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A Feijóo y Urkullu les entran las prisas electorales

El coronavirus irrumpió en política provocando una insólita suspensión de elecciones en Galicia y País Vasco y ese escenario nunca explorado en España todavía no se ha resuelto del todo. Mientras el lehendakari Iñigo Urkullu (PNV) tiene las manos libres para decidir una nueva fecha electoral, las del presidente de la Xunta están atadas por el decreto que él mismo firmó para aplazar los comicios de abril. Alberto Núñez Feijóo (PP) no puede convocar otra cita con las urnas hasta que el Gobierno central no levante el estado de alarma. Su voz ha sido una de las que más ha censurado la aprobación de otra prórroga.

A diferencia de Urkullu, el barón gallego del PP mantuvo hasta el pasado fin de semana que las autonómicas no estaban en su agenda y criticó el estado de alarma apelando a su condición de “demócrata” y exigiendo el restablecimiento de “todos los artículos” de la Constitución. Desde el pasado domingo ya admite que le han entrado prisas electorales. Sus cuatro años de mandato finalizarán en octubre y Feijóo teme que, en los cinco meses que restan, una sucesión de más prórrogas del estado de alarma y un rebrote de la pandemia le obliguen a prolongar la legislatura más allá de esa fecha. Afrontaría, ha dicho, un “abismo legal” porque no existe ninguna fórmula jurídica prevista para tal circunstancia en el ordenamiento jurídico español, el mismo vacío que hubo que llenar cuando se aplazaron los comicios convocados para el 5 de abril. Desde la oposición lo han calificado de “irresponsable” por anteponer “intereses electorales” a la salud de la ciudadanía.

Feijóo mantuvo este martes una conversación telefónica con la vicepresidenta Carmen Calvo sobre la prórroga del estado de alarma. En un mensaje en sus redes sociales, el presidente de la Xunta volvió a insistir en que “todas las medidas” de la desescalada “pueden adoptarse sin prorrogar sine die el estado de alarma”. Pero abrió la mano a que el Gobierno de Pedro Sánchez apruebe una más: “Otra cosa es que el Gobierno necesite tiempo para organizarse y eso es más entendible que las razones expuestas públicamente hasta ahora”.

El Gobierno vasco y el PNV tampoco quieren una prórroga del estado de alarma, pero no van a hacer de este asunto una línea roja en su relación con el Ejecutivo de Sánchez si finalmente este se pliega a una gestión descentralizada. Los nacionalistas vascos entienden que su vigencia no condiciona el eventual calendario electoral que plantea el lehendakari para julio.

“Todavía queda tiempo y el acuerdo es posible, solo le pedimos al Gobierno cintura política para negociar la desescalada, la tenemos que hacer y gestionar entre todos”, ha afirmado este martes el presidente del PNV, Andoni Ortuzar. El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, ha reiterado que la legalidad “ordinaria” dispone de elementos suficientes para dar respuesta a la pandemia. En su opinión, si no hay estado de alarma “no va a haber un caos”. El PNV está negociando una serie de enmiendas con el Gobierno central que van en la línea de descentralizar el mando único y de facilitar que las comunidades autónomas cogestionen la desescalada.

Pero ni el PNV ni el Gobierno vasco se oponen al estado de alarma porque lo consideran un obstáculo a la posible convocatoria electoral. El decreto del lehendakari en el que suspendía los comicios, previstos inicialmente para el cinco de abril, vinculaba la nueva convocatoria al cese de la emergencia sanitaria declarada por el Gobierno vasco, y a una reunión en la que fueran escuchados todos los partidos políticos vascos. El decreto, que no cita el levantamiento del estado de alarma, fue validado por la Junta Electoral del País Vasco.

“La continuidad del estado de alarma y la convocatoria electoral es compatible si se han superado los parámetros mínimos que establece la emergencia sanitaria”, aseguran fuentes de la presidencia del Ejecutivo vasco, que confían en que ese escenario sea posible en julio. Reconocen que la Administración central, de mantenerse el mando único que proporciona el estado de alarma, podría no autorizar la jornada electoral. “Pero no parece lo lógico, ni que se mantenga ese estado excepcional, ni que si finalmente es así, el Gobierno se oponga a los comicios”, aseguran estas fuentes.

Los nacionalistas vascos contemplan que julio será un buen mes para poder convocar a los ciudadanos, pero tampoco descartan que se pueda complicar la cosa. “En ese caso se volverían a suspender, pero eso nos puede pasar también en septiembre”, aseguran fuentes de la Lehendakaritza. “Y si nos pasa en septiembre se nos acaba la legislatura, sin Parlamento, y podría ser que en una situación sanitaria peor. Tenemos que explorar y aprovechar todas las oportunidades para que esto no suceda”, explican desde Ajuria Enea.

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