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Aguantar ante la parálisis

Jesús Lozano, corredor de seguros, en su oficina de Sevilla.Jesús Lozano, corredor de seguros, en su oficina de Sevilla.PACO PUENTES / EL PAÍS

Al teléfono de Jesús Lozano, mediador de seguros, estos días llegan peticiones de clientes para suspender los seguros de los vehículos que no utilizan porque han parado su producción, paralizar los planes de pensiones mensuales o consultar dudas sobre bulos que corren por las redes sobre si sus pólizas cubren o no siniestros vinculados con el coronavirus. La pandemia ha cambiado su forma de trabajar —no puede desplazarse a ver a sus tomadores— y el objeto de sus tramitaciones.

“La gente está inmóvil, prefiere mantener las cosas como están hasta que pase todo esto y no quieren cambiar de pólizas, no están tomando la iniciativa”, sostiene. Él sigue prestando servicio, ya que su gremio no está afectado por el real decreto que gestiona el estado de alarma, pero el volumen de trabajo ha disminuido. “Las dos empleadas que tengo están trabajando desde casa y yo voy por la mañana a la oficina para atender sobre todo a clientes que llaman al fijo, pero por las tardes continúo en mi domicilio. La mayoría del trabajo es a través de correo electrónico y por el móvil”, explica.

La economía del país está reducida a la mínima expresión y el seguro lo sufre. Con la mayor parte de la población confinada en sus casas, el riesgo de siniestros desciende y eso repercute en el sector. “La gente tiene otras prioridades a la hora de pagar o de provisionar dinero”, explica José María Moreno, presidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Córdoba, Huelva y Sevilla. La crisis provocada por el coronavirus ha desbordado la capacidad de reacción de todos los ámbitos de la economía, y el de los corredores de seguros no es una excepción. “Nos encontramos un escenario completamente nuevo para todos, desconocido, no hay experiencias de las que podamos aprender y se están tomando decisiones muy importantes con pocos datos contrastados y en un espacio de tiempo muy limitado”, indica Moreno.

Las principales preocupaciones de los mediadores de seguros durante la pandemia están relacionadas con la cobertura de los siniestros derivados del coronavirus: los seguros de vida, los seguros de indemnización en caso de baja por enfermedad, los de asistencia en viaje…, constata el presidente del Colegio de Mediadores de Córdoba, Huelva y Sevilla. Lozano trabaja en esta última provincia y muchos de sus casos está relacionado con algunos de los drásticos efectos que la covid-19 ha tenido en la capital andaluza: la suspensión de la Semana Santa y de la Feria de Abril. “Los caseteros que contrataban los seguros los han suspendido, los feriantes han anulado las pólizas de los remolques que tienen parados, las hermandades devuelven los seguros para los costaleros…”, enumera.

La crisis le ha supuesto a Lozano la pérdida del 15% de sus ingresos, pero de momento no ha acusado una caída preocupante. “En abril cobraré las comisiones de marzo y de momento no tengo recibos devueltos”, dice, aunque reconoce que se está informando sobre sus opciones de cara al futuro. “Los mediadores no tenemos el pulmón financiero que tienen las aseguradoras y además nos vemos en una situación comprometida. De entrada, no podemos aplicar el ERTE por fuerza mayor para acogernos a las ayudas del Gobierno, pero nuestros ingresos están menguando”, advierte Moreno.

Fraccionar el pago

Muchas aseguradoras, indica Lozano, están fraccionando y posdatando el pago de los recibos 20 días a los autónomos y las pymes. “Ante una situación completamente novedosa había dos opciones: rechazar la cobertura porque no estaba contemplada en contrato o asumirla y soportar la atención a los clientes. De entrada, se ha optado por la segunda opción, lo que dice mucho de la buena intención de las compañías en estos momentos tan complicados para estar al lado de la gente que lo necesita”, abunda Moreno.

Lozano se prepara para cuando lo peor de la epidemia haya pasado. “De momento, noto a la gente inmóvil y quieta, pero no percibo sensación de derrotismo”, señala. De cara a garantizar la recuperación en el sector, desde los colegios de mediadores a través del consejo nacional se está negociando la suspensión de garantías actuales, alargar la vigencia de las pólizas mientras dure el confinamiento sin coste adicional para el cliente, o poder dar la baja temporal del seguro del coche. Delegar mayores descuentos a los mediadores para que lo puedan repercutir en sus clientes o que las compañías asuman el pago de siniestros derivados del coronavirus, son otras ideas que se están planteando. “El sector del seguro suele ser ágil a la hora de adaptarse a los cambios, en esta ocasión también lo hará”, abunda Moreno.

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