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Adolescentes y ‘cyberflashing’: ¿por qué me envías una foto sexual sin mi permiso?

Cada vez son más las aplicaciones de citas disponibles para hacer amigos o ligar aptas para adolescentes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adolescencia se sitúa entre los 10 y 19 años, por lo que apps como Tinder, ThisCrush, Adopta un tío, Badoo, o la reciente Facebook Parejas están disponibles para su uso desde edades tempranas. Y precisamente, y según las últimas estadísticas realizadas el Informe Juventud en España 2020 (INJUVE), las actitudes y hábitos de los adolescentes españoles apuntan a una iniciación sexual cada vez más temprana.

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Y entre estos nuevos hábitos, o no tan nuevos, se encuentra el denominado cyberflashing; una práctica que consiste en el envío de imágenes sexuales no solicitadas a través del móvil hacia una persona. Un tema que, a priori, podría resultar gracioso o sin demasiada importancia para algunas personas, pero que esconde una forma de microagresión, si el envío de dicho material no ha sido consensuado primero por ambas partes.

Un tema que influye cada vez más en el desarrollo sexual de los adolescentes. Formas de sexo esporádico, rollos o relaciones de pareja que se pretenden culminar a través del móvil que a veces desembocan en conductas sexuales indeseadas. Y aunque es cierto que muchas apps de para ligar como Tinder o Badoo cuentan con el detector privado, han comenzado a vetar el intercambio de fotos para evitar este tipo de acoso, lo cierto es que, desde el anonimato, y a través de cualquier perfil, se pueden enviar los llamados fotos-penes o dick-pics.

“La irrupción visual explícita en el campo perceptivo de la mujer con el fin de encontrar un incremento del deseo sexual por la otra parte, o de recibir fotos a cambio, demuestra una falta de empatía al no considerar a la otra persona en sí, sino como una prolongación de los propios deseos”, explica Raúl Padilla, psicólogo experto en crecimiento personal y sexología.

¿Por qué las envían y cómo es la personalidad de estos hombres que dan por hecho este tipo de intercambio?

De todo esto habla un estudio reciente llamado I’ll Show You Mine so You’ll Show Me Yours: Motivations and Personality Variables in Photographic Exhibitionism (Te mostraré el mío para que tú me muestres el tuyo. Motivaciones y variables de personalidad en el exhibicionismo fotográfico, por su traducción al español). Es decir, el envío de imágenes explícitas como el pene u otras imágenes obscenas sin el permiso previo de quien lo recibe.

En dicho estudio, examinaron las motivaciones de más de 1.000 hombres, quienes completaron un cuestionario sobre niveles de narcisismo, y cuyo resultado fue, un ego inflado en exceso, egoísmo de tan solo pretender satisfacer su propio deseo de exhibirse con tal de recibir algo a cambio para prolongar ese deseo. “El uso de fotografías explícitas como acelerador en el proceso de seducción no es más que otra expresión de las prisas con las que viven los procesos. La seducción, así, no se trata de una negociación en la que se va avanzando en profundidad e intimidad, sino que es una invasión y de la imposición de una genitalidad no deseada, es un abuso”, agrega el experto.

En el caso de que estas fotos resulten invasivas o no sean del agrado de quien las reciba, debería señalarlo con amabilidad, pero firmemente para poner un límite claro. Aunque la receptora solo busque sexo esporádico, puede no querer buscar amante por un muestrario de penes, y de ahí que la conversación y el humor sean muchas veces más determinantes que el bulto que ha desembalado para compartir en una foto obscena”, continúa

Jóvenes más narcisistas, exhibicionistas y sexistas

Tal y como se desprende del estudio, la personalidad de estos jóvenes es sexista y utilizan este tipo de comportamiento como arma para demostrar su control y su poder. “El abuso, cuando se consiente, no suele quedar ahí, ni en este aspecto ni en muchos otros. La situación desequilibrada que provoca el envío de una foto genital hace que quien lleve las riendas sea el abusador, que ha creado un marco en el que la relación se va a desarrollar”, dice Padilla.

¿Se trata de una forma de acoso que anticipa otro tipo de manipulación o agresión más adelante si no se para a tiempo? Si una joven lo toma como algo gracioso, pero acaba quedando con el chico porque desea sexo esporádico ¿podría haber un riesgo de otro tipo de vulneración o agresión en un futuro? Porque, más que un chiste o algo gracioso, se trata de una posición de poder que debe atajarse a tiempo. “Este tipo de hombres crea unas reglas del juego de forma completamente arbitraria, y si su acompañante las acepta jugará a un juego del que probablemente no tenga ningún control, pues las reglas pueden cambiar tan arbitrariamente como se instauraron por parte de alguien para quien no es más que una prolongación de su deseo”, concluye el experto.

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