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Ari Behn, que se quitó la vida el día de Navidad, todavía no ha sido enterrado

Han pasado casi cinco meses desde que Ari Behn, ex marido de la princesa Marta Luisa de Noruega, se quitara la vida el día de Navidad del año pasado. El suicidio del escritor, que conmocionó al país, ha sido uno de los tragos más difíciles para la familia real noruega. Pocos días después de la ceremonia del funeral, celebrada el 3 de enero en un acto multitudinario en la Catedral de Oslo a la que acudieron personalidades de la política y la cultura, el portavoz de la familia, Geir Håkonsund, hizo público cuál sería el lugar elegido para su sepultura, el cementerio de Nuestro Salvador de la capital. Sin embargo, la tumba de Behn sigue vacía meses después de su incineración, según han revelado los padres del escritor, Olav Bjørshol y Marianne Behn, a la revista noruega Se og Hør.

La familia del ex marido de la princesa Marta Luisa todavía no ha podido cumplir su última voluntad de descansar en este conocido cementerio de Oslo, el Vår Frelsers gravlund, en el distrito de Gamle Aker. Fundado en 1808 a causa de otra crisis sanitaria, la epidemia del cólera que trajeron las guerras napoleónicas, el camposanto fue durante décadas uno de los lugares de sepultura preferidos de la alta burguesía noruega. Allí reposan los restos de nombres célebres como el del pintor Edvard Munch y los famosos escritores Henrik Ibsen y Bjørnstjerne Bjørnson, además de un buen número de hombres y mujeres de la política. Aunque desde 1952 permanece cerrado a nuevas tumbas, para preservar el valor histórico de las más de 4.500 lápidas, desde 2014 el cementerio sí admite enterrar urnas en las ya existentes.

Pero el deseo de Behn de reposar en el histórico camposanto de Oslo se hace esperar. En el país nórdico, la normativa obliga a enterrar las cenizas antes de que hayan pasado seis meses después de la incineración. Con la llegada de la primavera, la familia del escritor proyectaba celebrar el entierro en una ceremonia íntima, una celebración familiar que aún no ha podido realizarse a consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus.

Como medida para mitigar la propagación de la covid-19, el Instituto Nacional de Salud Pública de Noruega, Folkehelseinstituttet, establece en sus recomendaciones evitar celebrar este tipo de rituales durante la crisis sanitaria. En zonas como Oslo, hasta un máximo de 50 personas pueden estar presentes en los funerales, aunque en la mayor parte de las capillas de la capital tienen restricciones adicionales sobre el número de asistentes.

“Desagraciadamente, debido a la crisis del coronavirus, se ha pospuesto el entierro de las cenizas. Pero esperamos poder reunir a la familia cuando la situación mejore”, han asegurado los padres de Behn a Se og Hør, el único medio que se ha hecho eco de la noticia y en cuyas redes sociales los lectores critican que la familia del escritor se lamente públicamente de la demora del entierro en época de coronavirus, a través de mensajes como “no es anormal que la familia tenga que esperar como todas las demás familias en estos tiempos”.

La revista también recoge las declaraciones de la secretaria de la princesa Marta Luisa, Carina Scheele Carlsen, quien ha explicado que la hija del rey Harald no tiene ninguna responsabilidad en la supervisión de las cenizas, dado que están bajo propiedad de los progenitores del escritor.

Al principio de la crisis, Marta Luisa fue protagonista de una polémica al tener que pasar una cuarentena de 14 días por realizar un viaje con sus tres hijas a Estados Unidos para visitar a su amor, el chamán Durek Verret, en un encuentro que ha acallado los rumores de crisis en la pareja.

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