como el propio fin. Es decir, como la mejor forma que muchos tienen para identificarse y expresarse.

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