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Ansu Fati, pichichi a la caza de un récord de otro siglo

Resulta bien complicado ganarse la confianza y el respeto del Barcelona, que no el cariño, porque eso ya depende de feeling y carácter. Así, a medida que los jóvenes del filial ascendían al primer equipo en los últimos años, la respuesta del grupo, campeón de todo lo habido y por haber, solía ser similar. “No está mal, tiene cosas”, decían sin demasiado entusiasmo. Hasta que Ansu Fati, todavía con 16 años, asomó la pata por el Camp Nou. “Este sí que es bueno, muy bueno”, repetían con aprobación. No se equivocaba el camerino como tampoco los entrenadores, pues Valverde le dio la tentativa, Setién le ofreció un ramillete de encuentros consecutivos y con Koeman es titular. El imberbe extremo responde como sabe: con goles. Así lo explicó frente al Villarreal con dos dianas y así se subrayó en Balaídos con otra. Pichichi de la Liga junto a Morales (Levante), Aspas (Celta), Maxi Gómez (Valencia) y Gerard Moreno y Alcácer (Villarreal).

Atacaba el Barça por dentro, con Coutinho y Messi como palancas, con las diagonales de Griezmann y las ascensiones de Alba por el costado izquierdo. Ansu, que desde alevines está en el Barça —al punto de que en su primer año era el único niño de La Masia en régimen completo porque Kubo (Villarreal) solo estaba a media pensión—, sabe interpretar el juego azulgrana. Por lo que cuando Alba se quedaba atrás, el extremo se abría porque ya advirtió Koeman que quiere que encare y abra el campo, casi siempre a pierna cambiada porque por algo fue pupilo de Johan Cruyff. Pero cuando el lateral hacía las veces de extremo —está en buen momento Alba tras un año dubitativo—, Ansu tiraba para dentro con cuidado de no ocupar los espacios de Leo ni Cou. Y en una de esas, en un ataque al abordaje del Barça por dentro, el Celta despejó mal y Coutinho lo reconvirtió de primeras en un pase para Ansu, que controló, se perfiló y le pegó con el exterior del pie para batir al Celta. “Descolocó el partido”, reconoció Murillo al acabar el duelo. Pero no es lo único que puede conseguir Ansu.

Futbolista más joven en marcar en la Champions en el curso anterior, también en hacerlo con el Barça y firmar un doblete, Ansu tiene ahora un récord de otro siglo. En la temporada 1933-1934, Pablo Pombo alcanzó los 11 goles en Primera —con el Racing de Santander— antes de cumplir los 18 años. A Ansu le resta un mes para cumplir la mayoría de edad y discutir ese registro, pues ya contabiliza 10 redes (siete en la campaña pasada y tres en esta). Sevilla, Getafe y Real Madrid son los próximos adversarios del Barça en lo que resta del mes. Entre ellos está la posible siguiente víctima. Puntería no le falta; en la competición ha tirado 16 veces a puerta y en 10 de ellos ha hecho diana.

“Se lo merece”

“Hay que ir poco a poco con él”, señalaron tras el duelo ante el Granada Koeman y Busquets. Tarea del segundo capitán, como se vio tras el gol de Ansu. Resulta que tras festejarlo, Busquets se le acercó y, gesticulante él, le indicó con las manos los movimientos a hacer frente a un rival que defendía con cinco. Allí se vio la juventud de Ansu, atento a la explicación, cosa que no ocurre con el balón en juego. “Es joven, pero se lo merece por lo que trabaja y no solo en los partidos. Marca, juega y espero que siga así porque nos va a ayudar muchísimo”, señaló Sergi Roberto.

Durante el confinamiento, porque entendió que necesitaba más explosividad, resistencia y fuerza para medirse a los contrincantes de Primera División, Ansu se machacó en el gimnasio de casa junto a un preparador físico que se instaló con la familia Fati. No en vano, hace dos cursos todavía se medía con cadetes y juveniles, categoría en la que aún le quedarían dos años. Pero le sobra descaro, quiebro y definición, también velocidad. Cosa que demostró frente a Hugo Mallo, que antes de acabar el primer acto debió agarrarle para echarle el lazo, por más que viera la tarjeta amarilla.

No fue la única que provocó el extremo, que ya en el segundo acto arrancó con velocidad para recibir en profundidad un pase de Coutinho pero se quedó con las ganas, pues Néstor Araújo le puso el hombro y le cortó el paso, también cartulina amarilla. Todo un torbellino de difícil detención que solo Koeman se encargó de rebajar, pues como hiciera en el encuentro anterior ante el Villarreal, le sustituyó en el minuto 70 por Trincão.

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