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92 científicos, técnicos y militares en la Antártida regresarán en el ‘Hespérides’ a España si no hay vuelos

La crisis del coronavirus ha llegado hasta la Antártida, donde ha sorprendido a un grupo de 92 militares, investigadores y técnicos españoles que se encontraban en el proceso de cierre de las dos bases que España tiene en este continente, la Juan Carlos I (isla Livingston) y la Gabriel de Castilla (isla Decepción). En total, 37 personas de estas bases no podrán regresar en vuelos desde Argentina, como tenían previsto, tras el cierre de los trayectos desde este país, si bien se trabaja desde el Comité Polar para conseguir que viajen en los próximos días desde São Paulo (Brasil), adonde llegarían en el buque oceanográfico Hespérides. Si no fuera posible, regresarían navegando desde América tras varias semanas de travesía.

La situación para la XXXIII Campaña Antártica Española comenzó a complicarse la pasada semana, justo después de la salida del continente del sur de casi todos los científicos, que llegaron en un viaje anterior del Hespérides desde la Antártida a hasta Punta Arenas (Chile) el pasado 6 de marzo. Desde el miércoles día 11, algunos ya tuvieron problemas con sus vuelos de Iberia desde este país hasta España, aunque a lo largo de la semana casi todos fueron saliendo por diferentes rutas. Este miércoles regresaban a España desde este municipio magallánico los más rezagados.

Ese día 11, el Hespérides iniciaba el regreso a la Antártida para recoger a los 37 técnicos, científicos y militares que estaban preparando el cierre de ambas bases, que se abren solo en el verano austral. Finalmente, la operación de cierre y retorno se adelantó y el lunes 15 el buque ya estaba cruzando el mar de Hoces o paso del Drake de nuevo con todos los españoles a bordo: los 37 más 55 de tripulación.  “Tenemos olas de 10 metros, pero no podíamos esperar a que pasara la tormenta porque cada día disminuyen las posibilidades de poder llegar por avión a España después de tres meses de campaña”, señalaban desde el buque algunos de los embarcados.

El 'Hespérides', saliendo de isla Decepción, en la Antártida.El ‘Hespérides’, saliendo de isla Decepción, en la Antártida. ROSA M. TRISTÁN

En la madrugada de este miércoles ya estaban en Ushuaia, pero para entonces Argentina ya había anulado todos los vuelos a España. Allí se encuentran cuando se escribe esta crónica, recargando combustible y víveres. Estos últimos están siendo más difíciles de conseguir debido a la escasez generada por la pandemia también en esta localidad del fin del mundo, a la que llegan y de la que parten numerosos cruceros turísticos.

Desde días antes, el Comité Polar y la comisión de coordinación ya han estado trabajando intensamente en la búsqueda de opciones de vuelos para los 37 que no son miembros de la tripulación, pero no es tarea fácil. “Nuestra intención es que lleguen a Puerto Santos, cerca de São Paulo, y que todos juntos puedan volar desde la metrópoli brasileña el 30 de marzo, pero no sabemos qué puede pasar hasta entonces, así que no descartamos la opción de que tengan que regresar en el Hespérides”, señala el secretario técnico del Comité, Antonio Quesada. En este último caso, tendrían que volver a parar en el puerto brasileño de Salvador de Bahía antes de cruzar el Atlántico para no tener problemas de combustible.

Mientras, a bordo, se vive con resignación esta circunstancia. “Al menos tenemos esta opción, cuando hay miles de ciudadanos españoles que no pueden regresar de muchos lugares porque no hay opción posible y aquí todos estamos bien de salud”, apunta uno de los embarcados en el buque, que en estos momentos cuenta con tres médicos y un enfermero a bordo.

Sala de científicos del 'Hespérides', en la XXXIII Campaña Antártica.Sala de científicos del ‘Hespérides’, en la XXXIII Campaña Antártica. ROSA M. TRISTÁN

Para evitar que la Covid-19 pueda colarse en el Hespérides se han extremado las medidas de esterilización de todas las mercancías que se embarcan, siguiendo las recomendaciones y protocolos dictados por el Consejo de Gestores de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP, por sus siglas en inglés). Además, se está adecuando el barco para que se puedan realizar ejercicios físicos ante la probabilidad de que tantas personas tengan que pasar un mes más confinadas en un espacio de 82,5 metros de eslora por 14,3 de manga.

En general, la situación en torno a la Antártida es preocupante, dado que la pandemia y el consecuente cierre de vuelos y fronteras ha pillado a muchos programas en activo y con dificultades logísticas por falta de buques para sacar a su personal. Respecto a las bases antárticas, al COMNAP le preocupa mucho la situación de aquellas que se mantienen abiertas en el invierno antártico.

Ahora ya se exige a todos los que tengan pensado ir a la Antártida que pasen 14 días de cuarentena en el puerto de entrada al continente antes de poder viajar hasta allí. Pero el problema es cómo van a llegar, sobre todo a las bases que hay en el interior del continente, algunas de ellas de Italia y de Francia, si no hay vuelos. “Lo más probable es que no se pueda hacer el recambio y que los que han ido para el verano se tengan que quedar el invierno. Además, les han pedido que cada base sea independiente, que no contacten físicamente aunque estén cerca. En estos momentos me alegra mucho que España no abra sus bases en el invierno austral”, reconoce el responsable técnico del Comité.

En un documento, el COMNAP reconoce que hay que evitar a toda costa que el virus llegue a un continente en el que la respuesta médica sería muy complicada y en el que se dan las condiciones de frío y clima seco que favorece al coronavirus. Asimismo, da una serie de recomendaciones por si se detecta algún caso sospechoso de contagio entre las personas que ya se encuentran allí.

A ello se suma el problema de los cruceros turísticos. IAATO, la organización que aglutina al turismo antártico, ha reconocido que hay miles de personas atrapadas en los buques de muchos países, que aún no saben cómo podrán regresar a sus casas. A las bases se les ha recomendado que no acepten turistas para evitar riesgos.

Durante esta XXXIII Campaña Antártica, España ha desarrollado 13 proyectos en ambas bases, a los que se suman otros cuatro de otros países que se han llevado a cabo en las instalaciones españolas. En total, un centenar de científicos han pasado por la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla desde finales de diciembre, tres meses de intensa actividad científica.

En el regreso, el Hespérides tenía previsto realizar el proyecto científico SAGA 1 de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, para recabar medidas entre los 23º y los 27º Sur sobre la contribución del océano Índico al Atlántico, para lo cual una veintena de investigadores iban a embarcar en Río de Janeiro. Este proyecto ha sido suspendido.

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