Internacional

Alemania: el país de los faxes que necesita modernizarse

La desesperantemente lenta conexión de internet en Mose, un pueblo de 330 habitantes en Sajonia-Anhalt, fue lo que llevó a Marco Röhrmann, su actual alcalde, a meterse en política. De aquello hace siete años, pero la situación apenas ha mejorado. Un reportaje reciente de la televisión pública le mostraba subido a una escalera colocando una pequeña antena en la fachada de su casa. La antena repite la señal de otra más grande, que a su vez la recibe del pueblo de al lado. La banda ancha ni está ni se la espera en un futuro inmediato en el entorno rural de Mose, pero sorprendentemente tampoco en ciudades sede de empresas punteras que compiten en un mercado global. En Alemania, la primera economía europea, internet va muy lento. Literal y figuradamente. Y eso está perjudicando a las empresas, a la educación y a la Administración pública.

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El caballo venció a internet en 2020

Aunque el problema afecta a casi todo el territorio, las áreas rurales llevan años quejándose de la dificultad que encuentran para navegar por internet, enviar datos o incluso ver películas en streaming. La capacidad de las redes apenas ha mejorado en los últimos años. Por eso un fotógrafo, Klaus-Peter Kappest, decidió a finales del año pasado hacer un experimento para abrir los ojos a las autoridades de su Estado, Renania del Norte-Westfalia, el Land más poblado de Alemania (18 millones de habitantes) que preside el candidato conservador a las elecciones, Armin Laschet. La premisa era sencilla: ¿cómo llegarán antes unas fotos a la impresora de mi casa, si las envío por internet o si las lleva un jinete a caballo?
Las fotos tenían un tamaño de 4,5 gigabytes. Las copió en un DVD y se lo entregó al jinete, que debía recorrer los casi 10 kilómetros que le separaban de su casa, en Schmallenberg-Oberkirchen, en el distrito de Sauerland, la circunscripción de otro destacado político conservador, Friedrich Merz. Al mismo tiempo, pulsó enviar en el portátil. Una hora después, el caballo había llegado a su destino y estaba de regreso en el establo cuando los archivos ni siquiera se habían cargado para ser enviados. Los medios locales cubrieron la hazaña. El fotógrafo quería llamar la atención sobre el papel que juega el principal operador de telecomunicaciones del país, Deutsche Telekom, que todavía es en parte (alrededor de un 40%) de propiedad estatal. “Las autoridades han permitido que la empresa escoja dónde quiere instalar fibra óptica, lo que provoca que las zonas rurales se vean especialmente perjudicadas porque solo busca alta rentabilidad”, asegura Jeanette Hofmann, investigadora del Instituto Alexander von Humboldt de Internet y Sociedad. Pero el problema de la velocidad de internet afecta a todo el país. Las pocas ciudades que tienen buena cobertura la han conseguido gracias a iniciativas locales, explica Hofmann. Un ranking reciente del comparador Verivox concluyó que mientras ciudades como Colonia, Múnich y Hamburgo superan el 70% de cobertura de fibra óptica, otras como Frankfurt o Stuttgart no llegan al 3%. Pese a ser la capital del país, Berlín apenas tiene un 5% de penetración de fibra óptica. La explicación de los expertos es que las zonas muy densamente pobladas suelen estar bien cubiertas con redes de cable o ADSL en las que los proveedores han venido invirtiendo mucho dinero. Para muchos usuarios, la velocidad que proporcionan es suficiente y no tienen incentivo para invertir en fibra óptica. Pero con la expansión del internet de las cosas y las mayores necesidades de las empresas cada vez es más acuciante mejorar la velocidad de descarga, coinciden los expertos.

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