Internacional

26-S, elecciones europeas

Al apagar sus televisores, los alemanes se fueron a la cama el pasado domingo con una idea bastante aproximada de las propuestas de los candidatos para mejorar los salarios, redistribuir la carga fiscal, luchar contra el calentamiento global o mejorar el acceso a internet. Pero la hora y media del tercer y último debate de esta campaña electoral no dejó ni una sola pista, más allá de alguna proclama genérica, sobre las políticas que socialdemócratas, democristianos y verdes pretenden impulsar respecto a Europa y el resto del mundo.

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Un mayor papel en el mundo que no acaba de concretarse

En Bruselas, los líderes repiten que la crisis en Afganistán ha mostrado, una vez más, la necesidad de que Europa asuma una mayor responsabilidad en su defensa. Es una idea que se oye de tanto en tanto y que se multiplicó con la llegada a Donald Trump a la Casa Blanca en 2017. Pero las palabras no terminan de convertirse en hechos. Y Alemania, con un Ejército con muchas carencias, no tira del carro.
Los candidatos de los tres mayores partidos coinciden en la necesidad de que asuma un papel mayor en el mundo. Pero faltan detalles para concretar esta idea. De estas tres formaciones, los Verdes apuestan por un cambio más decidido, mientras que socialdemócratas y democristianos —los primeros llevan 16 años en la cancillería y los últimos han dirigido el Ministerio de Asuntos Exteriores 12 de los últimos 16 años— tienden a una mayor continuidad. La gran diferencia de los Verdes radica en su exigencia de que la democracia y el respeto a los derechos humanos sea un elemento central en la política exterior alemana. En este sentido, apuestan por una mayor confrontación con regímenes como la Rusia de Vladímir Putin o la China de Xi Jinping de la que ha hecho gala Angela Merkel. Pero este reclamo es más fácil hacerlo desde la oposición que desde el Gobierno. “La política exterior alemana, que rechaza exhibir un fuerte liderazgo, se explica en parte por la cautela de Merkel. Eso podría cambiar con otra persona en el Gobierno”, opina Federico Steinberg, del Real Instituto Elcano. “Hay tantos intereses dispares que Alemania tratará de seguir jugando su papel de mediador que trata de buscar consensos”, matiza su compañero Miguel Otero.

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